Archive for 26 noviembre 2009

Envía Ganesh espacio y tu petición al 5515

noviembre 26, 2009

22 de Noviembre de 2009

La tecnología va a revolucionar India. O eso es lo que dicen.

Los Indios tienen un talento especial para todo lo relacionado con IT, y previamente, desde los orígenes de la civilización, tenían un don con los números.

Por lo visto todo viene porque ellos aplican la lógica inductiva para la resolución de problemas, y los occidentales aplicamos la deductiva. Y además tienen una facilidad asombrosa para clasificarlo todo. Aparte de las 4 castas tienen una clasificación de la materia en 5 elementos, la naturaleza de las personas en 3, 6 sabores, 9 emociones, 64 formas de hacer el amor y 3 categorías de mujeres y hombres en el ámbito, según tamaños; te puede tocar desde ser una elefanta hasta una gacela. Clasifican y subclasifican.

Pero puede que el talento de los indios con la tecnología no sea tal, si no la forma más fácil de ascender en la escalera de poder gracias al dinero fácil que ofrece el mundo IT. Sueldos buenos y la posibilidad de salir del país. Lo cual tienen más fácil debido al conocimiento del inglés.

Sin embargo, los indios no son creativos, se les dan bien los números, pero no tienen iniciativa para plantearse algo nuevo o diferente. Por un lado, cuando la mayor preocupación del país es la supervivencia, los empleados se centran en hacer su trabajo y conseguir una buena remuneración, pero a nadie le da por innovar, porque lo único que se espera de un buen marido es que tenga un buen trabajo. Y además copiar les parece del todo legítimo, así que nadie se plantea crear algo nuevo.

El resultado de todos estos jóvenes indios estudiando ingeniarías de la información no es una modernización de la sociedad, si no una convivencia de las creencias tradicionales con las nuevas tecnologías. Es decir, aunque en el gigantesco campus de Infosys intente llevar a cabo una política de trabajo casual emulando a Google, el trabajador que durante su jornada mantiene una relación de igual a igual con superiores y subordinados al llegar a casa vuelve a las relaciones jerárquicas con sus padres, mujer y sirvientes. Cuando en la central de electricidad de la ciudad hay un apagón, asumen que la culpa es de los “malos espíritus”, y la familia que compra un ordenador lo hace en el día en que se supone que hay buenas vibraciones para la electrónica y a continuación lo someten a un ritual de protección y bendición rezándole a algún dios. Quién necesita un antivirus cuando tienes un dios encargado únicamente de los PC?

Para rematar esta convivencia de tradición y tecnología existen páginas web que venden rituales, en Mumbai se pueden enviar las plegarias a Ganesh por sms y los matrimonios ahora se empiezan a concertar online.

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Visita relámpago

noviembre 26, 2009

21 de Noviembre de 2009

Hoy ha venido Utsav desde Bangalore (16 horas de bus) a comer conmigo.

Quería menú español, así que le he hecho pan tumaca con lomo embuchado y gazpacho. La dieta mediterránea no le ha gustado (más chicha para mí!, papá, el lomo buenísimo), pero los postres han salvado el almuerzo; “crepes” de chocolate y plátano y helado de gulkan, que he conseguido que me lo pongan para llevar, porque pagando todo es posible en India.

A las 2 horas se ha ido a Mumbai (le ha debido coger el gustillo al bus), pero me doy con un canto en los dientes.

Así que aquí estoy, dándome un homenaje a base de lomo con tomate, se me saltan las lágrimas.

Being Indian: Riqueza

noviembre 26, 2009

20 de Noviembre de 2009

Segundo aspecto de la cultura india; la riqueza.

Para eso tienen a Laxmi, y le rezan sin ningún tipo de reparo pidiéndole riqueza material. Sin importarles por qué medio conseguirla, porque la moralidad a ellos no les afecta. Todo es relativo, y se justifica si consiguen el objetivo. Muy maquiavélico.

Varma tira por tierra el concepto de una India espiritual dejando bien clarito que los indios son, por encima de todo, materialistas. Según parece, la población no tiene ni idea acerca del hinduismo, únicamente se preocupan por los beneficios que pueden obtener de la religión, hecho que se ve reflejado en un dato muy simple; el país tiene el doble de templos que de colegios.

Para ellos la búsqueda de la riqueza es algo totalmente natural, son partidarios de alabar los bienes materiales y de mostrar su fortuna de la forma más ostentosa posible, sintiéndose bien orgullosos de ello.

Tras sacarte la información acerca de tu estatus, un indio sigue con su interrogatorio; cuánto ganas, cuánto te costó tu coche, cuanto cuesta la casa en la que vives…

De hecho, pese a la austeridad del libertador de la nación, los indios no comprenden ese modo de vida, y por supuesto no tienen ninguna intención de seguirlo.

Gulkan

noviembre 26, 2009

19 de Noviembre de 2009

He vuelto a Indira a comer con mis amigos, que llevaba días sin verlos. Todos están bien. Me da pereza ir, pero es agradable estar con ellos.

Después un ratito de piscina (sigo nadando).

Y por la noche cena con Saurabh en Polka Dots, que están haciendo las noches alemanas, así que he cenado currywurst con kartoffel. Hecho de menos Alemania, lo bien que me lo pasé de Erasmus allí. (No es que aquí me lo esté pasando mal!)

Y de postre Gulkan, que es un helado de crema con pétalos de rosa. Podría saber a colonia de abuela, pero no, está realmente delicioso. Y por supuesto es digestivo!

Being Indian: Poder

noviembre 26, 2009

18 de Noviembre de 2009

Dice Pavan K. Varma, autor de Being Indian, que los indios tienen como objetivo final el poder y el estatus.

Por lo visto están obsesionados con ambos y es el motivo por el cual nada más conocer a alguien le hacen todo tipo de preguntas sin ningún tipo de reparo: dónde vives?, a qué se dedica tu padre?, dónde has estudiado? Y en definitiva, a quién conoces que sea poderoso?.

La cuestión es que antiguamente el estatus y poder estaba absolutamente condicionado por las castas, así que como nacieses así te quedabas, pero recientemente han aparecido nuevas formas de adquirir poder y estatus, lo cual no ha hecho que la sociedad se vuelva más igualitaria, si no que ha acentuado la obsesión por subir escalones en la escalera del poder, y cuanto más arriba llegan peor tratan a los inferiores para demostrar que están por encima.

Y esto no es cosa mía, lo dice el autor, que es indio y lleva años analizando su sociedad.

Por los viejos tiempos

noviembre 24, 2009

17 de Noviembre de 2009

Hoy he cenado con Jan.

Echaba de menos los ratos con él, después de todo el tiempo que pasamos juntos las primeras semanas. Ha decidido quedarse más tiempo, porque en principio pensaba marcharse en Navidad, así que muy bien, porque podremos planear más cosas juntos.

La cena muy buena, pero qué gran problema tienen en este país con el aire acondicionado! No se van a quedar tranquilos hasta que coja una pulmonía.

Primera revisión

noviembre 23, 2009

16 de Noviembre de 2009

La Pinkie ya está en el taller, 3 semanas tarde, pero no veía el momento de llevarla.

Y ahora como diluvia parece el día perfecto.

Yo sigo engullendo libros y películas para intentar comprender mejor lo que pasa a mi alrededor.

Las películas son en hindi, así que se me escapa el 40% de los diálogos, pero las comedias románticas tampoco tienen una gran trama que comprender. La gracia son los bailes.

Llueve sobre mojado

noviembre 22, 2009

15 de Noviembre de 2009

Seguimos con el ciclón. Llueve día y noche.

Por lo menos la ropa ya se ha secado, así que puedo planchar… si algún día vuelve la luz.

Mientras, me he montado una sesión de Bollywood en casita bebiendo chai y tapadita con la manta (lo que va a dar de sí!), a ver si me repongo de una vez del virus de Dehli.

Compostura, ante todo, compostura.

noviembre 22, 2009

14 de Noviembre de 2009

Ayer, aparte de arrasar la sección de cosméticos de Lifestyle, pasé la noche con los europeos.

Antes de cenar estábamos todos sentados en el salón de las alemanas y de repente un pensamiento cruzó mi cabeza; “Qué blancos son todos!”

Acto seguido me di cuenta de que yo soy igual de blanca, pero es algo de lo que solo soy consciente cuando veo fotos de alguna fiesta con los indios, en las que parezco un fantasma.

La segunda reflexión de la noche fue una vez en el restaurante mientras esperaba mi plato y a las alemanas ya les habían traído sus bolas de patata, las cuales yo me moría por probar. Pero allí cada uno estaba concentrado en su plato y en su bebida como si les fuera la vida en ello. “Los europeos no comparten la comida”. Y mucho menos se les ocurre meter la mano (para empezar porque comen con cubiertos) en el plato del otro. De pronto me sentí totalmente fuera de lugar.

Sé que si he conseguido adaptarme a la vida india tengo que ser capaz de superar un par de cenas semanales “a la europea”. Y sé que en cuanto vuelva a España alguien va a tener que reeducarme.

Qué ha sido de aquella chica que pelaba y comía los langostinos con cubiertos?

Mamá, me dejarás comer el solomillo en salsa con las manos el día de Navidad?

Queremos que nos hagan la pelota.

noviembre 21, 2009

13 de Noviembre de 2009

Hay algo que los indios saben hacer mejor que nadie; vender.

Desde el que tiene un puesto de bananas en el “arcén” de la carretera hasta el responsable de la perfumería más elitista, pasando por la dependienta de cualquier tienda de moda, el reponedor del supermercado o las chicas de los collares de Goa.

Venden bien por cuatro razones:

1-Peloteo: Ya lo decía Richard Gere en Pretty Woman, y es que cuando te hacen la pelota se te infla el ego y te crees que te lo mereces todo, así que compras más… porque yo lo valgo! El ritual comienza antes de entrar en la tienda, los indios te esperan fuera y te invitan a pasar (normalmente convenciéndote de que es “sólo a mirar”) a la vez que elogian tus zapatos, tu pelo o cualquier cosa que sea capaz de sacarte una sonrisa. El hecho de que se dirijan a ti como “madame” y casi besándote los pies te hace creer que eres una de las ricachonas que viajaba en el Titanic, y por unos minutos se te olvida que eres estudiante y que en tus cuentas corrientes no hay tantos ceros. A continuación siempre entra en acción el cargo más alto del establecimiento, que mediante una discreta señal ordena a algún subordinado que te traiga una silla, un vaso de agua, una cesta, chai, que te sujete las bolsas o simplemente que te contemple con admiración y una sonrisa. (En el caso del supermercado cada semana anuncian mi entrada como “the Cadbury Girl” e inmediatamente tengo a todo un séquito a mi disposición) Por supuesto entrar en un probador (o más bien salir de él) se convierte en todo un espectáculo; todo te queda fabuloso y en ocasiones extremas llegan a aplaudirte.

2-Conocimiento del producto: Los indios saben lo que están vendiendo. Saben lo que venden ellos y lo que venden los demás, que aquí no son competidores, si no amigos. Conocen con todo tipo de detalles las características del producto y la mejor forma de utilizarlo y te dan todo tipo de información para facilitarte la compra. Ellos averiguan qué es lo que quieres, te lo ofrecen en todas sus versiones y si no está disponible te intentan vender cualquier otra cosa encomendándose a tu espíritu de compradora compulsiva. La encargada de Elizabeth Arden en Lifestyle no es como la encargada de Arden en El Corte Inglés; la de El Corte Inglés intenta venderte cualquier producto de Arden (que para eso la han contratado) y te muestra tarros y cajas repitiendo lo que pone en la etiqueta (como si no supieses leer), la de aquí averigua que quieres un gloss, maquillaje, esmalte, quitaesmaltes y máscara, así que te lleva a por el gloss al stand de Bourjois porque deduce que la cosmética francesa te gusta más que la india, una vez allí le sugiere a la encargada que te muestre las máscaras de pestañas que acaban de recibir, al llegar al mostrador de L’Oreal el dependiente sabe desde que te ha visto entrar que tu tono de piel es el W4, y por mucho que tu quieras probar el N6 acabas dándote cuenta de que él tiene razón. El esmalte negro está agotado, pero su ayudante sabe que queda uno en el almacén, así que lo buscan sólo para ti, y por supuesto Mrs. Arden sabe que en todo el centro comercial sólo tienen quitaesmaltes en Revlon. Mientras, la señorita de Shiseido intenta venderte lo que sea, pero Mrs. Arden deduce por tu expresión que eres alérgica a esa firma, así que ahuyenta a la asiática con una frase tajante en hindi. Y finalmente te lleva a su stand para venderte un Démaquillant pour le Yeux et les Lèvres porque es el único que puede limpiar del todo el gloss y la máscara de Bourjois (y no es que lo diga ella, es que te lo ha demostrado y lo ha comparado con el asiático). Así que sales de allí encantada y con una invitación a una sesión de maquillaje en Arden (en la que evidentemente tratarán de venderte más) El chico que vende souvenirs a la salida del Taj Mahal conoce la dureza y la calidad de cada pieza que vende, las horas que han tardado en tallarla, si ha sido un aprendiz o un maestro y, por supuesto, su correspondiente precio. El vendedor de pañuelos conoce cada material, sabe el porcentaje de seda de cada chal, la procedencia de cada pashmina y el modo de tejer y estampar o bordar cada artículo. Lo sabe, te lo explica y te lo demuestra quemando los flecos de una y otra para que observes lo que le pasa al poliéster en comparación con la seda.

3-Precio: Aquí hay dos tipos de negocios; los que tienen el precio marcado y los que te dejan regatear. Es un truco, todos lo sabemos, pero te sientes mucho mejor cuando te hacen un descuento. Cuando compras champú o galletas, el precio viene de fábrica, pero también viene el descuento, así que en Parle-G (Que es la marca de galletas nacional) imprimen en el paquete que el precio son 15 rupias, pero que lo han bajado a 10 (cuando en verdad nunca las han vendido a 15) y el champú siempre viene con un 26 % (que no 25!) gratis (pero en verdad no existen botes sin ese 26%). En cuanto al regateo, ahí que cada uno se las ingenie como mejor sepa, pero siempre vas a pagar menos de lo que te pedían en origen, así que todos contentos porque aunque pagues lo que tu consideras justo, siempre van a obtener beneficio. Y por último está algo típico, típico indio: Buy one, get one free! O su versión más auténtica: Buy 1, get 3 free! Ellos son así. En Carrefour compras tres litros de aceite y con suerte te regalan el cuarto, aquí compras el cuarto y te regalan los otros tres.

4-Valor añadido: Esta es la parte en la que entra en juego la creatividad y la imaginación del vendedor. Todo vale. Desde decir que un cubo de plástico que cuesta el equivalente a 50 céntimos tiene garantía de por vida (quién va a ir a cambiar el cubo si sólo el paseo hasta la tienda cuesta más?) hasta que el bordado de una sábana lo hicieron unas monjitas de clausura a la luz de las velas y al acabar se habían quedado ciegas. Una falda nunca es sólo una falda porque te la puedes poner del revés, así que lo que el lunes era azul, el martes pasó a ser verde. Los anacardos no son un simple fruto seco, son snacks 100% libres de colesterol que aportan un montón de nutrientes y encima los puedes disfrutar con queso, con pimienta o con tomate. Y seguramente son ideales para una buena digestión.

Por suerte yo juego con ventaja; sé que las sonrisas y el té son manipuladores, sé cuando la seda está mezclada con algo más, sé cuando la plata no es plata, tengo claro que no necesito sombras de ojos de Shiseido y que no necesito garantía de un cubo de fregar. Pero al fin y al cabo…

Hay algo que yo se hacer mejor que nadie; comprar.

Welcome to India Ma’am!