Mamá, buscame un Príncipe Azul, o de cualquier color que combine con mi tono de piel


26 de Enero de 2010

Creo que prejuzgué los matrimonios concertados.

Al principio no entendía nada, después me pareció un negocio en el que se pone precio a dos seres humanos, en cualquier caso, nunca se me pasó por la cabeza encajar el amor en ese cuadro de anuncios en el suplemento dominical del periódico en el que atributos como casta, religión, estudios, tono de piel y cargo del padre juegan un papel fundamental.

Pero resulta que el amor tiene cabida. Al fin y al cabo, si el 90% de los matrimonios concertados duran, será por algo. Toda esta gente con la que he convivido estos días se casó con quien sus familias decidieron, y el amor sigue ahí. Puede que no tuviesen un flechazo en un tren o que se enamorasen en la cafetería de la universidad entre clase y clase, pero está claro que se quieren.

Los europeos damos por hecho que nos tenemos que casar enamorados para ser felices, pero quizás se puede alterar el orden. Quizás es más lógico casarse y luego aprender a quererse. Después de todo, a nuestra familia la queremos y no la elegimos, nos la adjudicaron sin preguntar. Quizás el amor surge de la convivencia y de compartir el día a día.

Lo que pasa que Disney nos ha vendido muy bien al Príncipe Azul y Hollywood lo ha rematado con el momento “cámara lenta, melena al viento”. Y, por lo menos yo, me he creído que recogiendo frutos del bosque, para que Flora, Fauna y Primavera hagan un pastel, voy a cruzarme con un galán en su flamante corcel y vamos a vivir felices por siempre jamás. De lo que nadie se acuerda es de que La Bella Durmiente se caso con el Príncipe Azul mediante un matrimonio concertado por sus padre, los monarcas de reinos vecinos, el día de su nacimiento.

Así que, aquí los padres, tras negociaciones e intercambio de curriculum de ambas partes, te preparan la encerrona. En verdad tienes una cita, pero en vez de acabar con una copa de más diciendo tonterías y pensando si te llamará al día siguiente, conoces a tus futuros suegros y tus padres te vigilan atentamente para que no se te queme el papad. Y siempre sabes si hay futuro, porque las familias se llaman al día siguiente para un breve feedback y la conclusión del encuentro.

Una vez decidido quien será el afortunado, algo que tampoco es tan rígido porque te dejan ver a unos cuantos antes de dar el “sí, quiero”, llaman al “auspiciero” y fijan fecha y hora según tu carta astral y la de tu prometido.

Así que se celebra el matrimonio, y la probabilidad de éxito es alta por razones obvias: Tu pareja va a ser muy similar a ti, por lo menos en lo que a background se refiere. Mismo estado (lo que implica misma dieta y mismo dialecto), misma casta (con todas sus tradiciones), misma religión (con todo lo que ello conlleva), mismo nivel de estudios (lo que en una sociedad tan desigual facilita las cosas) y situación económica solucionada. Si, puede que a ella le gusten las comedias románticas de Bollywood y a él las de acción e intriga de Hollywood, pero parten de una base cultural común.

Y los objetivos de ambos son hacer feliz al otro, así que cómo no se van a querer? Él trabajará duro para pagar una buena casa y comprarle saris de seda, y ella madrugará para prepararle un “tiffin” con el almuerzo y después se quedará en casa cocinando sus platos preferidos para cuando él vuelva del trabajo. Se cuidan mutuamente, con lo que al final acabarán queriéndose.

Mis vecinos parecen quinceañeros recién enamorados, y llevan un año casados.

Por supuesto, en el caso de los indios que se enamoran y sus familias no les permiten casarse por incompatibilidad curricular, obligándoles a casarse con otros, el matrimonio concertado es una putada.

Pero hay momentos en que envidio a Saraju, la tranquilidad con la que dice que se casará en dos años, sin tener ni idea de con quien, y la seguridad con la que dice que será feliz, y seguramente así sea. Ni se da cuenta de cómo los chicos la miran allá dónde va, porque a ella lo del flirteo ni le va ni le viene.

Para qué va a quedar con estúpidos que sólo piensan en llevarla a la cama, cita tras cita, cena tras cine tras tarde en el lago tras café… si al final sus padres van a buscar lo mejor para ella.

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3 comentarios to “Mamá, buscame un Príncipe Azul, o de cualquier color que combine con mi tono de piel”

  1. Rafael Says:

    Jajaja… Sara, eres grande! Ya te he dicho no? BTW, te vi en alguna foto con el vestidito ese típico que te encanta mencionar… siempre “instyle”… molt be musu byee 😉

  2. reyes Says:

    Pues yo prefiero un flechazo, que mi marido me haga la comida, ponerme un traje para ir a trabajar el cual me lo he comprado yo solita,
    y si se quema la comida , mala suerte! que volver hacia atrás,y quedarme en casita con la pata quebrada…..con lo que nos ha costado llegar hasta aquí, que menos que poder elegir a tu pareja!
    Niña, ellos serán muy conformistas, pero a mi se me sale del cuadro ese estilo de vida.
    Ya sabes que yo lo mismo te hago un estofado , que un vestido de comunión, que una hoja de cálculo en excell,o restauro un mueble ,pero cada una de ellas las elijo yo, hay que ser polivalente,y autónomo.besos

  3. Sra. Bassas Says:

    Bueno, menudo debate, ciertamente los padres buscaran al mejor candidado, y lógicamente las hijas no tienen tendencias independentistas porqu e si no tenemos un problema. Tu te imaginas en el caso de que el hombre que te han buscado sea un queso, un hombre que solo te quiera hacer feliz, pero imagina, que será la mayoria de veces, que el hombre en cuestión es un cerdo, o un prepotente o peor, un inutil.
    Me imagino que esos matrimonios concertados, en una sociedad libre tendrían fecha de caducidad pero en esa sociedad donde la mujer esta amputada de derechos y capacidad de rebelarse es posible que perduren toda una vida,
    No obstante me parece que tu ests conociendo a una casta con un nivel superior, lo cual me alegra, pero piensa que siempre, siempre, lo mejor, el valor mas preciado es la libertad, de elegir, de querer, de expresar. libertad.
    Tu eres tremendamente positiva y sicológicamente buscas argumentos conformistas para encontrar idilica la situación por la cual te imponen el que sera tu compañero en la vida, ¡¡¡¡¡es que te has vuelto locacaaaaa¡¡¡

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