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Bailando bajo la lluvia

junio 14, 2010

14 de Junio de 2010

Hay días en los que te empeñas en algo, y aunque el mundo entero se ponga en tu contra y todas las señales apunten a que es un error, como se te meta en la cabeza que lo consigues nadie te saca de ahí.

Yo hoy me he empeñado en ir al gym.

La mañana ha empezado mal. Porque cuando empiezas el día en el pasillo de Vashuda (Directora de relaciones internacionales de la Universidad de Pune) nada sale bien. Me han despachado rápido diciendo que tenían una reunión urgente (excusa preferida por todos los indios) y he salido de allí sin el certificado que necesito.

De ahí a MG Road, a comprar encargos varios, y al ir a pagar… tarjeta errónea… ya conocéis la historia… busca un cajero, no acepta tarjeta internacional, la policía se lleva la pinkie,… Esas cosas que solo a mí me pasan, una y otra vez… Vuelve a la tienda con la mitad en efectivo y la otra mitad a la visa (al final todo era un problema con el límite de la cantidad permitida por día…)

Llego a Aundh, a Reliance a recargar Internet, y están sin línea de teléfono (lo típico en una empresa de telecomunicaciones), así que no aceptan tarjeta. Busca otro cajero y vuelve con el cash a Reliance.

Parada en CCD a comer y a reponerme de la desastrosa mañana. Y de repente… truenos, relámpagos vendaval y… Llega el monzón!

Los canales de Venecia, las cataratas del Niágara, los deportes de agua de Goa, los lagos de Bhopal y más agua que en el Titanic. Todo eso y más lo tenemos hoy en Pune.

Y yo, que no sé dónde leí ayer que no hay que huir de la tormenta, si no bailar bajo la lluvia, me he decidido toda chula a salir de la cafetería, porque tenía que ir al gym, y quedarme en el sofá de CCD leyendo un libro bajo al aire acondicionado no me ha parecido bien.

Así que cojo la pinkie con todas las compras incluidas (colchas, pashminas, mantelerías, cojines, …) y tiro dirección Pimpri. Y a los 5 minutos cuando no veo ni por dónde voy y sigo a tientas las luces del coche de delante, me replanteo volver a CCD, pero no, total, solo es agua, y un poco de lluvia no va a cortarme a mí la marcha.

Sigue lloviendo a mala leche (si es que a eso se le puede decir llover, porque es como si hubiesen abierto la presa del cielo) pero ya no hay vuelta atrás, y hasta tiene su encanto; el aire fresco, el agua que limpia el asfalto, lo valiente que soy (o lo estúpida)…  de vez en cuando me adelanta algún coche lanzándome el agua sucia… eso no tiene tanta gracia, pero con la intensidad que llueve vuelvo a estar limpia rápido.

Y por fin, tras 15 Km llego a casa, suelto las compras y cojo la bolsa de deporte, total, si he llegado hasta aquí, puedo llegar a Solaris.

Y el guardia de seguridad se pone delante de la puerta y me dice;

–       Ma’am, rainy danger danger. You go home.

Pero yo me he empeñado en ir al gym, así que le digo;

–       Bahiya, rainy clean clean. I go gym.

Y sigo camino. Y con “camino” me refiero a camino de cabras. Ese lleno de baches, zanjas y socavones, que ahora son ríos, arroyos y lagunas. Y la lluvia aprieta más todavía (por imposible que parezca). Así que tras ver cómo todas las motos se resguardan en la cuneta bajo árboles y toldos me replanteo volver, pero quedaría muy mal con el de seguridad, así que yo sigo.

Sigo y cuando estoy a unos 20 m de Solaris, tengo que parar, porque la carretera es un pantano y el agua cubre unos 40 cm, así que no hay forma de llegar a mi destino, ni de volver con la que esta cayendo, aparco en G-Mart, dónde me conocen como the Cadbury Girl, y me resguardo contemplando el diluvio. Qué baile bajo la lluvia otro!

Y tras media hora calada hasta los huesos y viendo que no va a parar de llover a corto plazo, tramo un plan; enfrente de G-Mart hay un edificio en construcción (lo que dificulta la cosa más porque todo ese lado está levantado) y a la izquierda del edificio está mi objetivo. A la izquierda de éste está la entrada a una urbanización, cuyas casas son sospechosamente similares a las de la derecha del edificio en obras. Así que, si por casualidad todo es una urbanización conectada, sólo tengo que entrar por el lado derecho, rodear Solaris por detrás, y salir por el izquierdo, que da al parking de Solaris. El dueño de G-Mart me confirma que la urbanización está conectada, y me desea suerte, así que vuelvo a coger la pinkie y me aventuro.

Si Jhansi ki Rani se ató a su bebé a la espalda, se subió a su caballo y salió de su fuerte para luchar contra los británicos, yo no voy a ser menos!

Entro en la urbanización, callejeo un poco y llego a la avenida deseada, avanzo, avanzo y cuando me quiero dar cuenta el agua me llega a los tobillos. Se ha formado una balsa en la salida de la urbanización y lo único que queda a flote es la puerta de entrada y la caseta del vigilante. Pero ya que estoy aquí yo sigo, porque una vez salga, según mis cálculos, a dos metros tengo el parking.

Pues no, mis cálculos son erróneos, y tras la puerta hay una zanja de metro y medio de ancho convertida en río y al otro lado del río está el lago que empezaba frente a G-Mart. Aunque no hubiese llovido sería imposible salir de la urbanización en moto por la zanja, así que le chapurreo algo en hindi al vigilante acompañándolo con el vacile de cabeza y le doy a entender que la moto se queda aparcada en la caseta. El pobre se apiada de mí y me da permiso, y yo me asomo a la salida a ver cómo llego al parking, pero no hay forma, así que tras un estudio de la situación decido saltar la tapia que separa la urbanización del parking, ante la mirada atónita del vigilante, los vecinos y todos los refugiados bajo el tejadillo de Solaris. Subo al muro con bolsa de deporte incluida (hay que ver lo incómodos que son los Levi´s en remojo) y salto al parking, que es el único suelo seco en un km a la redonda. Cuando tras subir 2 pisos he entrado en la recepción los monitores me han dado un aplauso.

Me seco, me cambio y entro en la sala de máquinas, que nunca estuvo tan desierta. Comienzo el programa del día, esperando que cese la lluvia, pero no, cada vez los truenos son más fuertes. Se va la luz, pero yo sigo a lo mío. Me asomo por la ventana entre set y set para controlar que a la pinkie no se la lleve la corriente. El nivel de agua sigue subiendo. Bueno, igual podemos quedarnos todos (lo que implica 8 trainers  y yo) a dormir aquí, sobre las colchonetas de yoga… casi que no.

Acabo la sesión y pienso en esperar un rato, pero la cosa no parece tener fin, así que me enfundo en los Levi’s tras escurrirlos un poco y bajo las escaleras. Otra vez el parking, otra vez el muro, pero ahora el agua llega a la caseta del vigilante. Saco la llave y… SHIT!

La llave al agua! Y yo me veo como Rose y Jack apunto de morir ahogados en el buque, buceando para encontrar la llave que abría la reja. Solo que sin un vestido de época. Y sin Jack. Así que no me queda otra que meter el brazo hasta más allá del codo en el sopicaldo (resultado de horas de diluvio y polvo y tierra acumulados desde octubre) y rezar para que la llave esté cerca. Tras segundos de agonía agarro la llave, la seco (es un decir) y arranco mi nueva moto de agua.

Atravieso la laguna con el agua hasta las rodillas, la bolsa del gym queda totalmente sumergida,… no pienses Sara, solo acelera, y rézale a Ganesh, el dios que quita los obstáculos, para no chocar con nada dentro del agua… aghh…

Una vez salgo de la urbanización la situación mejora, Pimple Saudagar es como Venecia, solo que en vez de arte en las calles hay puestos de Pani Puri. Vuelvo a casa, tiritando del frío, pero contenta, nada como cumplir un objetivo. Eso sí, una y no más, a partir de ahora va a salir de casa con lluvia Rita.

El guardia mira al cielo y murmura algo cuando entro a mi urbanización. Supongo que le da gracias a los dioses por traerme de vuelta viva.

Ciudadana India

febrero 18, 2010

Extra! Extra! La extranjera se queda!!!

Ya tengo papeles de residencia! Puedo estar aquí legalmente hasta Octubre.

Lo mío me ha costado.

Welcome to the Hotel California

febrero 5, 2010

5 de Febrero de 2010

Hoy me han llamado la atención en clase. Como si tuviese 3 años. Me estaba dando vaselina y el profesor va y me dice que eso lo haga en el baño, no en clase!

Pero esta gente de qué va? Aquí entran en clase a la hora que les de la gana, el profesor atiende llamadas de teléfono, los alumnos no se callan así los maten, a mitad de sesión viene el chico del té y le sirve uno al profesor interrumpiendo la clase, cada sesión se pierden 20 minutos intentando iniciar el ordenador… y al hombre le molesta que durante 20 segundos yo me entretenga con la vaselina! Pues he seguido su consejo, me he ido al baño y cuando se me ha pasado el mosqueo he vuelto. Algo nunca visto en Indira, porque aquí absolutamente nadie sale de clase a mitad. Es como el Hotel California; puedes entrar cuando quieras, pero no puedes salir.

Luego he vuelto a Sangvi, a la comisaría al aire libre. Ya dudaba si lo había soñado, pero no, es cierto. Tienen las sillas y mesas plantadas en la tierra directamente.

El hombre muy amable, en verdad había ido a Indira a por otro certificado, porque el que yo entregué era de octubre. Me ha pedido algún teléfono de contacto de un amigo por si me pasase algo, ha revisado todos los datos y ha prometido que el lunes podré recoger los papeles en la FRO. Otra vez a cruzarme la ciudad.

La tarde en comisaría

febrero 4, 2010

4 de Febrero de 2010

Ya he recogido la Pinkie. Hay que ver lo que gana limpia! Parece nueva. Voy a tener que limpiarla más a menudo, que se me había olvidado lo bonita que es!

La tarde me la he pasado en Sangvi, al sol como los lagartos, porque la comisaría es al aire libre. Incredible India!

Si es que en este país se superan cada día! Tienen un local de 7 metros cuadrados en el que está la mesa del jefe y el resto lo sacan a la calle: Mesa de secretaria, mesa del ayudante, 2 tiras de sillas como sala de espera y un biombo para que te cacheen o sobornar…

Tras 2 horas esperando, ha llamado el mismo de ayer, a decir que no podía venir. Vuelva Usted mañana.

Así que me ha pasado por Central, que me pillaba cerca, a por unas deportivas, viendo que lo del gym va por buen camino. Siguen de rebajas, así que ha caído algún que otro trapillo.

He cenado con Saurabh y los compañeros de Roseland, pasando una vez más de Mr. Plantao, que no se cansa nunca, él sigue echando fichas día tras día…

Qué es lo más típico de Pune? Las comisarías de Policía.

febrero 3, 2010

3 de Febrero de 2010

Hoy me he llevado a Jyoti a comer fuera, y después a CCD, que está muy depre porque no se queda embarazada, luego he dejado la Pinkie en el concesionario para la revisión (un mes tarde), que falta le hace.

Y cuando llego a casa me llaman de comisaría. Un señor diciendo que está en Indira verificando que estudio allí y que quiere venir a mi casa a comprobar que vivo aquí… Ni de coña! Cómo va a venir a mi casa así, sin más!

Le digo que no, que estoy muy ocupada, y entonces insiste en que tengo que ir a no sé qué comisaría (como si yo conociese cada oficina de policía de Pune), y que tiene mis papeles solicitando la extensión de VISA.

No,  mire usted, que mi visa es hasta octubre, que yo solo quiero que me dejen vivir aquí con un permiso de residencia legal… Como parecía una conversación de besugos, he llamado a Utsav y le he pedido que resuelva.

Total, que al final el hombre ha entrado en razón viendo que yo no tenía medio de transporte hoy (porque el resto de Indiraities estaban ocupados), y ha dicho que mañana tengo que estar en Sangvi a las 17:30, sharp.

Obviamente nadie tiene la menor idea de dónde está ese sitio.

A quien madruga, Dios le ayuda… Pero Ganesh…

febrero 1, 2010

1 de Febrero de 2010

Ganesh se ríe de ti. O eso es lo que haría si los dioses Hindúes estuviesen despiertos tan temprano.

La madre de Ted Mosby decía que nada bueno pasa después de las 2:00am. Mi teoría es que nada bueno pasa antes de las 10:00am. Y mucho menos en la India.

Hoy iba a ser un gran día. Grande no sé, pero largo seguro, porque cuando te levantas a las 5:15 de la mañana, el día es eterno.

Así que a las 6:00 in the morning allí estaba yo, plantada en la recepción del estupendo Solaris Club, con mi modelo sport, escuchando atónita al encargado del Gym, que dice que la clase de Yoga se ha cancelado. Pero cómo que se ha cancelado si hoy era el primer día!??? “Sorry Ma’am! Come back on Saturday” Pero qué dices? Lo de pegarme el madrugón un lunes, pase, porque había que empezar el mes y la semana con buen ánimo, pero yo el sábado, sintiéndolo mucho, me quedo en la cama calentita. Porque hay que ver que frío hace a estas horas! Yo que creía que aquí siempre hace calor… pues resulta que antes de las 10, por mucho que te abrigues, hace frío.

Si es que no se pueden tener buenas intenciones, lo de la hora de yoga y el desayuno a base de papaya se ha ido al traste. No me queda otra que volver a casita y hacerme un café calentito.

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Y a las 10 de la mañana, a la policía. Una vez más. Ya he pedido la extensión de residencia hasta septiembre. Tras 3 horas de esperas, sellos, firmas, Xeros, escaneos y explicaciones sobre de dónde saco el dinero, parece que todo está en orden y 2 semanas puedo recoger los papeles.

Comida con Eva y su amigo. Ella ha vuelto a montar el numerito porque no le han traído suficientes patatas fritas con el sándwich…

Y tarde de Shopping. Los de Reebok pueden estar contentos. El kit completo me ha costado 7 veces la matrícula de Solaris. Pero era imprescindible, si voy a madrugar y encima para hacer ejercicio, necesito más motivación, algo que justifique el sacrificio (porque, seamos realistas, después de lo que me ha costado que mi doncella limpie a partir de las 10 voy y me apunto a yoga a las 6…) así que ahora tengo que ir al gym aunque sea solo por lucir el atuendo de Barbie Sport. No hace falta que os cuente de qué color es, sólo diré que lleva bolsa de deporte y esterilla de yoga a juego.

Por cierto, puedo asegurar que con lo que sudas intentando enfundarte en el sportwear de diseño, no necesitas gym alguno. La cantidad de elásticos, tirantes y rellenos que componen cada pieza hace que sea casi imposible pasarlo por los hombros. Eso sí, te comprime el cuerpo como si fueses Angelina Jolie.

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6:00 pm. Doce horas después allí estoy yo de nuevo, en la recepción del Solaris, esperando a mi cita con mi personal trainer, Vishal, que esta bastante buenorro. Céntrate Sarita, que tu no vienes aquí a ligar, por mucho que las estadísticas digan que la gente liga en discotecas, gimnasios y Starbucks, tu vienes a quemar calorías. Porque realmente, sudada y con unos cuantos kilos de más, por muy mono que sea el conjunto de Reebok, no es la mejor situación…

Y de repente, la pregunta del millón: Señorita, cuál es su objetivo?

Y claro, aquí tienes que mentir, porque no le vas a decir al personal trainer:

–       Pues mire, yo solo quería tirarme al sol a vaguear el domingo, pero sin saber muy bien cómo pagué 3 meses de suscripción. Y a mi lo del yoga en ayunas a las 6 de la mañana, no me parece sano, y todas esas máquinas tras la cristalera me dan ganas de salir corriendo y no volver nunca más…

Pero en lugar de sincerarte, porque al fin y al cabo no es tu psicólogo, meditas y te das cuenta de que en el fondo puedes sacar algo bueno de todo esto, así que le dices:

–       Pues mire, mi objetivo principal es estar en forma, me haría especial ilusión reducir mis brazos a la mitad de su volumen actual y como objetivos secundarios, lo típico, piernas, abdominales… coger algo de color…

–       Cómo dice?

–       Nada, nada, lo último lo puede olvidar… Ups!

Y ya se sabe que las relaciones que empiezan con una mentira, no pueden acabar bien.

Y yo creo que Vishal se dio cuenta del pampaneo, así que, tras diseñar un programa a mi medida que incluye muchas sentadillas y no dice nada de tomar el sol junto a la piscina, me tuvo una hora de máquina en máquina. Y yo me pregunto, querrán que vuelva? Porque hacerme madrugar para nada y después del día de compras tenerme una hora sudando es muy poco amable por su parte.

Y para rematar el día, cine con Mr. Plantado. Para compensarlo por lo del viernes. El chico no es la alegría de la huerta, y la peli ha sido poco acertada, así que la mitad me la he pasado durmiendo, que falta me hacía. Creo que con esto y un bizcocho…

Vuelva usted mañana

diciembre 11, 2009

10 de Diciembre de 2009

La mañana ha empezado genial, tanto que la cosa sólo ha podido ir a peor.

La buena noticia es que tras varias conversaciones con la empresa en la que quiero hacer prácticas, me han citado para entrevistarme el viernes que viene, así que yo feliz.

El resto de la mañana la he pasado en Roseland copiando archivos al Mac, y a partir de ahí la cosa se ha torcido.

He ido a comer a Indira esperando ver a mis compañeros, pero como tenían el último examen, nadie come.

Viendo que no iba a comer acompañada he cruzado a la piscina, pero estaba cerrada por mantenimiento.

En este momento, y un poco picada con quien no se ha dignado a almorzar conmigo, considero encerrarme en casa y descansar, pero como tenía cosas que hacer, decido seguir ruta.

Primera parada: University of Pune. Tercer viaje que hago a por el certificado que necesito ahora. Relaciones Internacionales está cerrado.

Segunda parada: MG Road. Tenía que recoger las gafas, pero he llegado 3 horas antes de que abriesen, así que decido hacer tiempo terminando con mis compras navideñas. Y ya de paso como algo.

Por fin abren la óptica, y cuando voy a pagar… Überaschung! La máquina no lee mi tarjeta. Segunda tarjeta, nada. Tercera tarjeta, más de lo mismo. Muy extraño porque en todas las otras tiendas han funcionado. Y yo sin cash. Y el de la óptica venga a pasarlas una y otra vez hasta que se han bloqueado. Así que salgo a buscar un cajero, pero a todos les pasa algo así que es imposible. Llamo a mi “asesora financiera” para que resuelva el problema con una de las tarjetas, y cuando me llama a decir que ya debería funcionar, cojo la pinkie, que estaba de camino, y paro en la óptica para pagar y volver a casa.

Treinta segundos después entra un chico en la óptica; “Señorita, se están llevando su moto!”

Yo salgo corriendo a la puerta para observar con cara de horror cómo un camión aceleraba con mi pinkie en el remolque. Entro en shock. Sin tarjetas, con 250 rupias encima, sin gafas, sin piscina, sin certificado y sin moto.

Menos mal que los indios siempre están dispuestos a ayudar. Y que yo he dejado de lado mi autosuficiencia y he aprendido a pedir ayuda cuando la necesito. Así que Vishal, testigo de mi desgracia, al ver mi cara de por-favor-no-me-dejes-sola-que-me-echo-a-llorar, me sube con otro amigo más en un rickshaw (es irónico que aunque los odie siempre están ahí en caso de emergencia, previo pago de su importe) y los tres enfilamos a la comisaría dónde llevan las motos confiscadas.

Yo, para rematar el día, me había dejado los papeles de la moto en casa, porque estoy harta de cargarlos de un lado para otro y no necesitarlos jamás. No me sé el número de matrícula. Y añado el detalle de que no tengo carnet de conducir. Con lo que, viendo el pampaneo, mis nuevos amigos me dicen que ellos lo solucionan y que yo no abra la boca.

A los 5 minutos llega el camión cargado de motos. Empieza la conversación en hindi. El policía pide 200. Vale, eso está hecho. Le doy la pasta y pide el carnet. Juas! Así que mis amigos lo llevan detrás del camión, como si fuésemos traficantes, y siguen las negociaciones. Han tenido que pagar otras 200 por no tener carnet, y se lo agradeceré eternamente. Así que si, ya he dado el siguiente paso en mi adaptación a las costumbres locales; sobornar a la policía.

Tercera parada: Vuelvo a Roseland, pasando por la gasolinera, porque a todo esto, a punto he estado de quedarme tirada. Recojo el Mac, el ambiente se corta con cuchillo, y en ese momento llama Prasad (que si os acordáis, es aquel chico al que le di plantón una y otra vez).

Y yo lo he visto más claro que el agua. Con el día que llevo, o salir con él lo remata, o resulta una gran noche y me olvido de todas las contrariedades vividas en las últimas horas.

Así que, si, por fin me voy con Prasad de fiesta.

Ahí te quedas, Pune cruel.

noviembre 12, 2009

5 de Noviembre de 2009

Hoy era el gran día. Tenía que recoger mis papeles de residencia. En principio solo veía 2 opciones, o me daban permiso para un año, o tenía que abandonar el país la semana que viene.

Pues no, evidentemente no ha sido así de sencillo. Al llegar a la oficina de Shivaji Nagar me dicen que la han trasladado a G.P.O. Menos mal que la pinkie me lleva a todos lados!

CIMG4166Al llegar a las 4 de la tarde me dicen que vuelva a las 6:30. Hago tiempo con Meri en CCD y a las 6:30 vuelvo a la oficina (que por cierto, tiene ordenadores y mostradores decentes, hasta un despacho…). Y entonces… überaschung! Han perdido mi archivo… sin más. No cuento toda la historia porque es una auténtica pesadilla. Pero esta vez he reaccionado a tiempo, he subido directa al despacho del padre de Ashwini y el buen hombre ha movido hilos. Me han dado permiso para 3 meses y puedo volver la semana que viene a hablar con él para que me consiga el resto del año.

Es una de las grandes lecciones de India; tienes que aprender a depender de los demás. Si te quedas sin gasolina, llama a un amigo y que te la traiga, y si tienes enchufe en la policía no intentes ir por la vía ordinaria, usa tus contactos.

A la vuelta hemos recogido la ropa del Taylor y viendo que tengo 3 meses para resolver la cuestión y que estoy de vacaciones, mañana nos vamos a Delhi, para desde allí ir a Agra y ver el Taj Mahal.

Si me disculpan, debo consultarlo con mis abogados…

septiembre 30, 2009

23 de Septiembre de 2009

huella

Estoy en una habitación descalza y con el culo en una silla y los pies en otra (ambas de plástico) mientras el resto juegan al tenis de mesa y al otro lado de un biombo al carom (juego típico indio). De 93 alumnos matriculados en marketing, hay 4 personas en clase. Yo estoy en la “Common boys room”, la sala de juegos de Indira. Tiene unos 25 metros cuadrados y 12 ventiladores.

Yo no tenía pensado asistir a clase hoy, pero tenía planes muy distintos a estar aquí viendo como todos mis compañeros sudan vestidos de ejecutivos con chanclas.

Esta mañana había quedado a las 8:30 con Yuvraj para que me recogiese y acabar el trabajo en la cafetería (o mejor dicho, empezarlo), pero como esto es India, ha llegado a la 9:10.

Hemos dedicado toda la mañana al trabajo, por supuesto tras el desayuno indio, que consiste en un menú bien consistente, hay que tener buen estómago para clavarse un plato de arroz, un sándwich picante frito y un café de buena mañana. Yo me he limitado al café, aunque aquí nunca sabes si tomas café o té porque les echan tanta leche y azúcar que saben igual. Al final hemos entregado el análisis sobre la industria de los gimnasios a las 12:59. Al borde de un ataque de nervios porque la batería del portátil se estaba acabando y sólo un enchufe en toda la cafetería funciona…

Utsav ha vuelto de Mumbai sobre las doce, yo creía que no llegaba hasta esta noche, así que me he llevado una alegría. Ya lo echaba de menos. Y a su moto, porque mi piloto de esta mañana va tan despacio que me han dado ganas de preguntarle si podía conducir yo.

Después de comer he cogido mi mochila (con el equipo de natación que tardé 3 horas en comprar) y me he dirigido hacia el campus de mass com, que es donde está la piscina, o eso dicen, porque yo todavía no la he visto. Me he encontrado a Subha por el camino y me ha dicho que allí no puedo ir sola porque es peligroso, y que la piscina no merece la pena, así que aquí estoy, en la habitación de juegos con el bañador sin estrenar.

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El día ha ido degenerando hasta ser surrealista del todo.

Prasad me ha recordado que le dí plantón la otra noche. La verdad que me apetece ir de fiesta con él, por curiosidad, pero cuando tenga mis medios para volver a casa.

He acabado jugando al tenis de mesa. No sé si me lo he pasado mejor yo lanzando bolas a todo el que estuviese en la habitación o el resto intentando evitar ser alcanzados. No tendré ni idea de jugar, pero ya que no he ido a nadar, de alguna forma tenía que quemar calorías. Los 12 ventiladores no son suficientes para aplacar el sudor.

Hemos ido a cenar (y cuando digo hemos ya no hablo de Jan, ahora soy la “+1” de Utsav) a Tiffins, postre enfrente, que hacen un batido helado de chocolate impresionante, y al acabar, milagrosamente, hemos ido al despacho del abogado con Monty.

Supuestamente los papeles llevaban preparados una semana, pero al llegar… überaschung! Solo estaban la primera y la última página, en la que no se decía prácticamente nada relativo al contrato. Se supone que el resto lo tiene un notario para ir agilizando. Yo les he dicho que no podía firmar un contrato sin leerlo antes, que todo era muy raro, pero han dicho que si no firmaba tendría que ir a la notaría la semana que viene. He tenido que hacer el numerito de la llamada a Bassas Advocats para que no se piensen que la europea es una pardilla, pero he acabado firmando porque necesito desesperadamente el contrato para comprar la moto, y para el registro policial. Por lo menos Utsav ha firmado como testigo, así que si he firmado mi sentencia de muerte, él se viene conmigo!

Evidentemente sigo sin el contrato (y con el pulgar impregnado en tinta), han dicho que mañana podré recogerlo. No comments.