Y ahora qué?


Anoche Miguel me preguntaba cómo es un día normal en India. Pues bien, aquí tal cosa no existe (lo que está bien, porque si no el blog sería muy aburrido J). La rutina es un término que se encuentra en peligro de extinción.

Hoy mi doncella Dambers Ma’m llama a la puerta a las 8:00 am. Para mi sorpresa friega mis dos terrazas como cosa suya, sin que yo se lo diga, todo un logro. Y cuando acaba con el resto del piso tenemos una conversación de 5 minutos. Ella en hindi y yo en inglés con mi movimiento vacilón de cabeza, dándole a entender que estoy de acuerdo con todo, pero que voy a hacer lo que me de la gana. De alguna forma cada una se entera de lo que quiere, pero ella siempre se sale con la suya. Mi fregona sigue arrinconada porque no le gusta, le he tenido que comprar una pastilla de Skip, porque el detergente en polvo no le hace gracia, y además ya tiene pinzas para tender, porque cada vez que hace la colada tenemos discusión. Pará que narices quiere pinzas si tengo una cuerda de 3 metros en un lado de la terraza?, en un país sin viento. A esta mujer la llevas a Tarifa y encadena las camisas al tendedero…

9:00 am. Raquel, por fin se ha hecho realidad. La banda de música al completo, con el Santo incluido. Vale, no era San Bartolomé, pero lo llevaban bajo un toldo y en procesión. Ha sido una especie de Bharat, pero algo distinto. Para empezar porque aquí la gente se suele casar por la tarde/noche, pero estos eran punjabis (deduzco yo por la indumentaria), y además esta la palabra clave que justifica todo en este país: “Auspicious”. Aquí cada pareja tiene un día y hora “auspicious” o favorable para casarse, con lo que si el ¿auspiciero? de turno les dice que se deben casar un martes 13 a las 7 de la mañana, pues todos puntuales. Luego nadie llega a su hora al trabajo, pero cuando la palabra mágica está por medio, nadie se la juega. Así que desfilan por mi society la banda y detrás el novio sujetando una planta acompañado por su madre y cubierto por una tela que sujetan los amigos a modo de toldo, no le vaya a dar una insolación. Se alejan hasta la reja de entrada, salen de la society y a los 5 minutos, para mi sorpresa, vuelven. Y yo me pregunto; se les habrán olvidado las alianzas? Se habrá echado atrás porque la novia es una fegualda? Habrá llamado el auspiciero a decir que la retrasen un par de meses?

Pues no. Resulta que se casa con una chica de la misma urbanización, y cómo la tradición es que el novio va de su casa a la de la novia, hacen el paripé saliendo y volviendo a entrar. A continuación, y esta parte es basada en hechos reales porque la he visto desde la ventana del baño, dado que la hacían junto al hueco de la escalera, la familia de la novia espera con una bandeja redonda en la que hay unas monedas, algún roti y papad, y alguna que otra cosa que sin gafas no llego a ver. Cuando las dos familias se encuentran, cuelgan la planta en la pared del portal y sobre las hojas colocan los rotis y demás símbolos.

A eso de las 10 la música termina. Así que yo sigo con las gestiones burocráticas que tanto me gustan: UC3M, Indira, University of Pune, Deusto, Police registration, Ministerio de Cultura…

Luego a hacer la compra. Hoy he pasado de mi frutero habitual porque me da que me estaba cobrando de más, las chirimoyas no pueden ser tan caras. Con el verdulero en cambio me entiendo mejor; aparco la pinkie delante del puesto, me da mi cesta de mimbre, elijo verduras y hortalizas, le doy la cesta y empieza a pesar. Con una báscula de las antiguas; va poniendo y quitando pesas hasta nivelar, y si no le cuadra añade uno o dos tomates. Luego me pregunta algo en hindi que yo interpreto como “Desea algo más, señorita?”, yo le digo que cebollas, me cobra y hasta la semana que viene. Aquí rutinario sólo es la compra, nadar, echar gasolina y a veces ni eso.

Por la tarde ha venido Utsav a tomar chai con Parle-G. Lo ha hecho él, me parece  que aún no me cree capaz de hacer un té indio decente. Está algo cambiado, no se si es la ropa, el trabajo o los exámenes, pero de repente le ha salido un puntillo  rompedor. Mañana acaba los exámenes.

Hemos cenado en Tiffins con Saurabh, Trivedi y 3 vecinas de Roseland, yo sigo sin pillar la mitad de las conversaciones. De postre Cashew Kulfi en un puesto callejero.

Y empieza la cuenta atrás. En 10 días vuelvo a casa por Navidad. Hoy me ha entrado el bloqueo ese que me da cada vez que se aproxima el momento de hacer maletas. Ese de “tengo tanto que hacer que no sé por dónde empezar”. Qué me llevo? Qué dejo? Qué día me voy a Mumbai? Qué va a pasar a mi vuelta? Qué hago con la pinkie? Debería dejar de comprar pañuelos de seda? Cuántos kilos puedo facturar? Cómo es que si vine con el equipaje de mano, ahora necesito un container? En Europa se lleva el look rocker o el baby doll? Por qué compraría tanto mármol en Agra con lo que pesa? Puedo ponerme un sari para la comida de Navidad o moriré congelada?

HELP!

2 comentarios to “Y ahora qué?”

  1. reyes Says:

    Ven con el look que quieras,con el equipaje que quieras, de todos modos te esperamos con los brazos abiertos y se que La India te está cambiando, aunque la esencia siempre quedará.
    No vayas a perder ese vuelo! te queremos!
    Pd: esa báscula que describes se llama Romana,por aquí aun se ven a veces.

  2. Raquel Says:

    Total, en la boda solo faltaba el alcalde acompañado de la alcalda y habria sido un puntazo!!!!
    Yo me apunto a lo del sari para el día de Navidad, total de peores hemos salido y no nos ha “pasao na”……!
    Más besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: