Archive for 31 octubre 2009

De vuelta en Pune

octubre 31, 2009

22 de Octubre de 2009

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El bus de vuelta fue un auténtico horror. El AC estaba demasiado fuerte, las curvas han estado a punto de matarnos y los nativos tan escandalosos como siempre. El rickshaw a las 6 de la mañana de vuelta desde la estación a casa de Eva, que es dónde la Pinkie (ha sido rebautizada) estaba, nos ha cobrado 4 veces más de lo que debería. AHG!

Desayuno en CCD a base de café para intentar reanimarme y vuelta a casa. Sin tráfico, gracias a Dios, o en este caso a Ganesh (el elefante multibrazos).

Intentar dormir es imposible porque hoy acaba Diwali y es la traca final, concretamente en la zona de columpios de mi urbanización. Las medidas de seguridad brillan por su ausencia a pesar de que hace dos días se incendió un edificio y, además de los muertos en el fuego, murieron un montón de bomberos asfixiados una vez extinguido el fuego porque bajaron en ascensor (es que aquí nadie ha debido explicarles que en un incendio no hay que coger el ascensor, es como lo de entrar en la sala de ordenadores descalzos! Poco pasa para lo que podría)

Feliz 26 aniversario a mis progenitores!!!

Old Goa

octubre 31, 2009

21 de Octubre de 2009

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Visita a Old Goa, por eso de culturizarse un poco. Hemos visto los restos de San Xavier. Muy guapo.

Hemos posado para todas las familias indias que había visitando las iglesias. Es muy curioso ver cómo aquí todos hablan a gritos en la iglesia, se suben al altar, y se pueden hacer fotos de todo menos de las personas (¿?), pero eso solo cuenta para las personas indias, por supuesto. A nosotras nos han robado fotos con los móviles sin ningún tipo de control.

Compritas de última hora en el emporio de la seda. Irresistible. Y por último ha habido que deshacer “el bollo” y meterlo todo en la mochila para emprender camino a Pune.

Utsav ya ha llegado a Bangalore. Está muy contento, el primer día ha ido genial.

Una dama y su pañuelo

octubre 31, 2009

20 de Octubre de 2009

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Esta mañana ha llegado Jan a Panjim. Hemos desayunado algo consistente (en el caso de Eva ha sido un sándwich de mermelada de fresa y cebolla… auí les da igual dulce que salao) y después hemos paseado por la ciudad hasta derretirnos.

Por la tarde Jan se ha vuelto a Pune y nosotras nos hemos ido a la playa, dónde no están acostumbrados a ver a turistas, y menos en bikini, así que hemos sido el espectáculo. Un grupo de 12 indios intentando llamar nuestra atención de la forma más primitiva, padres enviando a sus hijos a pedirnos una foto, indias sentándose a 10 cm para que sus novios les hiciesen fotos… Es algo que he aprendido en la India; a hacer de background. Mi amiga se lo toma bastante mal, yo sólo comprendo algo más a Julia Roberts.

Y de vuelta hemos cogido el bus. En un autobús local indio hay un mínimo de 5 empleados: El conductor, el copiloto, el que se cuelga en la puerta y va gritando el destino cada vez que se acercan a una parada, el que cobra el billete y el azafato (que no hace absolutamente nada, excepto controlar que los pasajeros no escupan)

Y he dado el siguiente paso en mi integración; me he comprado un pañuelo. Porque en India todo el mundo tiene un cubo en el baño con una jarrita de plástico y un pañuelo en el bolsillo. Nada de Kleenex, aquí las mujeres montan en moto de lado como si fuesen damiselas a caballo, yo soy una dama, tengo una doncella y un pañuelo de tela, que es más romántico. Evidentemente no voy a despedir a mi amado en una estación de tren sacudiendo mi pañuelo rosa, pero es muy útil para secarte el sudor de la cara y las manos tras las 35 veces diarias que me las lavo. Adiós PH de la piel…

Sara in a Sari

octubre 25, 2009

19 de Octubre de 2009

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El viaje a ver los delfines ha sido genial. No tantos como en Tarifa, pero el paisaje aquí es maravilloso. Lo de barco turístico aquí no tiene cabida. Nos ha recogido un pescador en coche y nos ha llevado hasta su barca rústica, él y nosotras dos. No cabía nadie más. Después de ver los delfines nos ha hecho un recorrido por la costa y sus distintas playas, incluida Buterfly. Y en un momento dado ha dicho que nos podíamos bañar. Demasiado tentador con los delfines a la vista, así que yo me he metido al agua sin pensar. De hecho no he pensado en que luego tenía que volver a la barca, lo cual ha sido una odisea porque mis bíceps no dan para tanto y encima me ha entrado la risa floja. Ha sido una mezcla de angustia y diversión, y finalmente el pescador me ha ayudado a subir.

El resto de la mañana nos la hemos pasado en Patnem Beach, una playa desierta con una gran sombra gracias a los cocoteros. Por desgracia la sombra estaba conquistada por las vacas. No una ni dos precisamente. Pero la India es así.

Al rato ha aparecido una niña, la Chitra de Patnem. Tiene 17 años, lleva desde los 9 trabajando en la playa vendiendo collares porque su padre murió y tiene que mantener a sus hermanos pequeños. Y en menos de dos años se tendrá que casar. Ella no lleva sari, porque aún no está casada, así que lleva otro modelo que tampoco es el Salwar Kameez, es el equivalente en Karnatka. Consiste en falda y blusa, por supuesto con dupata, que en su pueblo se tiene que colocar tapándose la mayor parte del torso posible, como si fuera un sari.

Después de comer ha venido a buscarnos Yogi, que un día conduce un rickshaw y al día siguiente un Jeep. De camino nos ha ido contando su plan de vida; ahorrar lo máximo aprovechándose de los turistas, construirse una gran casa con vistas al mar y luego si acaso casarse. Este es de Goa, así que tiene los ideales tradicionales corrompidos por los hippies extranjeros.

En Panjim nos hemos quedado en una casa muy acogedora. La ciudad es rara, no se sabe si estás en India o en el Mediterráneo. Pero para eso están los autóctonos, que te escanean con la mirada y te piden (o roban) fotos, recordándote que aquí no encajas.

Y la tarde la hemos rematado comprando lencería india. Toda una aventura.

La guinda ha sido mi primera vez probándome un sari. Rojo y lleno de pedrería plata. Estaba espectacular. No es por presumir, pero realmente el sari se ha inventado para mi! Quizás debería casarme con un indio y así podría llevar uno cada día…

King Prawns

octubre 24, 2009

18 de Octubre de 2009

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Esta mañana nos hemos separado; Henrike, Jan y Anne han alquilado scooters y se han ido a recorrer la costa, Eva y yo hemos decidido visitar más lugares de Goa, así que hemos pasado la mañana en las tumbonas de la playita (ayer no lo sabíamos, pero resulta que no hay que pagar, solo consumir algo del restaurante, es decir, por menos de un euro tienes un zumo de papaya y tumbona con sombrilla toda una mañana)

Me he pasado una hora hablando con Chitra, una de las vendedoras de collares. Hablaba muy buen inglés para haberlo aprendido en la playa, así que la he invitado a un zumo y me ha estado contando cosas de su cultura, al sur de la India. Tiene 24 años, su padre se casó 3 veces porque su madre y su segunda mujer solo le dieron hijas, y era necesario un niño, así que tiene una cuantas hermanas. Ella se casó con 18 años y ahora tiene 3 hijos (2 niños y una niña, así que por suerte su marido no la abandonará). Cuando comienza la temporada de buen tiempo se viene a Goa a trabajar vendiendo collares, y este año se ha traído al bebé porque le tiene que dar de mamar. Los otros dos se han quedado con sus abuelos. Su marido, que además es su primo (en este caso el matrimonio concertado fue agradable porque se conocían y eran amigos desde pequeños), también ha venido con ella, a trabajar construyendo chozas cerca de la playa para los trabajadores que vienen a Goa de todas partes de India. Chitra se pasa el día en la playa, con su sari y todos sus pendientes, tobilleras y collares, los cuales recibió al casarse. También lleva un bindi (el punto rojo en la frente) y sindoor (otra marca roja en el nacimiento del pelo que el marido aplica desde el día en que se casan). Cuando pasan los 6 meses turísticos en Goa, se vuelven al sur, a trabajar más. Recogiendo arroz y otros frutos en el campo, pero son muy afortunados porque su familia tiene 4 vacas, así que pueden alimentarse bien con la leche.

Si esta chica habla casi el mismo nivel de inglés que yo habiéndolo aprendido en la playa con turistas durante los últimos 5 años, qué pasaría si tuviese la oportunidad de acceder a una buena educación en vez de estar recogiendo arroz y cuidando bebés??? Parece que en India a nadie le importa.

Después de comer nos hemos ido a Palolem, dos horas y media en coche. Al llegar estaba demasiado masificado, una especie de Benidorm indio, así que nuestro un rickshaw driver (Yogi) nos ha ido llevando de guest house en guest house hasta que hemos decidido que era mejor irnos de allí. Nos hemos quedado en la siguiente playa; Patnem, dónde la temporada aún no ha empezado, así que es mucho más tranquila.

Puesto que estábamos muertas de cansancio y que casualmente nuestro hotel; Seaview, está recomendado en la Lonely por sus gambas, hemos llamado a Yogi a decirle que no viniese a buscarnos para la cena.

Toda una experiencia. Yo me he ido directa a las gambas, le he preguntado al camarero por el precio, y ha vuelto con una fuente llena de pescado y marisco fresco para que eligiese. A 100 rupias la gamba le he pedido un par, algo razonable puesto que una cena normal suele costarnos 200 rupias (bueno, con Utsav en Pune era algo más…) Pero dado el tamaño de los bichitos y que hemos pedido una ensalada cesar vegetariana de entrante, se suponía que iba a ser suficiente. Todo era perfecto; el clima, el sonido del mar, mi nuevo vestido, la terraza llena de plantas… perfecto hasta que la ensalada ha llegado a nuestra mesa.

De entrada no tenía queso, algo que yo ya sabía de antemano, pero que mi amiga no se esperaba. La luz de las velas era perfecta para no ver exactamente que más había en la ensalada, pero de repente se ha desencadenado la tragedia. Pollo. Muchos trozos de pollo. Eva es vegetariana. Ha devuelto el plato y después han traído otra ensalada cesar vegetariana. Al mismo tiempo que mis gambas hacían su entrada triunfal. De hecho no solo mis gambas, si no todas las gambas de Patnem Beach. Resulta que el camarero ha entendido que, en vez de 2 gambas, quería 2 platos de gambas. Así que allí estaban, 8 gambas con su respectiva guarnición y su respectivo precio. Que no es que no lo pueda pagar, pero tampoco es cuestión de reventar el vestido la primera noche! Mientras el chef y el camarero buscaban una solución, yo no he podido resistirme… la Lonely se queda corta. Increíbles. Ya estábamos incluso pensando en cancelar los canelones vegetarianos y repartirnos los dos platos: Yo las gambas y Eva la guarnición. Pero de repente el camarero ha vuelto y se ha llevado un plato. Orden cancelada. Pensándolo bien… podría habérmelas comido todas! La cena que se han pegado en la cocina gracias a mí ha sido un delito. Y de repente, pollo. En la ensalada. Obviamente no iban a hacer otra, así que se limitaron a quitar los trocitos de pollo, pero se les olvidó uno. La plantilla entera ha pasado por nuestra mesa a disculparse. Y los canelones seguían sin llegar, siendo los cosmopolitan nuestro lo único que le quitaba hierro al asunto. De postre crepes de nutella y plátano, excepto porque se les han acabado los plátanos, y porque solo había un crepe.

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La cena ha sido de cámara oculta, pero las gambas estaban tan buenas que ha valido la pena. Por supuesto no han cobrado la ensalada ni el postre y nos han descontado un 10% .

Y mañana vamos a una excursión en barco a ver delfines. A las 7 de la mañana. Enough.

Can you see my shop?

octubre 22, 2009

17 de Octubre de 2009

El viaje en el “sleeping bus” fue todo un descubrimiento. No había asientos, solo camas dobles en 2 pisos a ambos lados del pasillo de 30 cm de ancho. Como eramos 4 no tuvimos que compartir cama con un desconocido, felizmente. A la hora de viaje hicimos una parada para cenar y el resto del viaje, puesto que no había mucho que hacer sin luz, lo pasamos durmiendo hasta las 7 de la mañana que llegamos a Mapusa.

Hemos cogido otro bus hasta Anjuna y según hemos llegado nos hemos quedado en la primera guest house que hemos visto, porque en India, y más en Goa, lo de reservar y aparecer donde se supone que tienes alojamiento no es costumbre.

A las 8 ya estábamos en la terraza de un acantilado con vistas al mar bebiendo zumo de papaya. Y a eso de las 10 nos habíamos tomado el primer Fenny (alcohol típico de la zona) y el último. Está realmente malo.

He comprado mi lámpara de Diwali. Monísima. La tradición es colgar una lámpara (cuanto más colorida, mejor) por familia o por persona fuera de cada casa, en vez de decorar un abeto con bolas y espumillón. Yo no me veo sacando un cable a mi terraza, y de todas formas cuando vuelva a Pune ya habrá acabado el festival, así que la he comprado blanca, que es mucho más aprovechable. Y además ya llevo una tobillera, lo siento mamá, lo has impedido durante 22 años, pero ahora estoy en India y tengo que integrarme!

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A media mañana han llegado Henrike y Mihir y hemos ido a la playa, a tumbarnos debajo del cocotero. 5 minutos después de poner el pareo/toalla/cortina/vestido que he comprado de camino a la playa, todas las vendedoras de collares de Anjuna estaban a mi alrededor. Como las moscas a la miel, repitiendo la misma pregunta: puedes ver mi tienda? (su tienda es una caja llena de collares y pulseras). El resto me miraban agobiados, pero yo las he mantenido a raya, he regateado como solo yo sé y he acabado con 8 collares, uno de cada chica, para que no se enfadasen. El agua del Mar Arábigo tiene una temperatura ideal. Todos se han quemado, yo sigo blanca como la leche.

Hemos comido en Curlies, siguiendo el consejo de la Lonely. La terraza estaba llena de turistas y niños pijos que se creen hippies, todos fumando (algo raro en India, aquí nadie fuma en público). Hemos pedido Fish Curry Rice, que es lo típico. Buenísimo.

Paseíto por la orilla para bajar el arroz (ignorando la recomendación de mi dietista/dermatólogo, que me ha pedido que me mantenga a la sombra hasta las 4:30. Pero ya le he hecho bastante caso hoy con el chupito mañanero y el curry) y vuelta a Starco, nuestra morada por esta noche. Antes de cenar hemos ido a una fiesta, pero la música era muy heavy (perfecta para la cantidad de pastillas que los asistentes llevaban en el cuerpo), así que nos hemos dado media vuelta. Más pescado y piña colada.

Y ahora hace tanto calor que es imposible dormir. Mañana más.

I’m Goa-ing

octubre 16, 2009

16 de Octubre de 2009

diwali stuff

Ayer fui a la policía, por enésima vez. Tras tres horas de cola, sellos, discusiones, xeros y firmas, parece que en tres semanas me entregarán el permiso definitivo. Rogemos al Señor…

Y medio Indira me llamó para que fuese a ver si seguía con vida porque Utsav les pidió que comprobasen que estoy bien. Así que fui a comer con ellos al college para que viesen que estoy entera. Fue la despedida porque las vacaciones de Dwali ya han empezado.

Es el fin de año según el calendario propio, así que es el equivalente a nuestras navidades, y se conoce como el festival de la luz, los centros comerciales, casas y restaurantes llenan las fachadas de lámparas y lucecitas.

Y ahora me voy a Goa, a tumbarme debajo de un cocotero con el resto de europeos. Volveré en unos días. Creo. O lo mismo me voy de Goa directa a Mumbai para recoger a Meri del aeropuerto.

Happy Diwali ! ! !

El lechero siempre llama dos veces

octubre 15, 2009

15 de Octubre de 2009

Ayer fue uno de esos días tontos en los que no se hace nada de provecho. Porque colgar fotos en facebook, ver una temporada entera de “How I met your mother” e intentar hacer crepes en la India no son actividades con mucho output.

Podría describirse como lo más parecido a un domingo hasta ahora; me desperté con resaca, no tenía que ir a clase, y por algún extraño motivo tenía una canción sonando en mi cabeza y era incapaz de callarla. Podría haber sido domingo excepto por un pequeño detalle; a las 7:50 ya estaba levantada.

Y es que aquí es imposible estar en la cama hasta más tarde de las 8:00. Me estoy planteando seriamente desconectar el timbre porque cada mañana es una procesión de gente.

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Primero llega mi doncella, después llama el basurero (este no coge la indirecta de que cuando tengo basura la saco la noche de antes), luego llama el laundry man (a quien no le doy ropa nunca, pero él no se cansa), después el lechero, el verdulero, el planchador y el frutero. De vez en cuando, con motivo de algún festival, también vienen los presidentes de la comunidad a pedir el aguinaldo (tienen mucha cara dura) y otros días vienen el “cortador” (este me avisa para que llene botellas de agua porque la van a cortar unas horas).

Así que a eso de las 11 han pasado por aquí unas 6 personas, y tienes que abrirles, porque no se van hasta que les dices que se vayan. Es el gran inconveniente de tener una puerta que se cierra con un candado; siempre saben si estás en casa o no.

El post de hoy va dedicado a David, Mara, Dani y al lechero de Big Fish.

Awesome

octubre 14, 2009

14 de Octubre de 2009

Ayer fue absolutamente fabuloso.

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Por la mañana estuve haciendo research para el viaje a Goa, que va a ser genial, nos vamos el viernes!

Fui a comer a casa de Utsav, en la Indie con un salwar kameez y tacones de 12 cm, tengo el asfalto controlado. Vimos el primer capítulo de “How I met your mother”, porque desde que me conoce quería engancharme a la serie. Lo ha conseguido. Tomamos el último té casero con las especias que le prepara su madre. Y le ayude a hacer la maleta. Algo extraño, una sensación nueva para mí; ayudar a hacer maletas a alguien, cuando siempre soy yo la que hace la maleta. Como tengo un master en la materia, encajé todo en la mitad de bolsas de las que pretendía llevar en principio.

Y luego fuimos a cenar al Hard Rock Café. Teníamos mucho que celebrar; su nuevo trabajo, mis dos meses en India,… Bueno, vale, no era una cena de celebración, era una cena de despedida camuflada. Pero fue increíble; el sitio ideal, rodeados de guitarras de los Rolling y trajes de los Beatles, los nachos… ya sabéis de sobra como están, el brownie Utsav lo ha descrito perfectamente: “Por fin un auténtico brownie, y no un trozo de algo color chocolate que te tienes que comer porque hay una chica enfrente” (se podría escribir un libro basado en esta teoría; Los sacrificios que se hacen por conquistar a una chica: 1- Fingir que te encanta el postre.) Este mes es Pinktober, así que para colaborar en la lucha contra el cáncer de mama bebimos un montón de cocktails rosas. Cada canción fue mejor que la anterior, y la guinda llegó con Yellow.  Y nosotros cantando a dúo, intentando llegar a notas tan altas que ni un perro podría oír.

Nos reímos un montón, e hicimos un repaso por nuestros grandes temas de conversación, incluyendo el matrimonio; nunca dejo de sorprenderme.

Y de vuelta a casa, en nuestro último viaje juntos en su moto, vimos un elefante. El primero de mi vida en India, yo que creía que al bajar del avión iban a estar esperándome, y he tardado 2 meses en ver uno! Ver a un elefante con la frente pintada de colores y un hombre subido encima a la una de la madrugada paseando por la autopista es algo que debería impactarme, pero por algún motivo me chocó más ver los carteles de la autopista en “Vicky Cristina Barcelona”.

Finalmente me dejó en casa, le dí su regalo de despedida, nos dimos un abrazo roto y se fue.

To my “part time lover and full time friend”.

Sin ruedines

octubre 13, 2009

12 de Octubre de 2009

Lunes de gestiones. Primero a Indira a imprimir el certificado bancario, luego a Shivaji Nagar a pedir la extensión del permiso de residencia. Sin resultados, para variar, porque como mañana son las elecciones en Maharastra, hoy es fiesta. Que raro.

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Pero en vez de cabrearme me lo he tomado con humor, he llamado a Eva y nos hemos ido a Barista y luego de compras a Fashion Street, que ha sido un poco decepcionante porque es un mercadillo muy amontonado y lleno de gente. Costaba respirar.

Hemos comido en 1000 Oaks con otra amiga finlandesa. Increíble el aloo tandoori. Y el sitio es un oasis en medio de la locura; lleno de plantas, sofás y cojines.

De vuelta he pasado mi primer control policial sin ser detenida. Como mañana son las elecciones, hay policía en cada esquina.

He terminado de ver mi primera película en hindi sin subtítulos, era tan simple que no hacían falta. Y acto seguido he cogido el libro de “Teach yourself hindi” que he comprado esta mañana y me he puesto a ello. El libro es a imagen y semejanza del país; no hay orden ni estructura, primero te enseñan como formar el pasado participio, de ahí se van a declinar verbos en activa y pasiva según sujeto y objeto, luego te sueltan 20 páginas de frases al azar, los verbos auxiliares conjugados (es una auténtica locura), después lista de verbos y luego lista de vocabulario, que para eso me hubiese comprado un diccionario, mucho más útil!