Archive for the ‘Fashion’ Category

Incredible India!

agosto 12, 2010

12 de Agosto de 2010

Hace un año llegaba a la India, yo con mi maleta rosa, sin tener la más remota idea acerca de lo que me esperaba.

Hoy también se cumple un mes de la fecha de mi regreso a España, así que ha llegado el momento de hacer balance y cerrar capítulo.

Dicen que la India te cambia. Yo no fui allí con esa intención, no lo encaré de forma espiritual, como tantos occidentales que llegan al país buscando la iluminación, ni tampoco me fui en plan hippie a tirarme en las playas de Goa y mantenerme haciendo pulseritas. Tampoco es que fuese con la intención de estudiar mucho marketing, pero si que me fui a aprender… aunque sin saber muy bien el qué.

Y aprendí. Muchísimo. Desde cómo comer con las manos a cómo comportarse en un templo. Aprendí a conducir una moto en el caos absoluto, a cantar el himno nacional al inicio de cada evento o película, a tener paciencia, a improvisar, a olvidarme de la agenda, a depender de la gente y a pedir ayuda, y a aceptarla incluso cuando creía no necesitarla. Aprendí lo complicada que es una sociedad dividida en castas y con unas tradiciones tan arraigadas, y lo complicado que es un sistema político basado en la corrupción y en los lazos de sangre. Me dí cuenta de lo importantes que son cosas tan básicas como el agua o la luz, y lo absurdo de la importancia que la sociedad da al tono de piel. Aprendí el poder que tiene el cine en una sociedad tan desigual, y lo hipocresía del amor bollywodiense en un país dónde los padres compran a sus hijos mujeres con la ayuda de los anuncios en el suplemento del periódico. Aprendí lo afortunada que soy por ser una mujer nacida en un país dónde mi único deber en la vida no sea encontrar un buen marido antes de los 25 y darle muchos hijos, a poder ser varones, y lo afortunada que soy por poder decidir cada mañana lo que me pongo, sin que una minifalda y unos tacones me conviertan automáticamente en una prostituta. Aprendí que no hace falta ser un niño para poder jugar, ni ser adulto para trabajar.

Aprendí a apreciar la India tal y cómo es, con sus contrastes y sus mezclas agridulces. Con sus millones de dioses, de sabores, de colores y de olores. Con el polvo y las lentejuelas, con los palacios de maharajaes y puestos callejeros de pani puri, con viajes en trenes locales y en motos de 250.

Y la última noche, en Mumbai, Utsav me preguntó qué había sido lo mejor de la India. Y la respuesta es muy sencilla. Podría haber dicho el Taj Mahal, el olor a jazmín de Mysore, los anacardos de Goa, los cánticos del Templo Dorado, los abdominales de Sahid Kapoor, el tigre blanco o los lagos de Bhopal. O quizás el Cad-B, o el helado de Gulkan, la puesta de sol en Pondichery, las sedas que me han hecho perder la cabeza, el masala chai, las cascadas de Lonavla durante el monzón, la brisa nocturna en Marine Drive, los cosmopolitans de Malaka Spice, las fresas de Mahabaleshbar, los bailes indios o conducir sin casco con la melena al viento. Pero no, lo mejor de la India es la gente, todos esos amigos que me han cogido de la mano para cruzar la calle, que me han llevado a descubrir la comida que sabrían que me gustaría, los que me han protegido del sol, me han hecho divertirme “como los indios”, han cuidado de mí cuando he caído enferma o de la moto, han cruzado medio país para despedirse o para comer conmigo, los que me han explicado con infinita paciencia cada tradición, mito o costumbre que mi mente europea no lograba digerir, los que han estado en todo momento, cuando los necesitaba y cuando creía que no, cuando estaba mal y cuando estaba bien. Ellos han sido lo que me han hecho quedarme en la India todo el año en vez de sacar el billete de vuelta al primer desencanto. Y en especial el que hacía la pregunta. Pero no sólo los amigos son parte de esa gente, si no todas esas personas que sin conocerme de nada, desde camareros a vendedores, recepcionistas o niños que cruzaban la calle, y muchos de ellos siendo tan pobres como para no tener zapatos, me han dado lo mejor que tenían; su sonrisa.

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Planes de futuro

junio 28, 2010

Entre compras de última hora, mercadillo de muebles, embalajes y papeleos también me ha dado tiempo para reuniones con el creador de la Pune Fashion Week.

Me han propuesto que colabore en la organización para la Goa Fashion Week, que tendrá lugar en Diciembre, el proyecto es todo un reto, pero si sale adelante será un éxito asegurado!

Shilpa

junio 2, 2010

2 de Junio de 2010

El cumpleaños fue bien, lo del champagne fue un decir (dónde esté el Moët…), pero la cena estuvo divertida.

Esta mañana Shirish se ha ido a trabajar porque, igual que Rohit, se incorporó ayer, y tienen unas semanas de inducción, él en Pune y Rohit en Mumbai. Así que yo he pasado el día con Shilpa.

Aparte de dulce, sencilla y guapa, es una chica diferente. Ella se casa por amor en Diciembre tras años de romance y mucho tiempo convenciendo a ambas familias, tiene pensado seguir trabajando una vez se case, porque no considera sano estar en casa mano sobre mano, y quiere aprovechar sus estudios para hacer algo útil. Además considera necesarios dos sueldos para permitirse una vida mejor y mayores comodidades y oportunidades para sus hijos, y habla de la independencia como un valor básico para ella. Todo esto con su salwar kameez y su bindi, dándo una imagen totalmente tradicional y conservadora.

Hemos estado viendo las fotos de su compromiso, y yo le he enseñado las de las bodas de mis primas, porque quería ver cómo se casa la gente en Europa y que llevan puesto. Le ha chocado mucho que los vestidos de las invitadas sean todos diferentes, porque aquí todas llevan sari.

Después de comer hemos ido al cine a ver Prince of Persia, los protagonistas guapísimos. Y lo hemos rematado con Cad-B, porque si viene dos días a Pune yo la tengo que llevar a que pruebe lo típico de la ciudad!

Shirish la he recogido al salir del trabajo para dejarla de vuelta en Sangli, su pueblo.

Y yo me he ido a cenar con Saurabh y sus compañeros de piso, porque se va mañana a Delhi para celebrar su cumpleaños, y yo no sé si estaré aquí cuando vuelva. Y además dejan el piso de Roseland porque cada uno toma caminos diferentes. Así que ya no hay Roseland ni Spacia, y seguramente yo sea la próxima en desalojar.

Lund ha escrito tras 2 semanas para decir que no asumen ninguna responsabilidad y que me tengo que volver.

Tonos de piel

mayo 31, 2010

31 de Mayo de 2010

Hoy hemos decidido tomárnoslo con más calma.

Paseo hasta Hot breads para desayunar otro croissant y después otro paseo hasta French Delicacies. De ahí decidimos pasar el día en la piscina, y un francés nos recomienda la de la azotea del hotel Athiti. Nos cobran 400 rupias por 2 horas, lo que comparado con las 300 por todo el día en Solaris es una pasada, pero merece la pena.

Donde acaba la piscina empiezan las vistas al mar, y de momento estamos solos, así que tranquilidad absoluta. Es un lujo poder estar en bikini sin cuarenta ojos indios observándote.

Tras una hora se nos acaba la paz, y llega una familia entera, 2 niños, los padres, una hija y 2 cuñadas. Pese al cartel que anuncia bien clarito las normas de la piscina, ellos se las saltan y se meten al agua con la ropa puesta. Una de ellas con sweater de cuello cisne incluido. Lo de ducharse antes de entrar ellos no saben lo que es. Y la piscina comienza a soltar un olorcillo desagradable.

Y es que en la India, aparte de lo tapadas que tienen que ir las mujeres (de acuerdo con el machismo del país, porque los hombres se pueden bañar en calzoncillos si les da la gana), tienen el problema de la piel. Aquí hasta el último mono está obsesionado con tener una piel blanca, que comienza por cubrirse para que el sol ni los roce y termina por aplicarse todo tipo de productos de blanqueamiento.

El otro día en Pune, paradas en un semáforo, sólo estábamos una chica y yo. De la misma edad y con la misma moto. Pero ella india y yo española, lo que a las 12 del mediodía y con 42 grados daba como resultado una imagen cómica: yo con shorts y una camiseta de tirantes, embadurnada de bronceador, y sin cubrir la cabeza, y ella con sandalias con calcetines (eso es otra; aquí venden calcetines con el dedo gordo separado para poderlos poner con sandalias de dedo), guantes hasta el codo, la dupatta cubriéndole toda la cabeza menos los ojos, una chaqueta acolchada con capucha, y por supuesto su salwar kameez cubriéndo hasta el último centímetro de su cuerpo.

Los anuncios de tv aquí siempre muestran los mismos productos; jabón, desodorante, tintes para el pelo, motos, noodles Maggi, cemento, jabon de cara, refrescos, polvos de talco y cremas blanqueadoras de piel.

Jabón: desde pastillas de skip para lavar la ropa (aquí el que tiene lavadora es un privilegiado, la mayoría frotan en la piedra con su pastilla) hasta Dettol “be 100% sure” (jabón de manos que elimina el 100% de las bacterias. La higiene es una necesidad que aún está por cubrir en la India, así que los responsables de marketing se centran en ello.

Desodorante: siguiendo con la higiene. Lo del perfume para ellos no tiene mucho sentido, lo que es lógico en un país en el que si tienes dinero tienes que hacer alarde de ello (para qué gastar una fortuna en algo que no se ve?, y, seamos sinceros, con el olor de las calles tampoco se aprecia). Así que aquí los desodorantes son un boom, y a cuál más perfumado, el 80% de los perfumes que tenemos en occidente aquí lo tienen en desodorante; de Hugo Boss a Victoria Beckham, pasando por Chanel o Lacoste. Mi novio me preguntaba un día muy intrigado si sabía lo que era una botella de Adidas que le habían regalado en un estuche de desodorante y aftershave. Ni él ni ninguno de sus ocho compañeros de piso habían oído hasta ahora del Eau de toilette.

Tintes: aquí la mujer, por imposición, debe tener una melena larga y oscura que combinar con su sari en una trenza bien peinada. Las canas no están bien vistas, y aunque el porcentaje de la población que se tiñe con hena, quedándoseles el pelo anaranjado, es considerable, cada vez son más los que siguiendo los sabios consejos de Ashwarya Rai o cualquier otra estrella de Bollywood se tiñen con L’Oreal o Garnier.

Motos: Dirán que los trenes conectan India, pero a mi no me engañan, India se mueve en moto, y los publicistas lo saben.

Noodles Maggi; aquí lo del puré de patata no saben lo que es, si les hablas de Maggi ellos entienden noodles. Es la comida rápida por excelencia, incluso te los sirven en muchos restaurantes, y tiene sentido porque es la única comida rápida picante. Un vaso de agua hirviendo, añades los noodles, añades el sobre de masala, esperas 30 segundos y listo! “Me & meri maggi”

Cemento: esto es lo más surrealista. Vale que anuncien cemento en un país en desarrollo con todo lo que se está construyendo, y teniendo en cuenta que aquí hay empresas constructoras, pero la mayoría de casa se las hacen ellos mismos. Lo chocante es la forma en la que lo anuncian: con tías buenas (vale puede que los obreros tengan fama de piropear a las mujeres, pero eso no lo justifica). El que se lleva la palma es así: Una tía buena sale del agua con un bañador rojo, una mezcla entre escena de chica Bond y de los vigilantes de la playa, se sacude la melena mojada y ahí acaba el anuncio.

Jabón de cara: en ningún país encontrarás tanta variedad de face-wash como aquí. Teniendo en cuenta la polución que hay, que la el 90% de la población se mueve a pie, en tuc-tuc o en moto, y que con el calor que hace se suda mucho, lavarse la cara para ellos es como lavarse los dientes para nosotros. A esto hay que añadir la gran tradición india; “freshen up”. Aquí en cuanto llegas a casa de alguien, tras descalzarte, lo primero que te ofrecen es el lavabo y el face-wash de turno, porque dan por hecho que llegas sudando y lleno de polvo (cierto), y cuando terminas de lavarte la cara ya te están esperando con un vaso de agua.

Refrescos: algo relativamente nuevo, dado que para vender refrescos es necesario en primer lugar una nevera, que en nuestro mundo será algo básico, pero aquí no, yo soy la única estudiante de mi grupo que tiene, y en segundo electricidad, otra cosa básica que aquí no lo es tanto. Pero en cualquier caso los indios se pirran por un refresco, porque aunque sea el país del té, a quién le apetece una bebida hirviendo con estas temperaturas!?, y además el gas provoca eructos, lo que ellos interpretan como señal de satisfacción tras la comida. Así que tanto actores y actrices como estrellas de cricket se encargan de publicitar Pepsi y Thumbs Up!, la coca-cola india, además de 7up, Mirinda, Maaza, Fanta…

Polvos de talco: con el sudor y la humedad es lo único que evita los sarpullidos en todo el cuerpo, así que es el sustituto del body milk, incluso hay marcas que los hacen con sensación refrescante.

Cremas blanqueadoras: además de los jabones (en un 90% blanqueadores) y otros productos como el roll-on de cafeína de garnier (que también te blanquea las ojeras), si hay algo que toda madre hace utilizar a sus hijos, es Fair & Lovely para las chicas y Fair & Handsome para los chicos. Estas son las cremas indias preferidas para blanquear la piel, que aquí se usan en lugar de hidratantes, pero todas las marcas internacionales han costumizado sus productos a las exigencias locales, así que da igual Ponds, L’Oreal, Garnier, Olay, Nivea, Dove o Lakme, aquí todas son con agentes blanqueantes, para hombre y para mujer. Y los anuncios te dejan catacrocker: Una chica entra en un despacho para una entrevista y no la cogen, utiliza la crema de turno durante 15 días (hasta 4 tonos menos!) y vuelve a la entrevista, el puesto es suyo. Lo triste no es el anuncio, lo triste es que la realidad del país es esa; cuanto más clara tienes la piel, más oportunidades. Y nadie puede decir que su piel es de ese color de nacimiento, porque todos usan blanqueadores, es realmente difícil encontrar una crema hidratante o un jabón que no te aclare la piel.

La comida consiste en crepes, y la cena, en el mejor restaurante francés de la India; Le Club, en una hamburguesa (de ternera!) a la pimienta. Y de postre… si, más crepes de banana y chocolate!

Y ahora estamos en el bus, de vuelta a Bangalore, haciendo caso omiso a los ruegos de mi novio y con la piel cuatro tonos más oscura en 3 días!

La boda de Onu

mayo 28, 2010

28 de Mayo de 2010

He tardado dos horas (en bus) en llegar a la oficina de Utsav, hemos ido a recoger mi sari a su casa (me dejé allí algo de equipaje), Frooti de mango para matar el calor y despedida (una vez más, ya lo sé, cada vez que nos separamos es un drama, y esta vez no sé si lo volveré a ver, o al menos no dentro de poco, en caso que tenga que estar en España en 2 semanas).

Otra hora de vuelta, esta vez en Rickshaw, que aquí te intentan cobrar aún más que en Pune. Jan vuelve de visitar a unos amigos, comemos rápido y volvemos al hotel.

Y aquí es dónde empieza el reto. El sari y yo. Yo y el sari. Seis metros de tela, una blusa, un petticoat y muchos imperdibles. Pliegue va, pliegue viene, imperdibles, una vuelta por aquí, otro pliegue por allá, más imperdibles,… después de todo es un montón de tela enrollada al cuerpo, y yo no me voy a arriesgar a quedarme en enaguas! Y además, todas las indias se cargan de imperdibles, si no es imposible moverse con esa soltura.

Parece que lo supero. Maquillaje, bangles, bindi, joyas, jazmín en el pelo y lista. Coge la mochilla de Quicksilver (como a un santo dos pistolas) y súbete al rickshaw. Porque aunque parezca un modelo digno de limousine, o de carroza tirada por caballos, aquí lo auténtico es el 3-ruedas negro y amarillo.

Hoy se casa Onu, nuestra amiga finlandesa, con su novio indio musulmán. Todo un encuentro cultural, y un alivio ver cómo esta sociedad se empieza a modernizar y acepta un matrimonio de tal índole.

Al llegar a la mezquita Jan y yo nos separamos, porque aquí hombres y mujeres no pueden juntarse. Yo me quedo con la madre de Onu (ambas con la cabeza cubierta) y a los minutos aparece ella rodeada por las mujeres de su nueva familia política y cubierta de velos que le impiden ver lo que se cuece. Y digo “cuece” porque a estas temperaturas y bajo todas esas capas de poliéster es lo que los cuerpos experimentan.

Todas subimos por la parte de atrás a lo que sería el equivalente al lugar del coro en una iglesia, mientras que los hombres se encuentran en la parte de abajo con el equivalente al cura.

Comienzan los rituales; primero le airean el Corán en la cara, luego encienden un par de cirios y a continuación cada una de las mujeres casadas frota dos piedras sobre la cabeza de mi amiga, unos cinco minutos cada una. Y de vez en cuanto cantan algo.

Onu se supone que mientras tanto tiene que ir leyendo páginas del Corán. Después sube el cura y le hace una especie de entrevista, en la que ella tiene que aceptar el Islam como su nueva religión y aceptar casarse con el chico a cambio de una cantidad (algo así como catorce mil rupias) que recibirá en cualquier momento de su vida. Dicho esto hija y madre firman un contrato y el cura se va.

Las tías tiran una bandeja de frutos secos y piedras sobre la cabeza de la novia y el resto las reparten entre las asistentes (unas 10 mujeres). A continuación el novio sube cubierto de flores de jazmín y otros elementos decorativos, pone su mano sobre la cabeza de la novia y dice algún rezo.

Tras unas cuantas fotos, ambos bajan a otra pequeña habitación seguidos por las mujeres. A Onu también la cubren de flores y otra vez le ponen los velos, y los dos, de rodillas en el suelo se agarran y se inclinan unas cuantas veces a tocar el suelo con la frente mientras el resto dice algún ¿salmo? … que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, Señor.

Ya son marido y mujer, los asistentes les damos la enhorabuena (Onu sigue sin ver nada y con cientos de flores colgando de su cabeza). Todos vamos a casa del novio a hacer más fotos y después se les deja solos una hora, para que consumen el matrimonio.

Mientras, los invitados acuden al salón de bodas, dónde tendrá lugar otra celebración, esta vez con Onu vestida con su ghagra choli, maquillaje, joyas y demás, y a continuación la cena típica; arroz con carne.

Jan y yo cenamos rápido y nos perdemos la celebración, porque tenemos que coger un bus a Pondichery. Una vez en la estación Mr. Indeciso vuelve a llamar, que todavía no sabe si venirse a Pondy o no, a media hora de que salga el bus, él es así. En verdad lo hace para quitarle hierro a la despedida de esta mañana.

Así que aquí estamos, Jan y yo, continuando nuestra luna de miel.

Mysore

mayo 26, 2010

26 de Mayo de 2010

En Karnataka, estado en el que me encuentro, las indias se arreglan más que en ningún sitio. Todas llevan sus saris de crispy silk, las bangles a juego y el pelo recogido en trenzas cubiertas de flores de jazmín.

El día en Mysore ha sido estupendo. Por la mañana Utsav me ha puesto en un tuc tuc camino de la estación de Bangalore, dónde he cogido el bus a Mysore. Bus estatal, de esos que parecen que se van a desintegrar a mitad de camino. Jan me ha recogido en Mysore y hemos desayunado el plato south indian por excelencia; masala dosa.

Tras una ducha rápida en el hotel hemos dado un paseo hasta el punto clave de Mysore; el palacio del Maharaja. Un palacio estilo inglés de 1912. Aquí todo el mundo da por hecho que estamos de luna de miel (por qué otro motivo viajaría una chica de mi edad sola con un chico?), así que se dan situaciones cómicas, pero sí, podríamos estar de luna de miel, de no ser porque los dos tenemos a nuestras parejas esperando en Maharastra.

La segunda atracción de Mysore es el mercado Devaraja, el lugar más colorido, alegre, curioso y con mejor olor que he visitado en toda la India. Pese a tener sus correspondientes pasillos de cebollas, fruta, bangles y especias, hay algo que lo hace especial; las flores. Todas las mujeres de la pequeña ciudad se deslizan con sus saris por las callejuelas del mercado comprando flores al peso, guirnaldas para sus celebraciones o tiras de jazmín que perfumen sus negras melenas.

Por supuesto yo me apunto a la tradición, es imposible resistirse.

Con el calor que hace (todos los años en la India hay 9 días declarados los más calurosos del año, en los que incluso las madres prohíben a sus hijos salir a la calle, y este año son los últimos días de Mayo), decidimos comprar unos mangos y algo más de fruta y subir a comer a Chamundi Hill, un templo de peregrinaje en lo alto de una colina a 13 Km de Mysore. Todo iba bien, encontramos unos árboles en el patio de un colegio bajo los que disfrutar los mango con vistas a la ciudad. Compartimos unos plátanos con niños que viven en la colina, y de repente, nuestra comida se vio interrumpida por lo más sagrado que hay en la colina. No, no fue el dios Chamundeswari, fue una vaca.

La vaca en cuestión se nos acercó por la espalda y en menos de un minuto se hizo con un par de manzanas y el último trozo de mango que no dudó en arrancar de mis manos. Pero como es una vaca sagrada, cualquiera se lo impide! Pasado el susto nos dio por reír, pero nos quedamos con algo de hambre…

Tras el incidente nos dirigimos al templo, dónde una cola de fanáticos se da empujones bajo el sol. Decidimos saltarnos la visita, total, ya hemos cumplido con los dioses por hoy.

Pero la historia no acaba aquí, Jan llevaba una bolsa con los plátanos sobrantes, y aquí es dónde entran en acción los monos. Porque si hay algo que no falta en templos, fuertes y cuevas, son los monos. Y uno de ellos se lanza hacia la bolsa, la desgarra y tira de los plátanos. Con lo que el resto de la manada, al verlo, empieza a correr hacia nosotros dando gritos. No nos quedó más remedio que soltar la bolsa y correr colina abajo.

De vuelta en la ciudad decidimos ir a la catedral de Santa Filomena, una de las más grandes de India (of course). Por supuesto no faltan las luces de neón en el altar formando cruces, palomas y demás símbolos cristianos.

Tras esto sólo podemos sentarnos en CCD bajo el aire acondicionado, reponer energías con un café y volver al hotel a decidir dónde cenamos asesorados por nuestra inseparable amiga desde el primer día; la Lonely Planet.

Plan deshecho

mayo 23, 2010

23 de Mayo de 2010

Hoy tenía la fiesta de compromiso de Shirish y Shilpa, pero debido a las circunstancias, me he tenido que quedar en Pune haciendo maletas, por si acaso…

El sari sigue esperando en mi armario…

Domingos en KP

mayo 16, 2010

16 de Mayo de 2010

Domingo en la burbuja, comiendo Chicken tikka y bebiendo un té helado tras otro entre largo y largo.

He recogido a Onu y de camino a Solaris hemos parado en Fabindia, la he dejado custodiando la moto y he pasado corriendo a comprar lo que me dejé hace un par de semanas debido al incidente con el aparcamiento de la Pinkie.

Jan también ha venido, cada vez somos menos. Y probablemente este ha sido el último domingo en nuestro oasis, porque Jan se va de viaje el martes y Onu el jueves se va a Bangalore a casarse.

A la vuelta he ido al antro de las sedas, a cargar de saris. Y con un sari de novia he diseñado un abrigo y se lo he llevado al tailor a que me lo haga a medida. A ver cómo lo deja!

Fin de exámenes

mayo 8, 2010

08 de Mayo de 2010

Esta mañana he tenido fiesta en el gym; Ice gola. Algo así como un polo de hielo picado con sirope de sabor X. Han traído a un ice-golero con su carrito para que los hiciese en directo. Y después a machacar los abdominales, porque aquí es fiesta pero hay que quemar calorías igual…

He llevado a Utsav al último examen y después he recogido a Sourabh para irnos a Laxmi Road a que mi tailor favorito me haga otro sari. Ya que estábamos allí nos hemos pasado por Vama a comprar unas bangles a juego, no puedo esperar a estrenarlo todo!

Para celebrar el fin de mis no-exámenes nos hemos ido de mojitos y cervezas a FC Road, una tarde estupenda. Y de vuelta a Roseland hemos parado a hacer una copia de la llave de la pinkie, porque Utsav perdió una el otro día, así que no me quedaba de repuesto. Lo fascinante es que en 10 minutos han hecho la llave a mano, con una lima y un cincel. Por el módico precio de 30 rupias (50 céntimos)

Té de la tarde con Uts, porque él si que toma té. Y vuelta a Roseland a jugar con los helicópteros que les he comprado en Laxmi Road. Disfrutan más que los niños!

Erasmus, bodas y cenas

mayo 5, 2010

5 de Mayo de 2010

Ayer estuve todo el día ocupada con los coordinadores suecos del programa Erasmus y después con una de las participantes del departamento de administración de la Politécnica de Madrid y dos profesores de Pune que se van a la politécnica en agosto para un año. Nos pasamos el día de college en college y de instituto en instituto pasando por cada despacho de los directivos a tomar, en este orden, agua, té y coca cola (porque les han dicho que los europeos no sobrevivimos sin ella). Como unos 15 vasos de cada. Y nada de comer. A última hora unos de los profesores nos lleva a su casa, para que su mujer y vecinos vean a las extranjeras. Más coca cola.

Llegué a la cena de cumpleaños de Rohit (celebrada un día más tarde) que me comía hasta las piedras.

Y hoy el día ha sido más divertido; shopping con Onu. Concretamente para su vestido de novia, que se casa en un mes con su novio indio. Como la boda es musulmana, no tiene que ponerse un sari, se casa con un ghagra choli; un modelo indio que consiste en una lahenga (falda larga) y un choli (blusa). Y el color debe ser o rojo o verde. Aun no ha decidido cual comprar para el gran día.

Después cena con Jan en All stir fried, un wok estupendo en e-square. Se suponía que iba a ser la despedida de Roeland, pero en su línea no se ha dejado ver por allí.