Las verdades del barquero


28 de Noviembre de 2009

Ante las peticiones de algunos lectores que quieren saber más del lado amargo de la India, este post cuenta las verdades del barquero.

No es que yo adorne todo lo que me pasa para que el país parezca más de cuento, es sólo que como al día pasan muchas cosas, selecciono lo bueno y divertido, en vez de contaros las penas, pero allá voy.

(Ya sé que no se puede generalizar, así que lo siento por los indios que sean la excepción)

Los indios, en general, son sucios. O por lo menos necesitan que alguien les enseñe algo de modales y protección medioambiental. Las bahía de Mumbai es alucinante, pero si te asomas desde cualquiera de sus paseos marítimos, no ves playas de arenas paradisíacas, ves un basurero. El viaje en barco de Gateway of India a la isla Elephanta tiene unas vistas preciosas, pero el paseo no lo disfrutas porque ves a las familias nativas que de camino se comen su bolsa de patatas y su refresco y al acabar tiran las bolsas y latas al mar, como si fuese lo más normal del mundo, ni siquiera lo hacen con disimulo. Y yo hay momentos en los que salto, (puede que tras trabajar en Tarifa y en la Expo esté más sensibilizada que la media con el tema del desarrollo sostenible, pero yo creo que a nadie con dos dedos de frente en Europa se nos ocurriría hacer algo así) pero alguien tiene que explicarles que hay cosas intolerables. Y luego está el tema de los escupitajos, ellos escupen cuando les viene en gana, lo cual es a menudo. Es realmente asqueroso. Luego hay quien eructa, sin comentarios.

Las vistas del Taj Mahal desde el río Yamuna son de esas cosas que hay que ver  una vez en la vida, porque si lo haces más de una seguro que te mueres intoxicado. Según te acercas al río te preguntas cómo sólo hay un barquero y no hay turistas. La explicación es muy simple; sólo hay una persona capaz de pasarse una jornada de trabajo respirando ese aire. El río es negro. Y no quiero decir que esté sucio, es negro opaco, lo que por otra parte es un alivio porque por el olor que desprende es mejor no ver lo que hay en el fondo. Cuando llevas 5 minutos subida en la barca sientes que se te corta la respiración, y podría ser por la espectacular imagen del Taj reflejándose en el “agua”, pero lo cierto es que se te corta por los vapores que emanan del Yamuna, probablemente el lugar más tóxico que he visitado en mi vida. Y lo mejor es que para proteger el mármol de la maravilla no dejan acercarse a vehículos a motor a menos de 2 Km, algo absurdo cuando el aire que viene del río es más dañino que el de una cementera. Aunque el río no tiene la culpa, porque al fin y al cabo, si un país no tiene un sistema de recogida de basuras decente ni una red de alcantarillado regulada, dónde van a tirar los desechos? (Yo todavía no he visto un contenedor ni un camión de basura, aunque algo tiene que haber…?)

Luego está el tema de los ordenadores. Hay quien me pregunta cómo es que no todos los indios tienen un ordenador siendo una potencia en IT. Pues es muy sencillo, si el 55% de la población no tienen dónde vivir y de los que tienen casa no todos disponen de agua corriente ni electricidad, qué sentido tiene aquí un ordenador? Si a esto le añadimos el nivel de analfabetismo del país (rondando el 50%) y el hecho de que sólo una minoría de los indios que han recibido una educación saben inglés, el porcentaje de la población se reduce aún más, y a esto hay que restarle los que no se pueden permitir el lujo de un ordenador porque ni siquiera les da para un coche, así que ves familias de 4 y en casos extremos 5 miembros subidos en una scooter.

Con estas condiciones de vida, el nivel de salud va acorde. En todos los edificios hay al menos una persona con problemas de pulmón, y no lo averiguas marujeando en el rellano, lo sabes porque cada mañana escuchas los ruidos que emite su garganta, como si se la estuvieran arrancando. La malnutrición afecta al 50% de los niños indios y a un número alto de mujeres. Y luego están otras enfermedades varias, comenzando con la lepra y siguiendo… mejor ni sigo.

Y el papel higiénico! Gran misterio del país. Aquí solo tienen papel higiénico en los restaurantes dónde comer te cuesta más de 500 rupias. En las casas indias no hay. En los demás lugares tienen la jarrita de agua. (Yo sigo sin preguntar sobre el tema e intento vivir feliz en mi ignorancia, pero seguro que hay una razón por la que la mano izquierda no la utilizan para comer). Y tener una taza de váter es todo un lujo, porque aquí lo normal es el agujero en el suelo. En el momento en que ves con tus propios ojos cómo un indio de unos 57 años tiene que llamar a la azafata del avión para que le explique cómo funciona el toilet, no sabes si reír o replantearte tu vida.

Es la misma sensación que tienes cuando ves que en Delhi, en las únicas escaleras mecánicas que hay, dentro de la estación, hombres adultos pasan sus ratos libres intentando dar el gran paso y subir, mientras sus amigos los animan, esperando su turno.

Aquí las escaleras mecánicas sólo se empiezan a ver en grandes centros comerciales de estilo western. Y los ascensores no son de alta gama. Más bien son montacargas. Tienen dos rejas (una dentro del ascensor y otra en cada planta) que si dejas abiertas más de 6 segundos pitan como una alarma de incendios. Pero lo importante es que haya ascensor, porque en el 80% de hoteles en los que me he alojado no había.

Lo que sí que había era fauna. Lagartijas, culebritas, cucarachas, ratones… Evidentemente estoy yendo de mochilera y no al Seraton, pero es lo que hay.

Y la comida callejera, si, está buena, pero hace unos días me di cuenta de que los cacharros no los friegan, hay un niño que según acabas, mete tu plato en un cubo con agua sucia y a continuación lo aclara en otro con agua un poco menos sucia.

Lo que no te mata te hace más fuerte.

Espero no haberos puesto muy mal cuerpo, prometo que mis próximas entradas serán más agradables.

2 comentarios to “Las verdades del barquero”

  1. Pilar Says:

    Pues no me has puesto mal cuerpo, me has puesto las cosas en su sitio, lógicamente ves la realidad, pero sabes ver la parte positiva hasta de los peores momentos. Un besito y sigue asi

  2. reyes Says:

    Sigue nadando, sigue nadando, pero no en el Rio Yamuna !

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