Y entonces llegó ella…


29 de Octubre de 2009

Por fín ha llegado María!

Hemos tenido un día muy completo en Mumbai. Primero desayuno en una “pâtisserie francesa”, para que Eva empiece bien el día y que el shock de Meri no sea tan fuerte, porque después de 2 días entre consulados en Estambul si la llevo a desayunar un chicken biryani se me muere.

Después Gateway y Hotel Taj, y a continuación la hemos iniciado en nuestro ritual preferido; la compra de sedas!

Tour rápido por Crawford Market, comida en Rajdhani (otra vez nos han metido en la cocina) y después se ha quedado echándose la siesta y Eva y yo hemos quedado en Cream Centre, enfrente de Chowpatty Beach, con Ronak, uno de los mejores amigos de Utsav.

Yo he confirmado mi teoría de que un constipado en India es un lujo que sólo se pueden permitir los ricos, porque cuanto más caro es el lugar al que vas, más fuerte ponen el aire acondicionado.

Y la de que todo es más fácil aquí cuando tienes amigos nativos. Ronak nos ha llevado a Nariman Point, la puesta de sol desde el paseo es una maravilla. Y muy romántica, porque al contrario que en el resto de India, aquí si hay parejitas que van de la mano, se van al arcén de la autopista en moto a pasar la tarde y miran el atardecer haciendo manitas. Por supuesto, en más de dos meses, no he visto a unos novios darse un beso.

María se ha unido a nosotros para la siguiente aventura; coger un tren. Sólo sacar un billete nos ha llevado media hora. El vagón de las mujeres (si, hay un vagón separado) es el lugar más colorido que he visto nunca. Pero nos hemos subido en uno mixto para no dejar solo a nuestro nuevo amigo. Hemos ido a Bandra a ver la playa de allí, muy sucia, y luego a cenar con otros 2 amigos del primero; Shaggy y Sharad.

Después de cenar nos han hecho un tour por la zona (en coche! Un coche de verdad, grande y rápido), incluyendo la mansión de Shah Rukh Khan, el puente que une Bandra con Worli (lo inauguraron hace 3 meses y las vistas de la bahía son sobrecogedoras) y el Queen’s Necklace, que es el paseo marítimo de noche, cuyas farolas parecen formar un collar de perlas brillantes en la oscuridad del océano.

Estos chicos son más modernos y han salido con chicas de otra religión, aunque cuando les tocas el tema del matrimonio dicen que sus padres podrían aceptar a una chica “diferente”, pero que nunca les darían un disgusto a sus abuelos. Así que volvemos a lo de siempre, hacen falta un par de generaciones por lo menos hasta que los matrimonios por amor sean posibles.

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Nos lo hemos pasado genial, y hemos probado el kulfi, un helado típico. Dulce.

2 comentarios to “Y entonces llegó ella…”

  1. reyes Says:

    Que buen libro El vagón de las mujeres!

  2. Sra. Bassas Says:

    Hermana,
    cuando vuelva esta niña a casa, hará la ola a los besos no recibidos y a los abrazos intactos sin estrenar¡¡¡

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