Archive for the ‘Mumbai’ Category

IPL: Mumbai Match

marzo 21, 2010

21 de Marzo de 2010

Ayer fuimos a Mumbai, lo que para mi supuso la quinta vez en 2 semanas. Y sigo viva.

El motivo fue la IPL. Archana, unos amigos suyos y yo. Partido de los Mumbai Indians contra los Bangalore Royal Challengers. El estadio en pleno corazón de la ciudad, con salida directa a Marine Drive, lo que se traduce como una humedad del 99%. Por lo menos. Pero Mumbai es así, en el momento que cruzas el peaje empiezas a sudar por cada poro de tu cuerpo. Cuenta la leyenda que los mumbaikers se duchan 3 veces al día. A mí me parecen pocas.

El cricket, como todo en la India, tiene dos partes. En la primera un equipo batea, y en la segunda el otro equipo intenta superar el número de carreras de los primeros. Esto supone que sólo puedes animar durante medio partido, y en este caso fue durante la primera mitad, porque los Mumbai Indians no lo hicieron demasiado bien, así que cuando los de Bangalore empezaron a batear, se intuía que iban a ganar, con lo que el estadio se vino abajo, y la gente ni se quedó hasta el final.

Pero la primera mitad fue muy divertida. Para empezar Tendulkar estaba allí dándolo todo, así que hasta cuando se secaba el sudor, los fans se volvían locos. Y luego, como a los indios les encanta celebrarlo todo, cada carrera sonaban los grandes éxitos del momento, las cheerleaders importadas se subían a la plataforma y las gradas cantaban, bailaban y, en definitiva, hacían el indio. Y en total anotaron 151 carreras, lo que da para muchos bailes.

Depués del partido paseo por Marine Drive y visita guiada por Coloba: Hotel Taj, Gate of India, Café Leopold, Hotel Oberoi, Nariman Point, Concesionario de Jaguar, Worli-Bandra Sea-link y vuelta a Pune. A las cinco de la mañana.

Hoy cura de sueño, y en verdad tampoco se puede hacer mucho más porque hemos batido el record de temperatura de los últimos cinco años. Paseo con Archana cuando el sol se ha puesto. El curso que viene se va a Manchester, así que ya está pensando en los preparativos, se lo va a pasar genial.

Mumbai meri jaan

diciembre 18, 2009

18 de Diciembre de 2009

Hoy he estado en todas partes, menos en adobo!

8:00 Despertador, ducha rápida, cierra maletas y deja la casa en orden.

9:00 Rickshaw Kalewadi-Indira

9:15 Bus Pune-Mumbai

12:15 Llegada a Mumbai, discusión con driver, rickshaw al aeropuerto.

12: 35 Aeropuerto Internacional Mumbai; Utsav al rescate. Entro en el baño con mis Levis, una camiseta blanca y las victoria. Momento “Menudas estrellas”. Salgo del baño vestida de ejecutiva agresiva con un toque fashion y mis tacones de 13 cm.

13:10 Dejamos la maleta en consigna (previo pago de su importe), mi rescatador me lleva en su moto hasta la salida del aeropuerto, dónde espera Ronak sobre ruedas.

14:00 Llegada a IMG para mi entrevista, que era a las 15:00. Así que nos despachan rápido. Vuelta a la Honda.

14:20 Llegada con Ronak a Candies, a comer algo rápido. Rollito de Chicken tikka y quiche de tomate y basil.

15:00 Vuelta a IMG. Mi entrevistador deja la empresa la semana que viene, así que me presenta al nuevo jefe. La entrevista la he bordado, ahora falta que me digan qué día empiezo.

15:40 Paseo en moto hasta Andheri West.

16:30 Tarde de cine; Avatar (del director de Titanic) 3 horas viendo cómo unos gigantes azules vuelan en pajarracos para salvar a la madre naturaleza. Total, ya vivo metida de lleno en el surrealismo, así que al final ya ni parecían azules.

19: 40 Llegada a Red Box. A celebrar mi entrevista con un Cosmopolitan. Y algo para picar. He de decir que a todos estos paseos en moto, en Mumbai, con mis taconazos, hay que sumarles un detalle; el Mac me ha acompañado todo el día, así que mañana voy a tener los brazos de vicio.

20:30 Juhu Beach. Porque ya que estaba en Mumbai, no me iba a quedar sin ver la playa. El momentazo de la noche ha sido cuando se nos ha acercado un eunuco, despampanante con un sari lleno de lentejuelas a pedir dinero. Canta, da palmas, y si no le pagas te echa una maldición. Yo me he quedado tan en shock que no he reaccionado a tiempo para hacerle una foto…

9:30 Llega Utsav del trabajo, este mes trabaja en la oficina de Mumbai.

10:30 Ronak se va y nosotros nos recorremos media ciudad hasta llegar a Mocha Mojo, un café “como muy ecléctico”. Echaba de menos los ratos de risas con Utsav, ha sido una noche perfecta.

01:30 Cierran el café y vuelta al aeropuerto. Despedida.

4:30 Aquí sigo, tras la sobredosis de azucar y café que me he metido en Mocha, esperando a embarcar.

Las verdades del barquero

diciembre 3, 2009

28 de Noviembre de 2009

Ante las peticiones de algunos lectores que quieren saber más del lado amargo de la India, este post cuenta las verdades del barquero.

No es que yo adorne todo lo que me pasa para que el país parezca más de cuento, es sólo que como al día pasan muchas cosas, selecciono lo bueno y divertido, en vez de contaros las penas, pero allá voy.

(Ya sé que no se puede generalizar, así que lo siento por los indios que sean la excepción)

Los indios, en general, son sucios. O por lo menos necesitan que alguien les enseñe algo de modales y protección medioambiental. Las bahía de Mumbai es alucinante, pero si te asomas desde cualquiera de sus paseos marítimos, no ves playas de arenas paradisíacas, ves un basurero. El viaje en barco de Gateway of India a la isla Elephanta tiene unas vistas preciosas, pero el paseo no lo disfrutas porque ves a las familias nativas que de camino se comen su bolsa de patatas y su refresco y al acabar tiran las bolsas y latas al mar, como si fuese lo más normal del mundo, ni siquiera lo hacen con disimulo. Y yo hay momentos en los que salto, (puede que tras trabajar en Tarifa y en la Expo esté más sensibilizada que la media con el tema del desarrollo sostenible, pero yo creo que a nadie con dos dedos de frente en Europa se nos ocurriría hacer algo así) pero alguien tiene que explicarles que hay cosas intolerables. Y luego está el tema de los escupitajos, ellos escupen cuando les viene en gana, lo cual es a menudo. Es realmente asqueroso. Luego hay quien eructa, sin comentarios.

Las vistas del Taj Mahal desde el río Yamuna son de esas cosas que hay que ver  una vez en la vida, porque si lo haces más de una seguro que te mueres intoxicado. Según te acercas al río te preguntas cómo sólo hay un barquero y no hay turistas. La explicación es muy simple; sólo hay una persona capaz de pasarse una jornada de trabajo respirando ese aire. El río es negro. Y no quiero decir que esté sucio, es negro opaco, lo que por otra parte es un alivio porque por el olor que desprende es mejor no ver lo que hay en el fondo. Cuando llevas 5 minutos subida en la barca sientes que se te corta la respiración, y podría ser por la espectacular imagen del Taj reflejándose en el “agua”, pero lo cierto es que se te corta por los vapores que emanan del Yamuna, probablemente el lugar más tóxico que he visitado en mi vida. Y lo mejor es que para proteger el mármol de la maravilla no dejan acercarse a vehículos a motor a menos de 2 Km, algo absurdo cuando el aire que viene del río es más dañino que el de una cementera. Aunque el río no tiene la culpa, porque al fin y al cabo, si un país no tiene un sistema de recogida de basuras decente ni una red de alcantarillado regulada, dónde van a tirar los desechos? (Yo todavía no he visto un contenedor ni un camión de basura, aunque algo tiene que haber…?)

Luego está el tema de los ordenadores. Hay quien me pregunta cómo es que no todos los indios tienen un ordenador siendo una potencia en IT. Pues es muy sencillo, si el 55% de la población no tienen dónde vivir y de los que tienen casa no todos disponen de agua corriente ni electricidad, qué sentido tiene aquí un ordenador? Si a esto le añadimos el nivel de analfabetismo del país (rondando el 50%) y el hecho de que sólo una minoría de los indios que han recibido una educación saben inglés, el porcentaje de la población se reduce aún más, y a esto hay que restarle los que no se pueden permitir el lujo de un ordenador porque ni siquiera les da para un coche, así que ves familias de 4 y en casos extremos 5 miembros subidos en una scooter.

Con estas condiciones de vida, el nivel de salud va acorde. En todos los edificios hay al menos una persona con problemas de pulmón, y no lo averiguas marujeando en el rellano, lo sabes porque cada mañana escuchas los ruidos que emite su garganta, como si se la estuvieran arrancando. La malnutrición afecta al 50% de los niños indios y a un número alto de mujeres. Y luego están otras enfermedades varias, comenzando con la lepra y siguiendo… mejor ni sigo.

Y el papel higiénico! Gran misterio del país. Aquí solo tienen papel higiénico en los restaurantes dónde comer te cuesta más de 500 rupias. En las casas indias no hay. En los demás lugares tienen la jarrita de agua. (Yo sigo sin preguntar sobre el tema e intento vivir feliz en mi ignorancia, pero seguro que hay una razón por la que la mano izquierda no la utilizan para comer). Y tener una taza de váter es todo un lujo, porque aquí lo normal es el agujero en el suelo. En el momento en que ves con tus propios ojos cómo un indio de unos 57 años tiene que llamar a la azafata del avión para que le explique cómo funciona el toilet, no sabes si reír o replantearte tu vida.

Es la misma sensación que tienes cuando ves que en Delhi, en las únicas escaleras mecánicas que hay, dentro de la estación, hombres adultos pasan sus ratos libres intentando dar el gran paso y subir, mientras sus amigos los animan, esperando su turno.

Aquí las escaleras mecánicas sólo se empiezan a ver en grandes centros comerciales de estilo western. Y los ascensores no son de alta gama. Más bien son montacargas. Tienen dos rejas (una dentro del ascensor y otra en cada planta) que si dejas abiertas más de 6 segundos pitan como una alarma de incendios. Pero lo importante es que haya ascensor, porque en el 80% de hoteles en los que me he alojado no había.

Lo que sí que había era fauna. Lagartijas, culebritas, cucarachas, ratones… Evidentemente estoy yendo de mochilera y no al Seraton, pero es lo que hay.

Y la comida callejera, si, está buena, pero hace unos días me di cuenta de que los cacharros no los friegan, hay un niño que según acabas, mete tu plato en un cubo con agua sucia y a continuación lo aclara en otro con agua un poco menos sucia.

Lo que no te mata te hace más fuerte.

Espero no haberos puesto muy mal cuerpo, prometo que mis próximas entradas serán más agradables.

Contra el GROUND de MUMBAI

noviembre 11, 2009

30 de Octubre de 2009

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Como estábamos las tres agotadas hemos vuelto a Pune esta mañana.

De camino al bus, cargadas de maletas, Meri se ha tropezado y ha parado el golpe con la cara. Primero creíamos que perdía el ojo. Tras las 4 horas de bus con una tarrina de Carte D’or congelándole el rostro, parece que la cosa no es tan grave.

Mi ángel de la guarda (que lo primero que ha pensado es que nos hemos estampado en la pinkie) ha hecho que Monty nos mandase a sus dos secretarios para llevarnos al médico. (Por favor, por favor, que no me pase nada grave estando en este país). Han venido en moto, así que la he llevado de paquete hasta la consulta.

En un momento dado, el doctor ha debido pensar que del golpe tenía alguna secuela que le impedía hablar bien, así que se ha asegurado preguntándonos si el inglés es nuestra lengua materna. Catacroker.

Los secretarios han ido hasta a por las medicinas que le han recetado. Esperemos que mañana se levante mejor…

Y entonces llegó ella…

noviembre 11, 2009

29 de Octubre de 2009

Por fín ha llegado María!

Hemos tenido un día muy completo en Mumbai. Primero desayuno en una “pâtisserie francesa”, para que Eva empiece bien el día y que el shock de Meri no sea tan fuerte, porque después de 2 días entre consulados en Estambul si la llevo a desayunar un chicken biryani se me muere.

Después Gateway y Hotel Taj, y a continuación la hemos iniciado en nuestro ritual preferido; la compra de sedas!

Tour rápido por Crawford Market, comida en Rajdhani (otra vez nos han metido en la cocina) y después se ha quedado echándose la siesta y Eva y yo hemos quedado en Cream Centre, enfrente de Chowpatty Beach, con Ronak, uno de los mejores amigos de Utsav.

Yo he confirmado mi teoría de que un constipado en India es un lujo que sólo se pueden permitir los ricos, porque cuanto más caro es el lugar al que vas, más fuerte ponen el aire acondicionado.

Y la de que todo es más fácil aquí cuando tienes amigos nativos. Ronak nos ha llevado a Nariman Point, la puesta de sol desde el paseo es una maravilla. Y muy romántica, porque al contrario que en el resto de India, aquí si hay parejitas que van de la mano, se van al arcén de la autopista en moto a pasar la tarde y miran el atardecer haciendo manitas. Por supuesto, en más de dos meses, no he visto a unos novios darse un beso.

María se ha unido a nosotros para la siguiente aventura; coger un tren. Sólo sacar un billete nos ha llevado media hora. El vagón de las mujeres (si, hay un vagón separado) es el lugar más colorido que he visto nunca. Pero nos hemos subido en uno mixto para no dejar solo a nuestro nuevo amigo. Hemos ido a Bandra a ver la playa de allí, muy sucia, y luego a cenar con otros 2 amigos del primero; Shaggy y Sharad.

Después de cenar nos han hecho un tour por la zona (en coche! Un coche de verdad, grande y rápido), incluyendo la mansión de Shah Rukh Khan, el puente que une Bandra con Worli (lo inauguraron hace 3 meses y las vistas de la bahía son sobrecogedoras) y el Queen’s Necklace, que es el paseo marítimo de noche, cuyas farolas parecen formar un collar de perlas brillantes en la oscuridad del océano.

Estos chicos son más modernos y han salido con chicas de otra religión, aunque cuando les tocas el tema del matrimonio dicen que sus padres podrían aceptar a una chica “diferente”, pero que nunca les darían un disgusto a sus abuelos. Así que volvemos a lo de siempre, hacen falta un par de generaciones por lo menos hasta que los matrimonios por amor sean posibles.

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Nos lo hemos pasado genial, y hemos probado el kulfi, un helado típico. Dulce.

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noviembre 5, 2009

28 de Octubre de 2008

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Elephanta Island. El barco tarda poco más de una hora (las vistas de Gateway y el Taj merecen la pena). A la llegada me doy cuenta de que lo tienen mejor montado que Eurodisney. Te cobran el barco hasta la isla, luego el tren del muelle al primer restaurante, después un peaje, a continuación el baño del restaurante, por supuesto el agua para no morir deshidratadas al sol, y entonces empiezas a subir escaleras. A cada lado de las escaleras hay puestos de souvenirs (collares, bolsos, madera, mármol, llaveros…) y cuando llegas arriba pagas la entrada (para los turistas es el precio indio multiplicado por 10).

Las cuevas son impresionantes, sobre todo la primera, llenas de monos (que a Eva le parecen encantadores y a mí no tanto) y de ojos que nos miran (no sólo los de Shiva y todos sus amigos dioses, si no los de todos los indios que se preguntan asombrados qué hace una india como yo en un sitio como este? No, se preguntan qué hace una india como yo con una alemana, porque para ellos hoy soy india, la única Julia Roberts ha sido ella. Con mi modelito indio nadie ha notado que yo no soy de aquí, así que hoy no han puesto bebés en mis brazos ni me han pedido que posase con mi mejor sonrisa. Ella ha acaparado todo el protagonismo, lo cual la ha puesto de peor humor.

Y al final no hemos visto a la elefanta (aparte de los Ganesh y elefantes tallados de los puestos), porque en Elephanta no hay elefantes, igual que en Fort no hay una fortaleza e igual que Churchgate no es la puerta de una iglesia.

Y por la tarde nos hemos escapado de la India para refugiarnos en un pequeño oasis. Un centro comercial con aire acondicionado y… Mango!

Yo me he dejado llevar, y mi tarjeta de crédito me ha apoyado en todo momento. Ha sido como volver a Europa (alguien debería decirles a los de Mango y Promod que en Mumbai nunca va a haber un momento adecuado para estrenar un abrigo de tweed, un gorro de lana o unos guantes de piel..) Yo me he comprado una cazadora de cuero, porque en Pune si que refresca por las noches, y es necesaria para ir en moto. Y ya que estábamos han caído unas cuantas camisetas, pantalones y, cómo no, zapatos.

Yo no quería, de verdad que no, pero Eva se ha empeñado en entrar a Nine West, y no me iba a quedar en la puerta. Y ella ni siquiera se podía descalzar porque lleva los pies llenos de rozaduras y quemaduras de Goa. Pero de repente los he visto. De piel. Altos. Muy, muy altos. Los tacones más altos que he visto en 3 meses. Y no quería probármelos, pero casualmente los que había en la estantería eran un 39, así que no he podido resistirme. “Te los pruebas, te das un paseo, te los quitas y sales de aquí” me he dicho toda convencida. Pero no ha sido tan fácil.

Volver a subirme a 13 centímetros de tacón y pasearme por ese suelo tan pulido… y ver cómo medio centro comercial lleno de indi@s se quedaba con la boca abierta y aplaudiendo… Venga, ya está, siéntate, respira y quítatelos. Ni siquiera vas a preguntar el precio.

Pero una vez sentada he vuelto a mirarlos y eran demasiado fabulosos. Y yo, en mi intento de autoconvencerme de que no los quiero (ilusa de mí) le digo al dependiente qué son muy bonitos, pero que en India no me los puedo poner en ningún sitio (de verdad, no sabéis cómo son las calles aquí). Y él me sonríe y me sugiere que me los ponga para la oficina. Juas! No tengo oficina. Pero Eva me recuerda que si  me mudo a Mumbai para hacer mis prácticas voy a necesitarlos. Así que me doy otro paseo al son de “Who the fuck is Alice?”

Y tienen toda la razón, ni siquiera me han entrevistado, pero el día que entre en esa oficina con estos zapatos… el puesto es mío. Así que caigo. Caigo rendida. Y sé que hasta febrero no tengo intención de entrar en ninguna oficina, pero me los puedo poner en casa y bailar todo lo que quiera!

Roti fulak, Puri & Rotala

noviembre 3, 2009

27 de Octubre de 2009

María llamó anoche desde Estambul. Ha perdido el vuelo porque no tiene visado, así que va a intentar ir hoy al consulado y conseguirlo como sea.

Por lo menos no estoy sola, Eva se vino conmigo. Pero es una de esas personas a las que Mumbai no les gusta. Para ella es demasiado, para empezar porque no hemos encontrado un sitio en el que sirvan un desayuno continental, así que la mañana ha empezado mal. Yo por el contrario estoy encantada, creo que podría vivir aquí.

Hemos ido a Victoria Station y Crawford market. Un charlatán nos ha hecho de guía y nos ha llevado luego a comprar sedas. A mí mientras me hagan mucho la pelota y me sirvan chai al entrar en una tienda de sedas, no tengo ninguna queja.

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Después hemos comido en Rajdhani. La comida ha sido la gran diversión del día. Thali. Todo el restaurante estaba encantado con nosotras, yo le he pedido a nuestro camarero que nos escribiese los nombres de todo lo que hemos comido, y al final nos han pasado a la cocina a ver cómo preparan cada cosa.

Lo siguiente ha sido Banganga Tank, de acuerdo con “Mumbai in one day” de la Lonely. Aquí se les ha ido la olla. Es un sitio sucio y desagradable (además de lejano y casi inaccesible), lo menos indicado para reposar la comida.

El té lo hemos tomado en Chowpatty Beach (con unas vistas geniales) antes de ir a Mani Bhavan, la casa/museo en la que estuvo Gandhi un tiempo.

Al caer el sol hemos llegado a Gateway of India, Taj Mahal Palace & Tower. Alguna noche tengo que dormir en el Taj. Más seda en Colaba market (la música de ABBA anima mucho a la hora de comprar pashminas), y un descanso en el Café Leopold siguiendo las recomendaciones de mi amigo. Se ha columpiado más que la Lonely con el Tank. El café es un local sin ningún encanto lleno de turistas que visten fatal y la comida deja bastante que desear. Tras el desencanto hemos probado con el plan B; Café Mondegar, en la siguiente esquina. Aquí el porcentaje de indios se incrementa en comparación (de un 2% a un 5%), la decoración es especial, y la música es genial, más que nada porque tienen un gramófono (si, como el de los videos de George Michael) y puedes elegir la música (a 10 rupias la canción)

María sigue en Estambul. Con suerte mañana le dan el visado.

Mumbai

noviembre 3, 2009

26 de Octubre de 2009

No tengo palabras. No hay un adjetivo para describirlo. Es simplemente Mumbai.

Love it or hate it.

Demasiada gente, demasiado tráfico, demasiado calor, demasiado ruido, demasiados olores, demasiados colores… demasiado grande… demasiado desorden. Es el caos hecho ciudad.

Y de repente, llego al paseo marítimo, un indio se acerca con un ramo de narcisos blancos y todo cambia.

Miro al mar desde la infinita Marine Drive embriagada por el olor de mis narcisos y la paz me invade. Todo el jaleo queda a mi espalda y desaparece al ver que Mumbai no es infinito, que es demasiado, pero en cierto punto llega al océano y hay aire.

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La cena en Not Just Jazz by the Bay ha sido exquisita.