La boda de Onu


28 de Mayo de 2010

He tardado dos horas (en bus) en llegar a la oficina de Utsav, hemos ido a recoger mi sari a su casa (me dejé allí algo de equipaje), Frooti de mango para matar el calor y despedida (una vez más, ya lo sé, cada vez que nos separamos es un drama, y esta vez no sé si lo volveré a ver, o al menos no dentro de poco, en caso que tenga que estar en España en 2 semanas).

Otra hora de vuelta, esta vez en Rickshaw, que aquí te intentan cobrar aún más que en Pune. Jan vuelve de visitar a unos amigos, comemos rápido y volvemos al hotel.

Y aquí es dónde empieza el reto. El sari y yo. Yo y el sari. Seis metros de tela, una blusa, un petticoat y muchos imperdibles. Pliegue va, pliegue viene, imperdibles, una vuelta por aquí, otro pliegue por allá, más imperdibles,… después de todo es un montón de tela enrollada al cuerpo, y yo no me voy a arriesgar a quedarme en enaguas! Y además, todas las indias se cargan de imperdibles, si no es imposible moverse con esa soltura.

Parece que lo supero. Maquillaje, bangles, bindi, joyas, jazmín en el pelo y lista. Coge la mochilla de Quicksilver (como a un santo dos pistolas) y súbete al rickshaw. Porque aunque parezca un modelo digno de limousine, o de carroza tirada por caballos, aquí lo auténtico es el 3-ruedas negro y amarillo.

Hoy se casa Onu, nuestra amiga finlandesa, con su novio indio musulmán. Todo un encuentro cultural, y un alivio ver cómo esta sociedad se empieza a modernizar y acepta un matrimonio de tal índole.

Al llegar a la mezquita Jan y yo nos separamos, porque aquí hombres y mujeres no pueden juntarse. Yo me quedo con la madre de Onu (ambas con la cabeza cubierta) y a los minutos aparece ella rodeada por las mujeres de su nueva familia política y cubierta de velos que le impiden ver lo que se cuece. Y digo “cuece” porque a estas temperaturas y bajo todas esas capas de poliéster es lo que los cuerpos experimentan.

Todas subimos por la parte de atrás a lo que sería el equivalente al lugar del coro en una iglesia, mientras que los hombres se encuentran en la parte de abajo con el equivalente al cura.

Comienzan los rituales; primero le airean el Corán en la cara, luego encienden un par de cirios y a continuación cada una de las mujeres casadas frota dos piedras sobre la cabeza de mi amiga, unos cinco minutos cada una. Y de vez en cuanto cantan algo.

Onu se supone que mientras tanto tiene que ir leyendo páginas del Corán. Después sube el cura y le hace una especie de entrevista, en la que ella tiene que aceptar el Islam como su nueva religión y aceptar casarse con el chico a cambio de una cantidad (algo así como catorce mil rupias) que recibirá en cualquier momento de su vida. Dicho esto hija y madre firman un contrato y el cura se va.

Las tías tiran una bandeja de frutos secos y piedras sobre la cabeza de la novia y el resto las reparten entre las asistentes (unas 10 mujeres). A continuación el novio sube cubierto de flores de jazmín y otros elementos decorativos, pone su mano sobre la cabeza de la novia y dice algún rezo.

Tras unas cuantas fotos, ambos bajan a otra pequeña habitación seguidos por las mujeres. A Onu también la cubren de flores y otra vez le ponen los velos, y los dos, de rodillas en el suelo se agarran y se inclinan unas cuantas veces a tocar el suelo con la frente mientras el resto dice algún ¿salmo? … que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, Señor.

Ya son marido y mujer, los asistentes les damos la enhorabuena (Onu sigue sin ver nada y con cientos de flores colgando de su cabeza). Todos vamos a casa del novio a hacer más fotos y después se les deja solos una hora, para que consumen el matrimonio.

Mientras, los invitados acuden al salón de bodas, dónde tendrá lugar otra celebración, esta vez con Onu vestida con su ghagra choli, maquillaje, joyas y demás, y a continuación la cena típica; arroz con carne.

Jan y yo cenamos rápido y nos perdemos la celebración, porque tenemos que coger un bus a Pondichery. Una vez en la estación Mr. Indeciso vuelve a llamar, que todavía no sabe si venirse a Pondy o no, a media hora de que salga el bus, él es así. En verdad lo hace para quitarle hierro a la despedida de esta mañana.

Así que aquí estamos, Jan y yo, continuando nuestra luna de miel.

3 comentarios to “La boda de Onu”

  1. asun Says:

    Muy bueno Sara, me he reido cariño…..

  2. Pilar Says:

    El sari te quedó espectacular

  3. reyes Says:

    !Que estilismos! menos mal que hay foto, nunca me hubiera imaginado este look para unos novios!
    El sari te queda precioso,favorece mas que el traje de lagaterana! jajajaj

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