Shopping in India


3 de Septiembre de 2009

zara bag

Hoy no he tenido clase porque era la fiesta de Ganesh, por fín, tras 2 semanas de festival. Pero por lo visto los extranjeros no estamos invitados porque es una celebración familiar, y en las calles hay demasiado alboroto para unirse a la fiesta con mi color de piel, así que me he ido de Shopping. A Central, por supuesto, que ya es como mi segunda casa en India.

No sé cuanto tiempo he estado dentro del centro comercial, ni cuanto dinero he gastado (entre que no sé cómo va el cambio a rupias y el lío que llevo entre cash y tarjetas erróneas, ni intento controlar el gasto). Pero comprar en India no es como comprar en el resto del mundo, definitivamente. Ni siquiera en un centro comercial estilo “western”.

En España si necesitas un traje, dos camisas, maquillaje y unos zapatos, vas a Zara, coges las prendas y zapatos que te gustan, te las pruebas, eliges, pagas y te vas. Cruzas a la acera de enfrente, entras en la perfumería de turno, pides el nº del maquillaje que quieres, pagas y te vas. En 45 minutos te da tiempo de sobra.

En India si necesitas un traje, dos camisas, maquillaje y unos zapatos, mejor que tengas un día libre. Antes de entrar al centro comercial hay un chico y una chica que registran los bolsos, según tu sexo. Si les parece bien te dejan pasar, y si no te hacen dejarlo en consigna. Después pasas por delante de otros dos señores disfrazados igual que la guardia del Vaticano, que custodian el arco de seguridad, el cual siempre pita, pero a nadie le importa. Y por fin estás dentro, y eres la única clienta en el edificio, y por supuesto la única blanca en la ciudad, así que unos 20 empleados que llevan horas sin hacer nada están parados mirándote, y girándose hacia ti como si nunca hubiesen visto a nadie subir unas escaleras. El arquitecto del edificio era muy inteligente y situó las escaleras mecánicas de forma que te tienes que recorrer cada planta antes de subir a la siguiente, así que desde que el maldito rickshaw te dejó en la puerta hasta que llegas a la sección woman han pasado unos 15 minutos. Y allí estás tu, ignorando todos esos saris y salwar kameez de seda y colores vivos para ir a la esquina de Van Heusen, a buscar pantalones de oficina y camisas aburridas, porque aquí el concepto de “formal western” es sinónimo de ropa aburrida y sin ningún estilo. Pero yo me he propuesto integrarme en Indira, así que si hay que ir de versión de lo que se supone es un traje de negocios, yo la primera. Y cuando vas a coger la primera camisa te das cuenta que tienes a tres dependientas rodeándote, cada una de una de las marcas, dispuestas a ayudar por dos razones; primero eres su único entretenimiento, y segundo llevas “$” tatuado en la frente. Una vez les has explicado lo que quieres: pantalones negro, azul y marrón, camisas de manga corta y una chaqueta empiezan a traerte y enseñarte todo su repertorio, y aquí es donde tienes que ser muy clara y ponerte seria, porque si hay algo que los Indios saben hacer, es vender. Así que descartas todas las camisas con brillos y estampados que provocan estampidas, los cuadros, los cuellos de bebé, las patas de campana, los pantalones de lycra y todos esos colores que supondría un delito llevar como formales y te das cuenta de que de una planta entera del centro comercial más grande de una ciudad de 5 millones de habitantes solo has salvado 3 camisas, 6 pantalones y 3 chaquetas. Te das cuenta que el marrón chocolate no se lleva en pune, que las mangas cortas brillan por su ausencia, porque en India las mangas tienen su propia longitud, que es por encima del codo. Y te das cuenta que tras media hora, los dependientes se han multiplicado y tienes a tres sujetando las prendas candidatas, a 2 buscando algunas similares y otros 3 sujetando todo lo que no te gusta y esperando tu señal para llevarlo a la hoguera.

Y entonces viene el siguiente paso. Los probadores. Pero una de las dependientas decide que esos probadores no son lo suficiente buenos, así que me lleva a la sección de zapatos para que esté más cómoda. Y según avanzo, mi séquito viene detrás en línea; uno sujeta las camisas, otra los pantalones y una tercera las chaquetas, y delante de mí mi nueva personal assistant de Central, que parece ser la única que entiende lo que necesito. Por un momento llego a pensar que en el probador cada dependiente va a intentar venderme su marca, pero rápidamente me doy cuenta de que no, aquí la competencia no existe, y les da igual qué elijas con tal de que estés contenta. Llegas a los probadores y se quedan allí, esperando que salgas a pasear con cada modelo (yo en mi salsa, por supuesto) y la cabezilla va mandando a los otros a por nuevas tallas y nuevos colores de lo que te gusta, pero cada vez que sales del probador te das cuenta de que hay más gente fuera observándote; los de la sección de zapatos, la de deportes, la de juguetes… Pruebas, repruebas y vuelves a probar, y cuando ya has decidido, vuelta a la sección.

Es allí donde te comunican la buena noticia; es la última semana de rebajas, así que las camisas son dos por una y todo lo demás tiene un 30%. Me lo llevo.

Pues no, llevárselo no es tan fácil. Primero tienes que ir a cada marca y la responsable escribe a mano una factura, con todo tipo de detalles. Con esa factura vas a la caja y pagas (teniendo en cuenta que cada vez que voy a pagar tengo que probar 3 o 4 tarjetas hasta dar con una que funcione), te intentan hacer del club de socios y te dan otro ticket. Con ese ticket vuelves al stand de tu marca y la dependienta dobla la prenda (cuando digo “dobla” es meticulosamente, al estilo en que doblan la ropa en Chanel, no en Zara) y la mete en una bolsa de la firma (todo esto lo podrían hacer perfectamente mientras tu estás pagando, pero les gusta hacerlo delante de ti). Sella el ticket y te vuelve a acompañar a la caja, donde el responsable de quitar alarmas (si, como aquí tienen exceso de población hay un encargado de cobrar, otro de quitar alarmas, otro de doblar la ropa…) quita la alarma, evidentemente, previa revisión del ticket que su compañera acaba de sellar. Y el encargado de doblar hace su trabajo y devuelve tu camisa impoluta a su bolsa de Tommy Hilfiger. Y esto se repite con cada marca, porque no te dejan pagar todo de una y luego ir recogiendo stand por stand. Y cuando ya crees que te vas a ir, tienes que volver al rincón de Van Heusen porque los pantalones aquí no los acaban, así que llegá el responsable de tomar medidas, dos dependientes sujetan tus bolsas y te hacen ponerte firme para medir, e intenta averiguar cómo de largos quieres los pantalones, pero aquí no usan centímetros, así que todo se complica. (Con lo fácil que hubiese sido coger los bajos en los probadores, con ellos puestos!) Y cuando parece que el asunto está resuelto llaman al asistente del modisto, que se lleva los pantalones para entallarlos a medida. Lo que normalmente hacen de un día para otro, pero viendo que yo estaba apunto de hiperventilar lo hacen en un par de horas.

Y todos sabemos lo que puedo hacer yo en un par de horas en un centro comercial. Pues en verdad no tanto. Es el tiempo justo para comprar los zapatos,  esta es la parte más difícil teniendo en cuenta que el material por excelencia en cualquier zapatería india es el plástico. Por suerte tengo a dos nuevos escoltas que cargan con mis bolsas mientras yo me siento a probarme sandalias (un zapato cerrado de plástico puede acabar conmigo). O mejor dicho, a que me las prueben, porque esto no es Zara; aqui no puedes sujetar tu bolso, un vestido, 2 camisetas y 3 jeans mientras haces equilibrismo para probarte de pie, apoyada en la columna de los bolsos las sandalias que han copiado a Mr. Blahnik, aquí tienes a los que te sujetan las bolsas, al que te aconseja sobre los nuevos modelos, al que pasa al almacén a buscar tu número y por último al encargado de coger tu pie y ponerte el zapato. Y yo cada modelo que sacan me lanzo a por la caja e intento ponérmelo yo solita, pero no hay forma, y no me siento tan cómoda con un desconocido arrodillado a mis pies abrochando mis sandalias, es algo que querría hacer yo, sobretodo teniendo en cuenta que tengo las manos libres. Al final decido, vuelta a empezar con el proceso de pagar y cambio de planta: sección de perfumería.

Qué parte de N6 no entienden? No quiero D8, ni C5, quiero el maquillaje N6. Me da igual que el D aporte un tono dorado a mi piel, no quiero un tono dorado ni quiero rimmel waterproof, ni un esmalte azul (si tengo que vestir formal cómo voy a llevar las uñas “azul cielo nacarado”??) Solo quiero el N6. Y yo creía que discutir con un rickshaw driver era difícil!

Así que después de todo me sobra media hora, consigo deshacerme de mis dos escoltas y me aventuro a la última planta: el supermercado. Solo a por agua, porque a estas alturas ya estoy semi deshidratada, y a por chocolate (no explanation needed). Pues el agua está ahí, en la sección de bebidas, pero el chocolate no aparece, así que recorro el supermercado entero, todos sus pasillos: bebidas, productos de limpieza, noodles (si, hay un pasillo solo de noodles), especias (lo mismo), cereales y galletas (o cereales y Parle-G), y salsas. Nada de chocolate. Y por fin un dependiente me dice que tengo que ir al mostrador del chocolate (claro, si pueden inventarse un puesto más de empleo, por qué no?) Pero el encargado del mostrador del chocolate ha decidido desaparecer, así que salgo de allí exclusivamente con el agua, de los manantiales del Himalaya. No, en verdad no salgo tan fácilmente, por suerte pago en efectivo, pero tras el encargado de meter las botellas de agua en sus bolsas hay otro puesto de trabajo más, de esos que se inventaron un día tonto (me pregunto si el creador fue el mismo que el de los disfraces de la entrada): el encargado de controlar tus bolsas (que, seamos sinceros, tras 6 horas aquí no son pocas) y el buen hombre, con un gran sentido del humor, pretende que le de cada ticket, abrir cada bolsa, comprobar su contenido y seguramente llamar después al encargado de doblar para que vuelva a colocar todo tal y como estaba, pero el milagro ocurre, el encargado se da cuenta de mi expresión al borde de un ataque de nervios y decide hacer la vista gorda y dejarme pasar, llamando antes a mis 2 escoltas, que estaban esperándome junto a las escaleras.

Finalmente llegamos al mostrador de recogida de prendas, el asistente del modisto llega con las bolsas, vuelve a sacar las prendas, me muestra como a quedado cada costura y vuelve a doblar y guardar todo. Los escoltas me acompañan al rickshaw y me dejan subida con todas las bolsas. Que me cobre lo que sea, estoy demasiado cansada para regatear.

14 comentarios to “Shopping in India”

  1. reyes Says:

    Como te lo pasas de compritas y con todos esos empleados atendiendote,te veo como Prety Woman! ya te imagino! que se preparen esos indios ,que Sara ha llegado y va a arder Pune…………..
    Bueno modera el consumo,que tus genes son manchegos,y estamos en crisis por lo menos por aquí.
    y a ver que pasa con la India espiritual, el yoga, los masajes ayurvédicos,y la meditacion,bueno y algo de bollywood aunque no sea espiritual! tambien estaría estupendo

  2. Norberto Says:

    Hola Sara
    Soy un compañero de tu padre,quién me ha enseñado tu blog.He leído todas tus entradas y me estoy divirtiendo mucho con tu sentido del humor.
    Tus comentarios me traen muchos recuerdos.Hace tres años hice un recorrido por Delhi y el Rajastán y la verdad es que la India me impactó,los primeros días me sentí transportado a otro planeta y horrorizado,pero al final del viaje acabé enamorado del país y su gente.Claro que en 15 días mi experiencia es muy superficial.

    Veo que tus horas de estudio no te dejan mucho tiempo pero cuando puedas haz una escapada para conocer lugares maravillosos como el Taj Mahal,Pushkar o Udaipur.

    ¿Has conocido ya la música hindú?Es alucinante.Y no me refiero a los musicales de Bollywood,sino a la melodías populares.También me gustaba la artesanía,sobre todo la orfebrería de plata y la comida.De esta última me acabé hartando de todo, menos de la cerveza Kingfisher,que no se si la habrá en Pune,y del té masala.

    Te deseo que encuentres lo mejor de la India y que sigas tan simpática.

    • reyes Says:

      Hola Norberto! Leí con mucho interes tu blog hace ya mucho tiempo, me impactó y ala vez ,me encantó, me reí bastante!
      Siempre me gustó la gente aventurera,y las descripciones eran muy precisas,si algún día voy a La India, lo volveré a ojear,saludos Reyes

      • Norberto Says:

        ¡Hola Reyes!
        Pues claro que tienes que ir a la India y más teniendo allí a Sara.La verdad que a pesar de todas las calamidades,nos lo pasamos muy bien.
        Siempre digo que la India es las mejor terapia para las depresiones tan comunes en nuestra cómoda vida europea.Te deja huella ver la felicidad de la gente que no tiene nada y nosotros quejándonos de nimiedades.
        Besos.

    • sugarlane Says:

      Hola,
      me alegra que te guste el blog, podrías pasarme el link del tuyo para que le eche un vistazo?

  3. kano¡ Says:

    esto si que te gusta eh¡¡¡ que todos esten pendientes de ti jaaj :p disfruta¡

  4. Asun Says:

    Hola Sara. Por lo que leo todo fenomenal, tu blog me gusta ….. y mucho….. nos acordamos mucho mucho de ti….estás muy linda en la foto…. menos mal que te gustan las compras porque con lo poco que me gustan a mi ………….no puedo imaginarme…..salgo desnuda….lo tengo claro…..Te kiero, cuidate cariño y disfruta que estas viviendo una experiencia maravillosa

  5. vane Says:

    Q envidiaaaa!!yo también kiero q me lleven las bolsas cuando voy de compras!!!

  6. fernando Says:

    Hola Sara! Como ves poco a poco vas recibiendo respuesta de tu público más entregado, así como del que expontáneamente se va sumando con gran interés a leer el que sin duda será el best-seller de la temporada.Todo el mundo está encantado con tus relatos y crece el interés por ir a comprobar sobre el propio terreno las particularidades de aquellas tierras.las páginas de viajes a India son las más visitadas en internet. Cuidate y sigue disfrutando tanto como hasta ahora. Te quiero, muchos besos.
    Papá.

  7. Amalia Says:

    No te acostumbres a esto por favor, recuerda tus raíces.. aquí es imposible salir a por una talla más porque cuando vuelvas tu probador estará ocupado por otra persona y no, no se te ocurra pedírsela a esa dependienta que hay debajo de esa torre monstruosa de ropa que tiene para doblar porque te pondrá una cara que se te quitarán las ganas de comprar inmediatamente… Así que aprovecha esas atenciones (que te encantan.. eh?) pero NO TE ACOSTUMBRES!!… por tu bien, lo digo…..

  8. Jenny Says:

    Sugar con cada relato me engancho más!!! k experiencia! debes estar en tu salsa con asistentes por todos los lados para que te lleven bolsas, seguro que vas tu toda fabulosa y con paso firme!!!! asi se hace, hazte con ellos!!
    xoxo

  9. Mara Says:

    Me descojono Sarah…

  10. NaT Says:

    Pretty womann!!!!! me encanta….

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