Archive for 28 febrero 2010

Sol y Monopoly

febrero 28, 2010

28 de Febrero de 2010

Domingo en nuestra burbuja internacional: Solaris.

Se ha convertido en nuestra tradición; piscina rodeada de palmeras y tumbonas en las que camareros sirven cocktails y cocina internacional a todos los extranjeros que se torran al sol charlando sobre este país.

Solaris, obviamente, es parte de KP, la zona cosmopolita de la ciudad. Ha sido extraño pasar por German Bakery tras el atentado. Toda la zona está mucho más vacía y tranquila que de costumbre.

Ayer falleció la última víctima de la explosión, con lo que van 17. Con un número importante de extranjeros. Realmente triste que en 2 semanas nadie de mi Universidad en España ni del departamento Internacional de la Universidad de Pune se haya puesto en contacto conmigo para ver si estoy bien…

Pero la vida sigue, y los planes también. Noche de Monopoly, pizza y vino en casa de Anne. A la mayoría le queda poco tiempo en India, así que todos planean qué hacer en los últimos días. A mi aun me queda una temporada.

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Demasiado cardio

febrero 27, 2010

27 de Febrero de 2010

Hoy he comido con Saurabh, ha cocinado arroz con verduritas, ideal tras la paliza que me han dado en el gym.

Mi entrenador sigue teniendo una sonrisa de anuncio.

Tiene una entrevista mañana para hacer un master en Chennai. Otro que se quiere ir de Pune…

… de LUZ y de COLOR!

febrero 26, 2010

26 de Febrero de 2010

Se acerca Holi, uno de los mejores festivales en India, así que para iniciarme en tal acontecimiento Rohit ha venido a explicarme en qué consiste.

Yo todavía tenía la bandeja de celebración típica de Diwali, que incluía colores para hacer un rangoli, y los colores han acabado en nuestras caras.

Hemos aprovechado para hacer una mini-simulacro de Diwali y Holi, todo junto. Primero encendiendo una “diya” (lámpara de aceite) y colocándola junto a la ventana para que la diosa Laxmi traiga su fortuna guiada por la luz, y después untando colores en la cara del otro para desearnos un feliz festival.

Y la máquina sustituyó a la persona…

febrero 25, 2010

25 de Febrero de 2010

Hoy he tomado una decisión importante; voy a despedir a mi doncella.

Se supone que la contraté para que me hiciese la vida más fácil, pero solo discuto con ella (o lo intento, porque ella solo habla maharathi). Cada vez que no estoy en casa se cabrea y le echa la bronca a mi vecina, y a mi cuando vuelvo. Total, qué más le da?, si le voy a pagar igual y se ahorra el trabajo de un día!

Y últimamente viajo mucho y salgo de fiesta hasta tarde, así que nunca me viene bien que venga. Y por lo visto, según las tarifas de la zona, le estoy pagando demasiado para lo que hace, así que finiquito.

A partir de ahora lo voy a hacer a la europea; me he comprado una aspiradora.

Tras ver “Up in the air” con los europeos (George Clooney igual de encantador que siempre) me pregunto cómo le voy a decir a mi doncella que está despedida!

Creo que lo de empezar una nueva vida no se lo va a creer…

Cricket y flamencos

febrero 23, 2010

23 de Febrero de 2010

En India, pese a la diversidad de religiones, todos creen en el cricket, y Tendulkar es Dios.

Tarde en Spacia, viendo mi primer partido de cricket tras las explicaciones básicas. Hasta ahora mi única referencia respecto a tal deporte era Alicia en el País de las Maravillas, es decir, estaba convencida de que al cricket se jugaba con flamencos.

Pues resulta que no, hay un bate, una pelota, 2 equipos, 11 jugadores en cada uno, y muchas reglas… Por supuesto, no hay un límite de tiempo, así que los partidos se alargan horas…

Durante el partido se ha ido la señal de TV, así que mi clase de cricket también ha tenido parte práctica. Toda una experiencia batear en el piso. Ahora entiendo por qué no tienen nada de decoración.

Y hoy, Sachin Tendulkar, héroe nacional, ha batido todos los records al completar 200 carreras en un partido.

Lo hemos celebrado en Amul, merendando.

Consejo #1

febrero 23, 2010

23 de Febrero de 2010

Aviso para futuros visitantes:

En un mes, el calor en este país será aplastante.

Recomendación de los nativos:

Comer mucha cebolla y llevar siempre unas rodajas en el bolso.

Visita a la prometida

febrero 22, 2010

22 de Febrero de 2010

Tras dos días intentándolo Rohit ha conseguido sacarme de la cama antes de las 7 de la mañana, para ver amanecer en la playa.

Así que allí estábamos, los dos en la arena y ni rastro del sol. El baño se lo ha dado el solito, que yo a esas horas no estoy para tonterías, y por fin a las ocho han abierto la primera terraza. Desayuno frente al mar y lista para empezar el día.

A las 9:30 nos despedimos de Goa, y por fin me dejan sentarme atrás en el coche. Abhishek tuvo que volverse a Pune ayer porque hoy tiene una entrevista, así que hay más espacio en el coche. Como no tenemos cinturones de seguridad jugamos a caernos contra el otro en las curvas, la India me estará haciendo madurar, pero hay momentos en los que vuelvo a tener 13 años.

Primera parada a comer; hemos aborrecido el pescado, por favor, que nos den pollo!

Segunda parada en Kolhapur, a visitar el famoso templo de Laxmi, custodiada por dos soldados con ametralladoras y dos encargados de mover a la gente mediante gritos (en plan “Señora, mueva el culo, no ve que hay más gente esperando!”), que se apelotona frente a la diosa e impide la circulación. Un poco agobiante.

Tercera parada en Sangli. Pueblo de la adorable prometida de Shirish, que se casará a final de año, siempre que mi amigo encuentre trabajo antes. No se dan ni un beso. La madre no habla ni papa de inglés, pero está encantada conmigo y me lleva de tour por el piso, que está a medias de pintar, porque lo típico es poner la casa a punto antes de la boda. Y como se han enterado de mi antojo de Pav Bhaji, lo han preparado para que cenemos, encantadoras.

La futura suegra practica aarti; ritual hindu que se celebra en todas las casas un par de veces al día. Consiste en un plato con una lamparita de aceite, incienso y flores en la mano derecha, moviéndolo en círculos frente al altarcito de la casa y una campanita en la mano izquierda que acompaña los cantos a la deidad. Todo muy espiritual. Y después bajamos a la calle, al templo. Es como los parques en España; la gente acude cada tarde y tras presentar sus respetos al dios, se sientan en la explanada a conversar con los vecinos.

Llegamos a casa muy tarde y agotados, pero ha sido un gran viaje.

Mezcla de religiones

febrero 21, 2010

21 de Febrero de 2010

La mañana la hemos dedicado al turismo.

Mirador de Dona Paula, Old Goa y las iglesias, y templo de Mangeshi.

Aquí nos apuntamos a todo; primero te santiguas con agua bendita a la entrada de la Iglesia de San Xavier y media hora mas tarde bebes agua con coco en la que en bañado a un santo hindú…

La dieta continúa igual.

Por la tarde vuelta al mar, lo de tomar el sol como que no les va, así que nos pasamos las horas en remojo.

Por la noche paseamos hasta llegar al restaurante elegido, porque a mí se me ha antojado Pav Bahji, pero el paseo es largo y cuando llegamos ya no queda Pav… otra vez será. De vuelta al hotel paramos en los puestos a que la niña haga alguna  compra, todo un detalle.

Y a dormir, que ha sido un largo día.

Sol, fish y alcohol

febrero 20, 2010

20 de Febrero de 2010

Los niños me cuidan bien. Antes del viaje me preguntaron si no era un problema ser la única fémina del grupo, pero más que un problema está siendo un valor añadido. Me llevan a desayunar cosas dulces, inspeccionan el toilet en cada lugar que lo necesito para garantizar mi supervivencia, me protegen del sol, se aseguran de que beba suficiente agua, y buscan las zonas más tranquilas de playa para evitar que el resto de indios me observen y se hagan fotos a mi lado.

Por la mañana nos hemos dado el primer baño, y a continuación hemos recorrido las playas del norte de Goa, bajando hasta la capital. Mucho fish-curry-rice y muchas gambas. Y si a Mahabaleshwar fuimos “a descansar y a comer”, aquí hemos venido a disfrutar y a beber. Porque los impuestos para el alcohol en Goa son distintos, así que para qué beber Bisleri cuando puedes beber Kingfisher?

Atardecer en el océano Índico, con una temperatura ideal y jugando como pececillos.

Y por la noche al Ingo’s Saturday Night Market, que es como Disneyland para los hippies. Esto no es un mercadillo tal cual lo conocemos, es todo un recinto organizado con parking y cinco entradas con sus respectivos arcos de seguridad, puestos con todo tipo de pongos y artículos inútiles (todos de diseño y monísimos), escenario principal con actuaciones de hippies escupefuegos y trotamúsicos vestidos de elfos, dos discotecas al aire libre con cocktails al mismo precio que en los hoteles Taj, y pasillo de gastronomía internacional dónde puedes tomar desde fuet de Casa Tarradellas hasta pisco peruano pasando por quiche francés y burritos mexicanos. Si te da el puntazo te pasas por la zona más mística y te leen la mano, las cartas, la bola de cristal, los posos del té o cualquier parte de tu cuerpo, previo pago de su importe. Todo ello aderezado con drogas y  extranjeros, porque por primera vez, en tal multitud, no hay mayoría de indios, es la mayor concentración de extranjeros que he visto en mi vida.

Y mis amigos me preguntan, esta gente qué hace con su vida? Y eso me pregunto yo! Supongo que la mayoría trabajaron un tiempo, se compraron un billete y se dedicaron a torrarse al sol y vivir de lo que sacan vendiendo artesanía, que por otra parte, menudos precios! Uno de los puestos parece una boutique de John Galliano… y lo cobran como tal, solo que no aceptan Visa.

En cualquier caso, estos no son hippies guarretes, aquí todos son pijipies, compitiendo a ver quien habla con más acento happy-cool. En serio, son una especie aparte, no se ha visto tanto estilo junto ni en la Paris Fashion Week. Unas parecen damiselas en apuros de la edad media, otros elfos recién salidos de un cuento, hadas que parece que vayan a volar en cualquier momento, exmodelos que combinan botas de mosquetero (a 35 grados) con bikinis de ganchillo y pañuelos de seda, …

Es una burbuja dentro de Goa, que por sí es otra burbuja dentro de India. Curioso.

Salimos de la burbuja y volvemos a cenar a la playa. Más pescado, más arroz, más gambas. Más Kingfisher.

Incredible India!

febrero 19, 2010

19 de Febrero de 2010

Quién me iba a decir a mí a las 11 de la mañana, cuando he llamado a los residentes de Spacia para preguntar si teníamos clase hoy, que una hora más tarde estaría en un coche con ellos rumbo Goa.

Shirish, Rohit, Abhishek, Anup et moi, un Hyundai Santro sin aire acondicionado y 600 kilómetros por delante.

Tras unos cuantos peajes, en los que hay un indio que te cobra, otro que te da el ticket, otro que revisa el coche, otro que abre la barrera y otros tantos que te intentan vender flores, frutas, trapos y zumos, hacemos la primera parada en Satara, ciudad natal de Amruta, a comer con ella.

Los primeros 300 kilómetros son por autopista (dos carriles), y ambas direcciones de la ruta Pune-Bangalore quedan separadas por buganvillas de todos los colores; rosas, amarillas, naranjas, lilas, fucsia, blancas… en 300 kilómetros caben muchas, muchas buganvillas.

Y después dejamos atrás la autopista para adentrarnos en la India rural, es decir; caminos de cabras. Los rebaños cruzan el camino sin ningún tipo de prisa mientras los tractores, cargados de caña de azúcar tocan el claxon sin piedad. A un lado de la carretera, junto a los campos de maíz, mujeres y niñas cargan con cántaros de agua sobre sus cabezas, al otro los niños nadan en el río mientras sus madres lavan los saris y los extienden sobre las rocas para que se sequen bajo el sol.

Mas adelante, en las aldeas, todos se ponen de punta en blanco para celebrar el día de Shivaji, fundador de Maharashtra, y pasean por las calles cuajadas de vendedores de fruta luciendo sus saris de mil colores cargados de lentejuelas, al tiempo que vigilan a sus hijos, que corren con palos tras cada Bullock-cart (carro de madera con dos ruedas tirado por dos bueyes) que ven.

Y de pronto, tras los árboles de rojas flores que adornan las cunetas, todo se vuelve naranja; a un lado arden los rastrojos, al otro el sol se pone.

A las diez y media de la noche los cinco entramos al mar con una cervecita en la mano. Nieva en Madrid.