Auroville


30 de Mayo de 2010

La noche nos la hemos pasado en bikini y bañador, duchándonos cada hora para evitar que nos hierva la sangre y luchando con todos los mosquitos de la bahía de Bengala. Apasionante.

Desayuno en French Delicacies, el quiche estaba para ofrecérselo a los dioses.

Y hoy hemos decidido salir de Pondicherry y visitar Auroville; una comunidad internacional que tiene como objetivo el desarrollo sostenible y la unión de la humanidad en paz y armonía. Según la Lonely, los turistas no son muy bienvenidos, pero si estás interesado en la filosofía de vida que llevan está bien pasarse por allí.

En verdad aquello es un resort, lo turistas no es que sean bienvenidos, es que son la mayor fuente de ingresos, y aquello lo han gestionado como una mezcla entre comuna hippie y parque temático.

Según llegas te cobran tu ticket y te mandan al parking de turistas, a continuación llegas al centro de visitantes, que a pesar de estar en mitad de un bosque podría ser un pabellón de la expo de Shangai. Allí tienes una exposición de maquetas, cartas de Aurovindo y “La Madre” (francesa, por supuesto), explicaciones sobre el proyecto y la salida la tienda con los libros escritos por ambos (todo muy yogui) y las postales.

A unos dos kilómetros, en el centro de la comunidad, está el Matrimandir, una estructura redonda que simboliza el núcleo de la comunidad, sirve de sala de meditación  y alberga las celebraciones de los residentes. En el interior está el mayor globo de cristal del mundo, pero el acceso está restringido a residentes, cerca de 2.000, con un porcentaje importante de extranjeros.

Tras la visita del Matrimandir, lo único que queda por hacer en Auroville es visitar las 2 boutiques y la cafetería. El complejo es una versión Indo-francesa de Las Rozas Village, y dentro venden ropa y accesorios creados por los miembros del proyecto, jabones, inciensos, perfumes, velas, artículos de papelería y un sin fin de cosas monísimas y carísimas que están estupendas para regalar. Todo realmente absurdo si sigues la filosofía de Auroville, y cómo nos cuenta uno de sus “obligados” residentes, demasiado caro para que ellos puedan comprar nada.

El chico en cuestión tiene nuestra edad, y pese a lo utópico del lugar, él no está en absoluto feliz de estar ahí. Lleva toda su vida en Auroville porque sus padres decidieron vivir allí, pero él dice que hay muchos conflictos internos, que él no se quiere involucrar en las actividades de la aldea, y que está estudiando a distancia pero no tiene intención de aplicar sus conocimientos en la comunidad, quiere salir y aportar algo al mundo.

Y es que, todo este rollo de dejar tu vida atrás y encerrarte en la burbuja de la armonía está muy bien si te da el puntazo y estás harto del mundo, pero si te obligan a meterte en la burbuja ya no hace tanta gracia.

Volvemos a Pondy y buscamos un lugar con aire acondicionado para tomar un par de zumos de fruta, que es lo único que nuestros cuerpos piden a gritos, y cuando nuestras pieles parece que dejan de soltar fuego, volvemos a la calle. Intentamos comer en algún sitio con aire y finalmente encontramos un lounge zen dónde resguardarnos del calor.

Después paseo por la playa con jazmín en el pelo. Jan se da un baño con los nativos. Yo no me atrevo. Por un lado el agua es todo menos transparente, y por el otro, todos los bañistas son hombres, sólo unas pocas mujeres se atreven a remojarse el sari con la excusa de jugar con sus hijos.

Cenamos en Bamboo Garden, uno de esos restaurantes al aire libre que están estupendos cuando cae el sol (y cuando te embadurnas de Aután). Más comida francesa…

4 comentarios to “Auroville”

  1. Mara Says:

    Me ha parecido Dharma total!

  2. Carmen Says:

    Hola,
    He estudiado algo del proyecto de Auroville en profundidad y desde luego tu impresion es bastante acertada… buenas intenciones convertidas con el tiempo en buen marketing y punto. Una pena.

    Aun asi, si rascas un poco la superficie y te sales del circuito turístico, hay proyectos muy interesantes en la ciudad de Auroville. Su arquitectura, por ejemplo, y sus tecnicas de construccion son geniales. Tambien en educación han hecho cosas muy interesantes y los proyectos medioambientales son espectaculares.

    Con esto solo decir que creo que Auroville merece la pena más para pasar un par de semanitas indagando (muy confortables además, porque es verdad que está montado a la europea total) que para pasar un día. La intención del proyecto de ser un experimento del que extraer conclusiones útiles para el resto del mundo puede que al fin y al cabo pueda cumplirse aunque sea un poco.

    Nada más.

    Saludos!

    • sugarlane Says:

      Gracias por tu comentario Carmen,
      la verdad es que si estaría bien quedarse unos días allí y conocer más a fondo el proyecto, porque con las 2 horas de visita que tuvimos no dio para mucho, y yo me quedé con ganas de ver cómo vive la gente de allí realmente y en qué están trabajando.
      Un saludo.

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