Strawberry fields forever


12-13 de Febrero de 2010

Nos lo hemos pasado genial, nos hemos montado en todo y nos lo hemos comido absolutamente todo, y mas.

Archana comenzaba el viaje a Mahabaleshwar (estación de montaña a unas horas de Pune) diciendo; “Yo he venido aquí a descansar y a comer”. Lo de descansar está ahí ahí, pero lo de comer lo hemos llevado a rajatabla.

Se suponía que salíamos de Pune a las 7:00 am. Lo que en IST (India Standard Time) ha supuesto las 9:00 am, es lo que tiene el coordinar a 8 personas sin ningún sentido del tiempo; Archana, Kunal, Nivedita, Ravi, Seul, Patil, Amruta y Yo. A las 9:30 hemos hecho la primera parada en … McDonalds, tal cual, de desayuno hamburguesa, patatas y Coca-Cola, para empezar el viaje con fuerzas. Puesta a punto del coche, y seguimos ruta.

Entramos en la India Rural, mis compañeros me van explicando la vida en las aldeas, y de repente Archana dice emocionada: “Mira! Eso es un tractor!” Me parto. Por algún motivo los indios no se imaginan que en Europa también tenemos tractores. La segunda parada es en un lago, al que hay que bajar por el monte, con una pendiente imposible. Hemos acabado todos con los jeans rojos de la tierra, pa’ habernos matao! Un rato reponiendo fuerzas y disfrutando las vistas con los pies en remojo y escalada de vuelta al coche.

Reanudamos ruta; piedras y verde, que diría mi tío. Parada en la cuneta a tomar una limonada mientras contemplamos el Pratapgad Fort, dónde Shivaji mató a su rival en 1659. Y continuamos, por caminos imposibles a unas alturas de vértigo y camiones cruzándose a 90 km/h, como si estuviésemos en la A-6.

Por fin llegamos a Mahad, ciudad natal de Seul, dónde su familia nos recibe en su casa-oficina. Son los distribuidores de galletas y aceite de la zona, así que su casa es el paraíso Parle-G. Entramos sin zapatos (como en todo hogar indio) y tomamos asiento en el salón, decorado estilo tradicional. El sirviente de turno nos trae un vaso de agua a cada uno (de metal, porque no se si lo he comentado anteriormente, pero aquí las vajillas son de acero, que dura más que la porcelana) y mis amigos informan a la madre de Seul de mis circustancias. A continuación empieza el “cebatil”; algo parecido al arroz, pakora y dulces, todo a la vez, total, todo se junta en el estómago. De postre nos sacan el chocolate tailandés que sus padres trajeron del último viaje, y por último té, sorprendentemente servido en tazas de porcelana, con plato a juego! La despedida consiste en un toca-pies a la señora de la casa, pero Archana ve mi cara de “tierra, trágame!” y mediante una discreta señal me indica que no tengo que hacerlo, así que yo le dio la mano a la señora con la mejor de mis sonrisas (seguimos en nivel principiante).

Tras un par de horas más de viaje con la banda sonora de “Karthik calling Karthik” a todo volumen, llegamos a Mahabaleshwar. Los chicos revisan el hotel, dan el visto bueno y desembarcamos. Duchita rápida y a seguir.

Yo creía que íbamos a las montañas, in the middle of Nowhere”, pero resulta que esto lo tienen montado en plan resort. Primero al lago, a dar un paseo en barca, plan que se suspende según aparcamos y nos llega el olor de las mazorcas… por supuesto aquí lo de la mantequilla y sal no les sabe a nada, así que las asan con chili y pimienta. Y tras la mazorca vienen los rollitos de pollo, helado de fresa y té. Paseo a caballo descartado. Para hacer la digestión son mucho mejor los coches de choque; 4 coches, 8 amigos, está todo dicho, toda la pista para nosotros. Se ve que no tuve suficiente con el accidente en moto… aun tengo el cuerpo lleno de moratones, unos cuantos mas no van a acabar conmigo.

Para reponer fuerzas nos sentamos en una terrazita a tomar lo típico; Fresas. Y cuando digo fresas, no son fresas sin más, es una copa de medio litro de crema, con helado y cinco fresas encima, de adorno. Lo siguiente es el juego (algo que tienen prohibido), todo tipo de máquinas tragaperras, dardos, ruletas de la fortuna, etc. Y vuelta al pueblo, a comprar la cena (y bebidas) para llevarla al hotel, mientras nos comemos un algodón dulce cada uno.

En la habitación comienza la fiesta; pollo y alcohol (dos de las cosas que la mayoría de los indios ni tocas). Lo mejor es que aquí no sólo te dejan traer comida de fuera a la habitación, si no que además el encargado del hotel te manda a un sirviente con hielos. Es como volver a los quince y celebrar la fiesta del pijama; cotilleos, secretos de belleza, confesiones y risas, muchas risas!

A la mañana siguiente resacón, que se supera a base de Bisleri (equivalente Indio a Font Vella; aquí cuando llegas a un restaurante lo primero que te preguntan es:  Agua normal o bisleri?) y de compras. Mi propósito de año nuevo Nº3 se ha ido por la borda. Kolhapur queda cerca de Mahabaleshwar, y por tanto las Kolhapuri Chappals (sandalias de piel típicas de Maharashtra) se venden como churros, es decir, por el precio de media docena de churros en Madrid, aquí te dan un par de sandalias. Que evidentemente no han sido un par, si no cinco… No tengo remedio. Y después a desayunar (observación: los indios no necesitan el desayuno para funcionar por las mañanas, es algo que hacen cuando tienen tiempo, con amigos, y únicamente por el placer de comer)

Lo siguiente ha sido volver a los coches de choque, que ayer nos quedamos con ganas de más. A continuación más tragaperras, y más comida. Esta vez toca arroz, bhel y rollitos de pollo, se podría calificar de aperitivo, solo que en cantidades abundantes. Para quemar calorías decidimos correr en los karts, que a mi es algo que siempre me había dado mucho respeto, pero de perdidos, al río! Y nada de conducir con cautela, lo importante es ganar, así que pisas el acelerador y te crees Alonso por unos segundos, y si te chocas, pues bueno… menos mal que hemos salido todos ilesos.

Y reanudamos marcha, a Mapro Garden, una especie de parque temático de productos alimenticios (tiene un punto de surrealismo). Mapro es una marca India que se dedica básicamente a producir mermeladas, siropes, caramelos y comida precocinada. También tienen un jardín de orquídeas, un restaurante de Fast food, un lago, fuentes y tienda. Y es que llega un punto en el que crees que deberías haber reventado horas atrás, pero sigues viva, y todo es típico, así que tienes que probar el grilled sándwich, y la pizza, y los batidos, y el brownie… yo se de una que se hubiese echado a llorar… A la salida cargamos de caramelos, de pulpa de fresa natural. Y después compramos fresas, para lavar nuestras conciencias y sentirnos mejor; a partir de mañana, la dieta de la fresa.

Lo siguiente en la lista es un mirador, por lo visto es la explanada a tanta altura más grande de Asia (esto les encanta decirlo; el templo con más kg de oro de Asia, el hotel más lujoso de Asia, el productor de arroz más importante de Asia,…), pero tras el viaje hasta allí, piedras y verde (nada con calorías) así que nos vamos muy decepcionados.

Y lo siguiente es tirarse en parapente, y yo tengo uno de esos días en que no sé decir que no, así que allá voy! Impresionante, las vistas de las montañas y el lago, las águilas volando a mi lado, y la puesta de sol mágica.

Nos despedimos de Mahabaleshwar, previa parada en Panchgani a comprar frutos secos recién tostados. Parada a mitad de camino a tomar paan. Cena en la carretera; bhel y pani puri. Y llegada a Pune, con el equipaje de 8 personas, todas mis sandalias, 8 kilos de fresas, otros tantos de caramelos, y los que hemos engordado cada uno en este maravilloso fin de semana.

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Una respuesta to “Strawberry fields forever”

  1. Mane Says:

    cada vez q leo tu blog… me entra hambre!!
    un besete enoorme nena!

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