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Amritsar – Delhi – Agra

abril 6, 2010

6 de Abril de 2010

Segunda baja; Papá se puso malo anoche, así que se queda en el hotel a suero.

Mamá y yo cogemos un coche del hotel, con el chofer de blanco inmaculado y nos vamos al Golden Temple, a mí casi me gusta más de día, aunque hace un sol de justicia. Aquí, como es una gurudwara a lo grande, tienen montado un comedor inmenso para todo el que quiera. Nos asomamos sólo por curiosidad, que no está el tema como para hacer experimentos.

Después damos una vuelta por el bazar, a hacer algo de shopping, parada en CCD incluida (para pasar al toilet). Y de vuelta otro tuc-tuc, sin amortiguadores. Los riñones de mi madre quedan hechos papilla.

El personal del hotel encantador, ofreciéndonos un médico o lo que necesitemos. Y por lo visto el chofer se quedo por la mañana esperándonos (nadie nos dijo que el servicio era ida y vuelta), y sigue a las afueras del templo, juas!

Volvemos al aeropuerto para volar a Delhi. Se habla de la picaresca española, pero la india no tiene nada que envidiarle, el ejemplo más descarado lo tenemos aquí. Cómo las empresas saben como se las gastan los indios, a todo le ponen el precio en el envase, para evitar los precios abusivos. En el caso de las bebidas te pueden cobrar una rupia más si está fría. Y en Amritsar la ciudad entera está empapelada por Coca-Cola: “330ml for only Rs.13” (330ml por solo 13 rupias), pues en el aeropuerto, para evitar la deshidratación de mis progenitores yo voy toda feliz a por un par de cocacolas con 30 rupias en la mano. Y el del chiringuito me dice que 100! Y lo mejor es que en la franja amarilla donde pone el precio lo han tapado con pintura del mismo color, que aún está fresca. Pero ley de la oferta y la demanda, o pago las 100 rupias o se me mueren de sed…

Por fin (tras el retraso típico de Kingfisher) llegamos a Delhi, donde nuestro chofer Mahaveer (gran guerrero) nos espera tras haber recogido nuestro equipaje del hotel. Y salimos hacia Agra.

Al conductor lo tienen adiestrado para llevar a europeos, así que nos obliga a ponernos el cinturón, no pasa de 60km/h y cada vez que le suena el móvil se para a hablar en la cuneta!

Tras 5 horas de viaje (a la media de crucero que llevamos es lo mínimo) llegamos de noche a Agra, y cruzamos el Ganj (que mis padres se pensaban que era una ciudad de cuento) en su momento mas tétrico; estrechas calles de tierra absolutamente desiertas, casas pequeñas y amontonadas con 4 palos y un saco a modo de toldo/portal, montones de basura en cada puerta custodiados por monos y perros mutilados y todo ello aderezado con la tenue luz de alguna bombilla que chisporrotea a la entrada de una casa y la densa niebla (o polución).

El hotel Clarks Shiraz está en la mejor sección de la Lonely Planet, junto con el Taj, el Oberoi y el Sheraton, es supuestamente el primer hotel de 5 estrellas de la ciudad. Y yo no dudo que cuando lo inaugurasen hace 20 años fuera excelente, pero sigue tal cual. Es como alojarse en el Hotel California, un hall enorme estilo remordimiento y habitaciones sin ningún tipo de salero en la decoración, los baños necesitan una reforma urgente y las colchas más les valdría hacer una fogata con ellas (por lo feas que son y por la mierda que tienen encima tras 20 años sin lavarse), el minibar no sabe lo que es una bayeta, el de mis padres está vacío y en el mío hay un par de latas de cerveza que debieron olvidarse uno turistas alemanes entrados en años, de los que se pasean por el país con chanclas y calcetines y sombreros de paja que cubren sus caras torradas por el sol el día anterior. Mi habitación tiene moqueta y el grifo de la ducha es monomando, la de mis padres tiene suelo de gres y la ducha es indescriptible. Y, aunque da la sensación de que lo vayan a demoler la semana que viene, cada vez que entramos o salimos de la habitación el pasillo está lleno. Y no podemos dormir por el ruido de algún compresor.

Delhi – Amritsar

abril 5, 2010

5 de Abril de 2010

Nuestro vuelo a Amritsar en principio era a las 14:20, pero hace una semana Kingfisher Airlines llamó para retrasarlo una hora, y esta mañana han llamado a retrasarlo otra más, así que como tenemos tiempo nos vamos de excursión a Qutb Minar.

La torre se construyó para proclamar la llegada del Islam a la India, y está en un complejo lleno de arquitectura afgana, en el que también se encuentra lo que queda de la primera mezquita que se construyó en el país. El lugar es bastante tranquilo porque está situado a las afueras de la ciudad. La audioguía es muy graciosa (disponible en Castellano); una niña va contando la historia del lugar con ayuda de un señor mayor.

Cogemos otro tuc-tuc al aeropuerto. El estúpido del conductor, en vez de coger la autopista directa a la salida de Qutb Minar, decide callejear (sin sentido, puesto que el precio estaba cerrado). Cada día odio más a los conductores de rickshaw, y mira que yo nunca he sido de odiar a nadie. Para rematar la jugada, en el carril opuesto se ha quedado atascado un camión, bloqueando la carretera entera unos 5 Km, y por supuesto todos los vehículos de ese sentido ahora se meten por el nuestro, haciendo imposible la circulación. Nosotros 3 cabemos justos en el tuc-tuc, lo que con el calor y la polución se hace incómodo, pero a esto le sumas el atasco y los pitidos (a los que mis progenitores no están acostumbrados) y acaba con cualquiera, así que viendo que se me deshidratan no me queda otra que bajarme a por Bisleri bien fría en cuanto veo una tienda.

Tras la agonía llegamos al Aeropuerto Internacional Indira Ghandi, el que pone en nuestros billetes, y nos dicen que allí no es, que tenemos que ir al Doméstico.

– Ya, pero es que en los billetes pone Aeropuerto Internacional, Terminal 1.

– Lo siento señorita, pero es que la terminal 1 es el Doméstico, que también se llama Aeropuerto Internacional Indira Ghandi.

– Me está diciendo en serio que al internacional y al doméstico les han puesto el mismo nombre, incluyendo el adjetivo “International”.

– Si señorita.

Sin más. La otra terminal está a 5 km, en tuc-tuc. Y encima el conductor quiere 100 rupias extra. Pero bueno, mientras llaman de Kingfisher otra vez, que han retrasado el vuelo una hora más. Ya van 3.

Por fin llegamos a la terminal correcta. La señorita de Kingfisher dice que de indemnización naranjas de la china. Que no sabe a que hora va a salir el vuelo, pero que hoy sale seguro. Y que es un problema técnico, que lo están solucionando. Lo siento, pero no me lo trago, cómo van a llevar solucionándolo desde hace una semana??? Y la única opción que me da es que no volemos y me devuelve el importe íntegro.

Será inútil! Y perder mis diás en Amritsar! Y quien me devuelve el dinero del hotel de allí? Y esta noche dónde dormimos? Si es que una empresa que se dedica a hacer cerveza no puede abrir una línea aérea!

Decidimos hacer el check-in, porque tampoco teníamos muchas más opciones, y esperar… A mí me siguen llegando mensajes al móvil cada media hora de nuevos retrasos. Lo único que hacen para calmarnos es mandarnos a merendar a una cafetería, con menú cerrado: sándwich de curry. Mis padres no se lo tiraron a la cabeza a Vijay Mallya porque no lo tenían delante.

Finalmente despegamos a las 19:30, en una avioneta de menos de 100 plazas que no llegaba a tener un 25% de ocupación. Es decir, como no tenían pasajeros suficientes juntaron todos los vuelos del día en el último.

Llagamos a Amritsar. Directos al Golden Temple, que por algo íbamos sin equipaje. Antes de entrar dejas los zapatos en consigna, te enjuagas los pies y te tapas la cabeza. En el caso de las mujeres con el sari o la dupatta, los hombres llevan turbante, y para los turistas tienen pañoletas naranjas, muy poco glamorosas, pero para echarse unas risas están estupendas! El templo maravilloso, y el refulgir reflejado en el agua por la noche una maravilla. Además llegamos justo a tiempo para ver la ceremonia en la que ponen al libro a dormir (todo este ritual ya lo expliqué: https://sugarlane.wordpress.com/2010/03/25/ ), a mi me cogió uno de los encargados, muy amables, y me metió detrás del altar para recibir la bendición del libro, porque allí los fieles pierden cualquier noción de educación que tengan y se meten en el templo a codazos y empujones, saltando por encima de ti si es necesario, para no perderse los cánticos del final, y después lo sacan en procesión (cual San Bartolomé) sólo los hombres por la pasarela sobre el agua hasta otro de los edificios dónde lo acuestan.

El hotel Ista magnífico; el edificio muy bien decorado, el personal impoluto, todas ellas con su sari formal, los labios rojos y una flor en el pelo. Todo muy zen. Las habitaciones extraordinarias y el sushi del restaurante muy bueno (yo es que llevaba con antojo de sushi meses).