Archive for the ‘Jaipur’ Category

Jaipur – Ajmer – Jodhpur

abril 10, 2010

10 de Abril de 2010

Hoy hemos hecho turismo por Jaipur; la “ciudad rosa”. O eso dicen, porque rosa no es, tiene un tono más parecido al naranja. El Maharaja pinto la ciudad de rosa en 1876 para recibir al príncipe de Gales, y se ve que con los años el color ha ido degenerando.

Es la primera ciudad planificada de Rajasthan, por lo que el casco antiguo tiene las calles rectas y los edificios guardan un orden. El palacio de la ciudad sigue habitado por la familia del Maharaja, se puede visitar una parte y si quieres acceder a todo el palacio pagas una entrada más cara y la hija del maharajá te hace de anfitriona. Tienen el negocio muy bien montado, pero por lo menos conservan el patrimonio.

Después hemos visto el Hawa Mahal (Palacio del viento), que consiste en una fachada llena de ventanas diseñada para que las mujeres de palacio viesen los festivales y espectáculos que se celebraban en la avenida principal, dado que no se les permitía ser vistas por los hombres.

Seguimos ruta hacia Ajmer, parando antes a comer en un sitio típico de carretera, en el que te venden las artesanías típicas de cada rincón de la India. Llegamos a Ajmer, dónde lo típico es una mezquita pero, dado el calor que hace y la fama que tiene de ser un lugar multitudinario y llenos de vendedores y timadores que se te pegan como moscas, visitamos un templo jainista en el que tienen la recreación de toda su fe hecha en maquetas de oro. 750 kilos. Una auténtica maravilla y totalmente diferente de cualquier cosa vista hasta ahora.

Llegamos a Jodhpur, el hotel (Krishna Prakash Heritage Haveli) en una zona un tanto… india (para mochileros está bien). Las habitaciones un desastre e inaccesibles dado que aquello es un laberinto de escaleras, así que aunque pagamos una noche salimos de allí rapidito, antes de que a mis padres les salga un sarpullido.

Decidimos ir al Ajit Bhawan, un lugar de cuento, parece el jardín de los  niños perdidos (pero sin niños, por supuesto). Cada habitación es una especie de cabaña redonda, con todas las comodidades, baños modernos y todo rodeado de naturaleza, muy tranquilo. Cenita en el jardín y a dormir.

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Jaipur

abril 9, 2010

9 de Abril de 2010

Tercera baja; anoche le tocó a Mamá. No ganamos para suero.

Papá y yo la dejamos en cama y nos vamos al fuerte de Amber, al que se sube en elefante. Nosotros no, nosotros vamos con nuestro Gran Guerrero. El fuerte muy bonito, todo en piedra amarilla, y uno de los palacetes esta cubierto de mosaicos hechos con espejos; una maravilla.

Para comer a mi padre se le antoja ir a KFC, gracias a Dios no lo encontramos (si me tengo que comer el pollo frito ese me muero), así que acabamos en McDonalds (o, como dicen aquí, McDi) tomando un McPollo. Y después tocan compritas por encargo de Mamá. Unas cuantas pashminas y pañuelos de seda. Y mi traje de rajastaní, que yo no me voy a quedar con las ganas!

Volvemos al hotel antes de que nos de una lipotimia y mamá parece que se encuentra mejor (o se anima con las compritas), así que volvemos a hacer una salida en busca de manteles, colchas, tapices, kurtis, chales o lo que caiga, esta vez dejando a papá en el hotel.

Como cada guía que hemos tenido nos ha intentado llevar (sin una pizca de éxito) a las cooperativas o bazares del gobierno, en los que se supone que las artesanías las hacen la gente pobre de las zonas rurales y los beneficios se reinvierten en obra social, le decimos al Gran Guerrero que nos lleve a la de Jaipur, pero sin guía, que si no siempre te llevan a algún sitio en que les dan  comisión.

Y nos lleva, pero no al que pone en la Lonely que es del gobierno, si no al que a él le parece bien. La idea resulta un desastre, aquello es unos grandes almacenes con 10 secciones, empezando con colchas y acabando con joyería y estatuillas de los 3 millones de dioses. Te llevan enchiquerado haciéndote pasar por cada uno de los departamentos e intentando venderte hasta el gotelé de las paredes. Por supuesto nada de regateos, aquí los precios son fijos. Algo así como la semana de India en el Corte Inglés, pero a lo grande.

A mamá le empieza a dar el bajón así que salimos de allí sin pensárnoslo dos veces, y le decimos al chofer que vaya parando en las tiendecillas de la cuneta, que nos han gustado más, y es mucho más divertido.

De las tiendas directas a cenar, sin pasar por el hotel. La cena en el Rambagh Palace, otro de los palacios que los Maharajas han vendido al grupo Taj para convertirlo en hotel. Podría intentar describirlo, pero es mejor que no te lo tengan que contar. La cena en el jardín (y lo de jardín es un decir, porque son 20 hectáreas) con velas y músicos tocando el sitar. Por supuesto en el restaurante continental, así que yo me decidí por lo francés: pastel de ratatouille entre tortitas con alguna historia más. Mamá arroz blanco y zumo de mosambi.

El camarero muy amable sugiere acompañar el arroz con un poco de yogurt, que su madre dice que va genial para el estómago, así que, aunque mi madre no está muy por la labor, él lo trae. Y de postre una manzana. Que cena más rica! (Yo lo de la manzana me lo salté y me fui directa al trío de crème brûlée; limón, café y chocolate!

La cena de mamá no nos la cobraron, todo un detalle!

Agra – Fatehpur Sikri – Jaipur

abril 8, 2010

8 de Abril de 2010

Lo de ir al Taj ayer con estás temperaturas fue tan atrevido que hoy hemos salido en el periódico. El chico de recepción tenía el recorte guardado para nosotras.

Hemos empezado el día al otro lado del río, en este caso el sucio Yamuna, en Itimad-ud-Daulah, también conocido como Baby Taj. Y es que en la India a todo lo que pueden le buscan parentesco con el Taj. Hay un baby taj en Aurangabad, otro aquí, otro en Delhi…

Después hemos paseado (más bien ha sido una carrera, un par de fotos y vuelta al aire acondicionado del coche) por Mehtab Bagh, los jardines desde los que se puede ver el Taj por la espalda. Cuenta la leyenda que Shah Jahan pretendía construir un Taj igual pero en mármol negro para ser enterrado allí, pero como su hijo Aurangzeb lo encerró en el Red Fort, y tomó el poder, la obra nunca se completó, aunque si se pueden ver los cimientos y el inicio de la muralla simétrica a la del Taj. Por lo visto el hijo puso como escusa para encarcelar al padre la millonada que se pensaba gastar en el mausoleo y que arruinaría el imperio.

Siguiente parada; Fatehpur Sikri. El emperador Akbar tenía 3 esposas; una musulmana, otra hindú y otra cristiana, pero ninguna le daba descendencia, un buen día visitó Sikri y un santa predijo el nacimiento de su heredero. Cuando la profecía se hizo realidad el emperador fundó aquí la capital del imperio mogol: Fatehpur. Al poco tiempo de terminarla en 1585 se dieron cuenta que la zona tenía serios problemas de sequía, y no había forma de abastecer agua para toda la ciudad, así que tras la muerte de Akbar la ciudad se abandonó y a permanecido inhabitada hasta hoy.

La ciudad es más bien un pueblito de palacetes, escuelas, cocinas, salas de audiencia y mezquitas, con la mayor puerta de entrada de Asia (o eso dicen, porque aquí cuando ves una mezquita siempre es la más grande de Asia, un templo es el que más oro tiene de Asia y las cuevas siempre son las más antiguas de Asia); la Puerta de la Victoria, de 54m de alto.

Por fin llegamos a Jaipur, directos a la piscina del hotel (tras cambiar de habitación 3 veces). Aquí no baja la temperatura ni a las 11 de la noche!