Archive for 28 junio 2010

Planes de futuro

junio 28, 2010

Entre compras de última hora, mercadillo de muebles, embalajes y papeleos también me ha dado tiempo para reuniones con el creador de la Pune Fashion Week.

Me han propuesto que colabore en la organización para la Goa Fashion Week, que tendrá lugar en Diciembre, el proyecto es todo un reto, pero si sale adelante será un éxito asegurado!

Por la India con Manjula

junio 26, 2010

Mi amiga Manjula, quien se viene al viejo continente el próximo curso, empieza a mirar la India con otros ojos y aprovecha mis últimos días en su país para aprender todo lo que pueda de la cultura occidental.

Cosas que para nosotros son de lo más normal, pero que para una chica india de mi edad, que ha vivido con sus padres desde que nació y que a día de hoy tiene que estar a las diez en casa, son todo un descubrimiento.

Un día vamos a comer pasta, otro a un cajero automático para que le explique cómo utilizar una tarjeta y sacar dinero, a veces le da por preguntar por las normas de tráfico, y como aún no tiene muy controlado el tema de precios, dice que cuando quiera ir a un sitio se alquila un coche… lo que no sabe es que en Europa los coches de alquiler no suelen llevar chofer. Lo del metro le suena a ciencia ficción, y utilizar el transporte público para ella debe ser lo mismo que para Carmen Lomana.Otro día pregunta si se debería comprar unas sandalias romanas para pasar el invierno… creo que lo del frío no lo tiene muy asimilado, por más que le hablo de nieve ella sigue queriendo comprar sandalias. También hemos ido a Mango, a que se compre un par de chaquetas (que se piensa poner sin abrigo…) y la he acompañado a dar un gran paso en su vida; se ha comprado sus primeros tacones! No sabe dar un paso, pero ya nos pondremos… pasito a pasito.

Kilos y Cajas: GPO India

junio 22, 2010



Pasan los días y yo sigo embalando, desmontando el piso y vendiendo de segunda mano muebles, electrodomésticos y… todos sabemos en que llegará el día en que cambie a la Pinky por un puñado de rupias.

Lo de las cajas es todo un arte: primero la lleno en casa, luego Archana y yo la llevamos a la GPO (oficina general de correos) y entramos por la puerta trasera empezando todo un ritual de sobornos que repetiremos hasta la última caja, allí la abren y la registra (mientras pregunta dónde he comprado servilleteros, saris y colchas) el oficial de turno, a quien hay que dar una “propina” para que de el visto bueno, después la pesa, y si pasa de 19 kg saca algo. A continuación le doy la caja a la costurera, Pooja, una mujer que, sentada en el suelo, precinta la caja, la envuelve con una tela “impermeable” y la cose. Mientras Archana vigila la costura de la caja yo voy a la ventanilla 1 de la oficina a por el “Cutoms form” para rellenarlo y que el paquete pase la aduana. Después el primer oficial me “deja” (previo pago de la propina) un rotulador “waterproof”  (o, como diría mi hermana, “wonder ground”) y escribo “SAL parcel” (es decir, paquete por Tierra, Mar y Aire), la dirección de destino y la de origen. Cuando ya está listo el primer oficial lo pesa otra vez, lo llena de pegatinas con códigos de barras, te hace pagar según el peso, te hace pagarle otra “propina” por enviarlo, pagas a la costurera y rezas a Ganesh y todos los santos para que la caja llegue a su destino en las 2-3 semanas que te han dado de plazo, o para que llegue, que viendo la infraestructura de correos y el conocimiento del oficial (quien está convencido de que España queda cerca de la Pampa Argentina) ya es todo un milagro.

Mientras, mi madre espera impaciente, armada con kilos de detergente y litros de suavizante, para empezar a poner lavadoras y acabar con el olor a masala-humedad-gasolina-polvo de todos esos kilos de seda.

Pooja, la costurera es una mujer trabajadora, que se pasa la vida en el suelo de la trasera de la oficina con su aguja y su tela impermeable. Su marido, un hombre que huele a whisky a metros y el día en que menos ebrio estaba no fue capaz de caminar dos metros en línea recta, se pasa el día en las afueras del edificio bebiendo y jugando a las cartas con su grupo de desgraciados. Cuando ve que hay mucho trabajo y su mujer lo llama, entra e intenta coser algún paquete pero lo hace tan mal que hasta los oficiales lo echan de allí porque un paquete mal cerrado no puede enviarse. El primer día (yo no sabía que estaban casados o que tuviesen ningún tipo de relación), cuando yo dije, tras pagarle 30 rupias para que comprase la tela y que desapareciese durante 45 minutos, que quería que lo hiciese la mujer, montó tal número que lo tuvo que sacar de allí la policía. Y Pooja también tiene una hija de 6 años, quien va al colegio hasta las 11 y el resto del día lo pasa metida en la oficina con su madre, porque en la India no es raro que los niños trabajen, ni que sus padres se los lleven al trabajo, y en este caso, dónde la madre ni siquiera es una empleada oficial, no hay ninguna regla que diga que esa niña no debería estar allí.

Kama sutra

junio 19, 2010

19 de Junio de 2020

Haciendo un repaso de todas las películas de Bollywood que he visto y todos los libros indios a sobre la India que he leído este año, me he dado cuenta de que me faltaba el más famoso: el Kama sutra.

Así que a por él que me he ido.

Y resulta que el libro no es solamente un manual de posturas sexuales, que también. Contiene una serie de secciones y recomendaciones bastante curiosas.

El texto empieza clasificando a hombres y mujeres, ya os comenté el afán de los indios por clasificarlo todo, en animales.  Y de ahí pasa a explicar desde cómo hay que distribuir y decorar una casa hasta cómo ha de vestirse una mujer para encontrar un buen amante, pasando por consejos de higiene (sobre todo buco-dental), joyería, perfumes, dieta, guía básica de flirteo, besos y caricias o cómo seducir a la esposa de otro hombre. Así, tal cual.

Vamos, que los dibujos es lo de menos. De momento sólo le he echado un vistazo, pero la lectura promete.

Coming soon…

junio 17, 2010

Proximamente:

Kilos y cajas

Por la India con Manjula

Planes en Goa

El Mundial de África

Las carreteras en India

Ravaan

La vuelta de mi ángel de la guarda

– The end –

Bailando bajo la lluvia

junio 14, 2010

14 de Junio de 2010

Hay días en los que te empeñas en algo, y aunque el mundo entero se ponga en tu contra y todas las señales apunten a que es un error, como se te meta en la cabeza que lo consigues nadie te saca de ahí.

Yo hoy me he empeñado en ir al gym.

La mañana ha empezado mal. Porque cuando empiezas el día en el pasillo de Vashuda (Directora de relaciones internacionales de la Universidad de Pune) nada sale bien. Me han despachado rápido diciendo que tenían una reunión urgente (excusa preferida por todos los indios) y he salido de allí sin el certificado que necesito.

De ahí a MG Road, a comprar encargos varios, y al ir a pagar… tarjeta errónea… ya conocéis la historia… busca un cajero, no acepta tarjeta internacional, la policía se lleva la pinkie,… Esas cosas que solo a mí me pasan, una y otra vez… Vuelve a la tienda con la mitad en efectivo y la otra mitad a la visa (al final todo era un problema con el límite de la cantidad permitida por día…)

Llego a Aundh, a Reliance a recargar Internet, y están sin línea de teléfono (lo típico en una empresa de telecomunicaciones), así que no aceptan tarjeta. Busca otro cajero y vuelve con el cash a Reliance.

Parada en CCD a comer y a reponerme de la desastrosa mañana. Y de repente… truenos, relámpagos vendaval y… Llega el monzón!

Los canales de Venecia, las cataratas del Niágara, los deportes de agua de Goa, los lagos de Bhopal y más agua que en el Titanic. Todo eso y más lo tenemos hoy en Pune.

Y yo, que no sé dónde leí ayer que no hay que huir de la tormenta, si no bailar bajo la lluvia, me he decidido toda chula a salir de la cafetería, porque tenía que ir al gym, y quedarme en el sofá de CCD leyendo un libro bajo al aire acondicionado no me ha parecido bien.

Así que cojo la pinkie con todas las compras incluidas (colchas, pashminas, mantelerías, cojines, …) y tiro dirección Pimpri. Y a los 5 minutos cuando no veo ni por dónde voy y sigo a tientas las luces del coche de delante, me replanteo volver a CCD, pero no, total, solo es agua, y un poco de lluvia no va a cortarme a mí la marcha.

Sigue lloviendo a mala leche (si es que a eso se le puede decir llover, porque es como si hubiesen abierto la presa del cielo) pero ya no hay vuelta atrás, y hasta tiene su encanto; el aire fresco, el agua que limpia el asfalto, lo valiente que soy (o lo estúpida)…  de vez en cuando me adelanta algún coche lanzándome el agua sucia… eso no tiene tanta gracia, pero con la intensidad que llueve vuelvo a estar limpia rápido.

Y por fin, tras 15 Km llego a casa, suelto las compras y cojo la bolsa de deporte, total, si he llegado hasta aquí, puedo llegar a Solaris.

Y el guardia de seguridad se pone delante de la puerta y me dice;

–       Ma’am, rainy danger danger. You go home.

Pero yo me he empeñado en ir al gym, así que le digo;

–       Bahiya, rainy clean clean. I go gym.

Y sigo camino. Y con “camino” me refiero a camino de cabras. Ese lleno de baches, zanjas y socavones, que ahora son ríos, arroyos y lagunas. Y la lluvia aprieta más todavía (por imposible que parezca). Así que tras ver cómo todas las motos se resguardan en la cuneta bajo árboles y toldos me replanteo volver, pero quedaría muy mal con el de seguridad, así que yo sigo.

Sigo y cuando estoy a unos 20 m de Solaris, tengo que parar, porque la carretera es un pantano y el agua cubre unos 40 cm, así que no hay forma de llegar a mi destino, ni de volver con la que esta cayendo, aparco en G-Mart, dónde me conocen como the Cadbury Girl, y me resguardo contemplando el diluvio. Qué baile bajo la lluvia otro!

Y tras media hora calada hasta los huesos y viendo que no va a parar de llover a corto plazo, tramo un plan; enfrente de G-Mart hay un edificio en construcción (lo que dificulta la cosa más porque todo ese lado está levantado) y a la izquierda del edificio está mi objetivo. A la izquierda de éste está la entrada a una urbanización, cuyas casas son sospechosamente similares a las de la derecha del edificio en obras. Así que, si por casualidad todo es una urbanización conectada, sólo tengo que entrar por el lado derecho, rodear Solaris por detrás, y salir por el izquierdo, que da al parking de Solaris. El dueño de G-Mart me confirma que la urbanización está conectada, y me desea suerte, así que vuelvo a coger la pinkie y me aventuro.

Si Jhansi ki Rani se ató a su bebé a la espalda, se subió a su caballo y salió de su fuerte para luchar contra los británicos, yo no voy a ser menos!

Entro en la urbanización, callejeo un poco y llego a la avenida deseada, avanzo, avanzo y cuando me quiero dar cuenta el agua me llega a los tobillos. Se ha formado una balsa en la salida de la urbanización y lo único que queda a flote es la puerta de entrada y la caseta del vigilante. Pero ya que estoy aquí yo sigo, porque una vez salga, según mis cálculos, a dos metros tengo el parking.

Pues no, mis cálculos son erróneos, y tras la puerta hay una zanja de metro y medio de ancho convertida en río y al otro lado del río está el lago que empezaba frente a G-Mart. Aunque no hubiese llovido sería imposible salir de la urbanización en moto por la zanja, así que le chapurreo algo en hindi al vigilante acompañándolo con el vacile de cabeza y le doy a entender que la moto se queda aparcada en la caseta. El pobre se apiada de mí y me da permiso, y yo me asomo a la salida a ver cómo llego al parking, pero no hay forma, así que tras un estudio de la situación decido saltar la tapia que separa la urbanización del parking, ante la mirada atónita del vigilante, los vecinos y todos los refugiados bajo el tejadillo de Solaris. Subo al muro con bolsa de deporte incluida (hay que ver lo incómodos que son los Levi´s en remojo) y salto al parking, que es el único suelo seco en un km a la redonda. Cuando tras subir 2 pisos he entrado en la recepción los monitores me han dado un aplauso.

Me seco, me cambio y entro en la sala de máquinas, que nunca estuvo tan desierta. Comienzo el programa del día, esperando que cese la lluvia, pero no, cada vez los truenos son más fuertes. Se va la luz, pero yo sigo a lo mío. Me asomo por la ventana entre set y set para controlar que a la pinkie no se la lleve la corriente. El nivel de agua sigue subiendo. Bueno, igual podemos quedarnos todos (lo que implica 8 trainers  y yo) a dormir aquí, sobre las colchonetas de yoga… casi que no.

Acabo la sesión y pienso en esperar un rato, pero la cosa no parece tener fin, así que me enfundo en los Levi’s tras escurrirlos un poco y bajo las escaleras. Otra vez el parking, otra vez el muro, pero ahora el agua llega a la caseta del vigilante. Saco la llave y… SHIT!

La llave al agua! Y yo me veo como Rose y Jack apunto de morir ahogados en el buque, buceando para encontrar la llave que abría la reja. Solo que sin un vestido de época. Y sin Jack. Así que no me queda otra que meter el brazo hasta más allá del codo en el sopicaldo (resultado de horas de diluvio y polvo y tierra acumulados desde octubre) y rezar para que la llave esté cerca. Tras segundos de agonía agarro la llave, la seco (es un decir) y arranco mi nueva moto de agua.

Atravieso la laguna con el agua hasta las rodillas, la bolsa del gym queda totalmente sumergida,… no pienses Sara, solo acelera, y rézale a Ganesh, el dios que quita los obstáculos, para no chocar con nada dentro del agua… aghh…

Una vez salgo de la urbanización la situación mejora, Pimple Saudagar es como Venecia, solo que en vez de arte en las calles hay puestos de Pani Puri. Vuelvo a casa, tiritando del frío, pero contenta, nada como cumplir un objetivo. Eso sí, una y no más, a partir de ahora va a salir de casa con lluvia Rita.

El guardia mira al cielo y murmura algo cuando entro a mi urbanización. Supongo que le da gracias a los dioses por traerme de vuelta viva.

Esperando al Monzón

junio 10, 2010

10 de Junio de 2010

Tarde en Sky Garage con Archana, Kunal y Chahat. Una terraza en las alturas de Aundh decorada con piezas de coches sacadas de un desguace y repintadas. Buen ambiente para la tarde noche, pero el monzón sigue sin llegar y hace demasiado calor.

Adiós, compañero.

junio 9, 2010

9 de Junio de 2010

Hoy he estado en KP de compras de última hora (me queda un mes aquí) y luego he estado despidiéndome de Jan, que se va en dos días. Así que soy la única que queda del grupo.

Voy a echarlo de menos, con todo lo que hemos vivido juntos!

La calle de las bodas

junio 8, 2010

8 de Junio de 2010

De mi casa al gym hay unos 4 km. Y en esos 4km hay 6 salones de bodas. Como resultado, desde que empezó la wedding season en noviembre, al menos hay una boda diaria, con los correspondientes fuegos artificiales cada noche, y la correspondiente procesión que yo siempre me cruzo.

En los días auspiciosos he podido ver hasta 5 bodas el mismo día, pero hoy la cosa ha llegado a 8. Toda la calle hasta el gym estaba bloqueada por caballos, camellos, carrozas, bandas de música, grupos de baile, mujeres cubiertas de lentejuelas de todos los colores sujetando bandejas con regalos…La temporada de bodas se dará por finalizada alrededor del 15 de Junio, cuando llegue el monzón, y a las familias que tienen que casar a sus hijos ahora les entran las prisas de última hora, porque si no los casan ya, tienen que esperar otros 5 meses.

Enfrente de mi urbanización, en una pequeña casa al otro lado de la calle, llevan de celebración 4 días, con música y tambores sonando desde las 9 de la mañana hasta media noche. Han colocado un arco de entrada al principio de la calle de 5 metros de altura anunciando el evento y la entrada de la casa la han extendido 3 metros hacia la calle (bloqueando un sentido del tráfico) con una especie de carpa para recibir a los invitados.

Come back and find me

junio 7, 2010

7 de Junio de 2010

I want you between me and the feeling I get
When I miss you
But everything here is telling me I should be fine
So why is it so above as below
That I’m missing you every time

I got used to you whispering things to me
Into the evening
We follow the sun and his colors left this world
It seems to me that I’m definitely
Hearing the best that I’ve heard

So throw me a rope
To hold me in place
Show me a clock
For counting my days down
Cause everything’s easier when your beside me
Come back and find me
Cause I feel alone

And whenever you go
It’s like holding my breath under water
I have to admit
That I kinda like it when I do
Oh but I got to be unconditionally
Unafraid of my days without you

So throw me a rope
To hold me in place
Show me a clock
For counting my days down
Cause everything’s easier when your beside me
Come back and find me

Whenever I’m falling
You’re always behind me
Come back and find me
Everything’s easier when you’re beside me
Come back and find me
Cause I feel alone